Más allá de la imaginación
Chapter 8: Desde el abismo
Previous Chapter Next ChapterEn la taberna que Twilight había entrado la poca habitación dejaba ver un gran salón de madera. Este particular salón tenía muchas mesas redondas, con sus respectivas sillas, algunas cerca de la mesa y otras desparramadas por todo el sucio lugar. Las tablas que componían el piso estaban llenas de mugre, arena, aserrín y manchas de vomito. Algunas tablas, estaban rotas dejando un espacio para que ratones vivaces se escabulleran dentro de ese agujero del piso, hacia un abismo (quizás) más acogedor. El techo, era débilmente iluminado por velas derretidas de candelabros circulares, semejantes a una rueda de acero colgantes de unas vigas podridas del techo, que se balanceaba y dejaba caer trozos de madera negra. Las paredes, estaban algunos retratos de mujeres desnudas, un blanco para tirar dardos, algunas fotos de paisajes tranquilos que no concordaban con el ambiente del lugar (al igual que ella en la taberna).
Trato de que sus ojos se acostumbraran al oscuro lugar y miro a los inquilinos del salón. Todos ellos, vestidos de una manera desarreglada, con vestuario de distintas épocas. Había una mesa, en la que debían estar 10 personas enmascaradas, todas ellas conversando a grito. En otra, un hombre que parecía dormido cerca de una puerta que cada tanto se despertaba y miraba a su alrededor, quien sabe qué cosa, para luego volver a dormirse. También, un hombre que miraba fijo una botella en la mesa frente a él. En una esquina se estaban peleando dos hombres, de manera violenta, pero era como si nadie lo notara, incluso una mesera con una máscara de águila que llevaba una botella de Whisky con un vaso de vidrio, los detuvo un momento para pasar a través de ellos antes de seguir peleándose de manera brutal. De un lado, un pequeño escenario, donde algunos músicos cantaban una canción que apenas se escuchaba debido al ruido general del lugar. Del lado derecho de donde estaba Twilight, se podía ver un mostrador. Detrás del mostrador había un mozo de catorce años, y otro, aún más joven, que servía a los clientes. Los comestibles expuestos como muestra, consistían en tajadas de pan negro y trozos de pescado. Todo aquello exhalaba un olor infecto y nauseabundo. Hacía un calor insoportable y la atmosfera estaba cargada de vapores alcohólicos que parecía que uno iba a emborracharse a los quince minutos de permanecer en el salón.
Twilight, se sentó un momento en una mesa desocupada más cercana que tenía, le empezaba a doler la cabeza y quería observar un momento este lugar, tan diferente a todo lo que conocía y estaba acostumbrada normalmente. Era, en verdad, todo lo contrario de la ciudad desde donde había venido. Pero, como dijo el pescador, la mayoría tenía máscara, solo unos pocos no la traían. Comenzó a pasar la vista por el lugar, buscando una salida, hasta que se encontró con un hombre sin máscara que lo miraba fijo. A veces nos ocurre que tropezamos con desconocidos que nos interesan a primera vista, antes de cambiar una palabra con ellos, este es el caso que le ocurrió a Twilight en el momento que vio a este sujeto.
Aquel hombre que pasaba ya de los 50 años, era robusto y de estatura mediana. Su cabeza tenía una cabellera encanecida y grasienta. La cara amarillenta, sin una barba de un mes sin afeitar; bajo los parpados hinchados unos pequeños ojitos rojos y llenos de vivacidad. Llevaba una camisa blanca con manchas de sudor bajo sus brazos y parte de la camisa, unos pantalones negros y zapatillas negras de trabajo. Quedo observándola antes de levantarse y dirigirse a la mesa en la que ella estaba.
-¿le molestaría a usted caballero si hablo unos minutos con usted caballero?
Lo miro sorprendido por su forma de actuar, similar a los habitantes de la ciudad que estaba detrás de ellos, antes de contestar amablemente.
-No, no me molesta, siéntese.
Esa forma de responder, por un momento sorprendió a Twilight por el hecho de que su voz sono ronca, como la de un fumador. Él extraño personaje se sentó, poniendo una botella de cerveza sobre la mesa.
-Dígame, mi joven amigo. ¿Con quién tengo el gusto de cruzar palabras?
-Twilight-contesto, maquinalmente antes de arrepentirse.
-Así que: Twilight. Por su nombre, puedo darme cuenta que usted no es de este lugar. Usualmente ese nombre los tienen, extranjeros. Pero, por su fisionomía, su voz y ropa-indicando con la mano a ella-puedo ver que es todavía joven ¿Es usted estudiante?
-Sí-mintió Twilight. Algo que la preocupo.
-¿que lo trae por estos lares?, señor estudiante. Claro, si usted quiere hablar de eso.
No parecía tener maldad en su manera de hablar, es más, era bastante amable en su manera de hablar. Pero, sus movimientos delataban embriagues y torpeza violenta.
-Estoy aquí como explorador. Es decir, para ver cómo es estos…lugares. En definitiva, quisiera escribir un informe para poder entregárselo a mi mentora-Twilight miro al extraño sujeto que bebía, y por un momento considero que eso que le contaba con la más sincera de las verdades era inútil frente a un tipo como él-en fin, lo hago para hacer algo por esta vida.
El personaje dio una gran carcajada, como si le hubieran contado un gran chiste. Ella quedo sorprendida, no creyó que su respuesta causara tal reacción.
-Perdone caballero, pero desafortunadamente, no concuerdo con usted en ese aspecto de, "Hacer algo" por esta vida.
Muy confundida pregunto-¿A qué se refiere?
-Tengo la convicción de que la vida está totalmente desprovista de interés. Vera, mi buen amigo, el hombre ha nacido para morir ¿qué quiere decir esto? Perder el tiempo y esperar a su muerte, sin pensar en ello. Piénselo, esperar el transporte público, esperar un par de tetas alguna noche de agosto en un cuarto de hotel- cuando dijo esto, Twilight, como instintivamente, cruzo sus brazos por sus pechos, agradeciendo de tener aquella máscara- Esperar que canten los ratones. Esperar que a las serpientes les crezcan alas. Perder el tiempo de diferentes maneras. Pero, eso es un gran chiste ¿No lo cree? Eso de darnos una tarea, como la de estudiar, de trabajar, de tratar de cumplir metas en un lapso de tiempo, como la de tener una familia, tener unos lujos banales de una casa, una mujer o unos hijos para al final ser enterrados en una caja de madera en las entrañas de la tierra si tienes suerte, o que a uno lo despedacen pieza por pieza en una escuela de medicina para convertirse en un objeto de estudio de alguien igual de nosotros, que trata de "hacer algo" con su vida.
-No es cierto, la gente necesita hacer algo con sus vidas. Algunos lo dedican a la música, al arte, a sus familias, en fin a algo. Donde yo vengo, cada pon…digo persona descubre que quiere ser según… sus habilidades-iba a decir su Cutiemark, pero no era su mundo-yo le veo mucho significado a eso, por lo menos para mi.
-ja, ja, ja. Es interesante compartir ideas con extraños ¿No lo cree?. Pero para mí, casi siempre lo mejor de la vida consiste en no hacer nada en absoluto, en pasar el tiempo reflexionando, rumiando todo ello. Yo definiría su pensamiento de la siguiente manera: pongamos que alguien comprende que todo es un absurdo, entonces no puede ser tan absurdo porque uno es consciente de que es un absurdo y la consciencia de ello es lo que le otorga sentido. ¿Me entienden? Es un pesimismo optimista.
Pensó por un minuto en Virgilio, antes de contestar.
-Un amigo, decía algo así. Bueno, de otra manera. Pero…, bueno no importa- observo que tomaba un vaso, de un solo sorbo- ¿Usted bebe mucho?
-Sí. Aquí se suele beber mucho, si ocurre algo malo, bebes para olvidar, si ocurre algo bueno, bebes para celebrarlo, y si no pasa nada, bebes para que pase algo. Yo, por ejemplo, tomo para enloquecer.
-¿Cómo es eso, de "tomo para enloquecer"?
-Esta vida es todo lo agradable que se lo permitas. Pero desafortunadamente, tienes que estar loco para que te guste vivir. Algunas personas nunca enloquecen. Tendrán unas vidas realmente horribles llenos de una mediocridad y autosatisfacción que no tendría sentido hablar de eso. El individuo bien equilibrado está loco, cree en reglas que van contra su naturaleza, cree en cosas que nunca vio, cree que es bueno por no hacer esto o lo otro y aburrirse tratando de decir que es bueno o malo. En este lugar, está lleno de borrachos, putas y ladrones. Todos ellos, buscan lo mismo que buscan los locos: DINERO. La causa de todos los males de este lugar. Por eso necesito, beber, para recordar que este lugar es el paraíso, el bendito caos que dio origen a todo lo que vemos y no vivir de una manera tan aburrida. Por más que lo odie y añore algo mejor.
-Pero, ¿no ha intentado escapar de este lugar? Digo, para intentar dejar de beber y encontrar paz en otro lado. Dejar de ver putas y borrachos.
Twilight reflexiono un poco, y lo que estaba por decirle era que buscara un trabajo decente, una esposa y amigos. Pero algo la detuvo de decirlo, quizás el hecho de que ese tipo no considerara los mismos valores que ella consideraba o el temor de estar frente a todo lo que le rodeara.
- No creo que dejen de haber putas y borrachos, ellos siempre están desde la aparición del dinero. Eso que todos quieren, que parece dar sentido a todas las vidas mediocres y miserables. Siempre habrá dinero y putas y borrachos, hasta que caiga la última bomba y nos extermine a todos. Es inevitable encontrar a estos seres- se volvió a servir de la botella y tomarlo de un solo trago y miro a Twilight apuntando con sus dedos que sostenían el vaso- solo hay dos elecciones: vivir dentro de la carrera de atropellos que supone los eventos donde nos encontramos o ser un marginado hundido. Yo ya he elegido mi lugar en este mundo.
-Sí lo desea, puedo sacarlo de aquí- comenzó Twilight, sintiendo compasión por este desdichado, personaje- conozco al…
-No te preocupes por mí-la interrumpió- Me encuentro bien entre marginados porque soy un marginado. No me gustan las leyes, ni morales, ni religiones o reglas. No me gusta ser moldeado por la sociedad. El hombre es la víctima de un medio que se niega a comprender su alma, todo lo bueno que hay en ella y todo lo pútrido que se encuentra a lado de esa belleza y me niego a estar en una sociedad así. Soy una persona hostil para vivir en sociedad. Es bueno sentir hostilidad, mantiene la cabeza despejada de todos los charlatanes que tratan de vender esperanza a otros infelices que no saben qué hacer con su vida.
Sin duda era otro mundo en el que había entrado, pensaba Twilight. Pero, nunca había conocido a alguien con un pensamiento tan sombrío sobre la vida, ¡ni aquí, ni en Equestria! En lo más profundo de su alma, estaba sorprendida y despertaba una cierta piedad sobre aquel sujeto, pero también un odio a todo lo que este contaba. Pensaba que había pasado por mucho, quería ayudarlo, pero no sabía cómo.
-Quisiera poder entenderlo-soltó ella.
Lo vio sonreír de una manera pacífica y cansada, mientras sus ojos se fijaban en ella.
-Eres un alma más o menos buena, pero el mundo está lleno de almas más o menos buenas y mira donde estamos-levanto su mano, sosteniendo el vaso y dirigiéndolo a su alrededor- pero no me puedes ayudar, tampoco te pido que me ayudes. Tampoco te pido que me entiendas. Porque siempre nos piden que entendamos el punto de vista de los otros sin importar si es anticuado, necio o asqueroso. A uno le piden que entienda amablemente todos los errores de los otros, sus vidas desperdiciadas, sobre todo si son de edad avanzada. Pero su edad es lo único en lo que nos fijamos. Han envejecido mal porque han vivido sin enfoque. Se han negado a ver su vida desperdiciada ¿Que no es culpa suya? Se me pide que oculte mi opinión ante ellos por miedo a su miedo. La edad no es un crimen pero la vergüenza de una vida deliberadamente desperdiciada entre tantas vidas deliberadamente desperdiciadas. Sí lo es.
-¿Cuántos años tiene usted, después de todo?
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-Es bastante. Usualmente no me suelo encontrar con persona, con un pensamiento tan…sombrío. ¿Cree que el tiempo en este lugar lo hiso ser como es hoy día?
-No, yo ya he nacido así. Porque desde muy joven, pensé que la tierra estaba podrida. Si consideramos lo que puede verse: Motores que nos vuelven locos, amantes que acaban odiándose, ese pescado que en el mercado mira fijamente hacia atrás adentrándose en nuestras mentes con ojos muertos, flores podridas, moscas atrapadas en telarañas, motines, rugidos de leones enjaulados, payasos enamorados de billetes, naciones que trasladan a la gente como peones de ajedrez en las guerras, ladrones a la luz del día con maravillosas esposas y vinos por la noche, las cárceles atestadas de infelices, el tópico de los parados, hierba moribunda, fuegos insignificantes que desatan un incendio acabando con la vida insignificante, hombres suficientemente viejos como para amar la tumba. Estas y otras cosas demuestran que la vida gira en torno a un eje podrido. No hay nada que discutir, no hay nada que recordar, no hay nada que olvidar. Es triste y no lo es parece que la cosa más sensata que una persona puede hacer es estar sentada en un bar con una copa de cerveza en la mano.
Era triste para ella ver un individuo tan miserable que se ha acostumbrado a su vida. Pero quizás él también estaba triste por ella y él trataba de ayudarlo, a su manera.
-Siento, que se ha acostumbrado mucho a esta vida.
Volvió a llenar su vaso y tomar, pero esta vez de a poco.
-Sí, la fuerza de la costumbre es más dura que la realidad. Pero que se le va a hacer.
-¿Siempre ha vivido así?
-Sí. Así he vivido siempre. Pero, unos momentos me recuerdo que yo, ya decidí como pasar mi vida. Pero, ya dejemos de hablar de tanta… filosofía barata ¿Qué ha rescatado de este lugar, que pueda contar cuando vuelva a su hogar?
Lo miro un momento, como intrigada por la pregunta. Mientras observaba como llenaba otra vez su vaso.
-Casi nada, debido al poco tiempo que estuve aquí. Pero, podría decir que cada persona es un mundo, y cada mente un planeta, pues he conocido a personas muy interesantes, que no se asemejan en nada a su forma de pensar. Como, si cada persona hubiera sido echa a parte. Me recuerda a mi hogar. De donde yo vengo, las cosas no son tan…complicadas como en este lugar. Todo es más alegre…
-Me estás hablando de la ciudad ¿no es cierto?
Detuvo justo a Twilight, en el momento que estaba por hablar de Equestria. Pensó antes de seguir, ¿Qué hubiera pensado si empezaba a hablar de sus amigas y las princesas? Quizá piense que estaba loca y todo eso. Decidió no hablar de ello.
-S…Sí ¿Por qué?
-Porque yo también, en un tiempo viví en aquella ciudad. Como un funcionario.
Quedo estupefacta, en el lugar. Nunca creyó escuchar eso de él ¿Qué le había pasado?
-¿Quieres que te cuente un poco sobre mi vida?-dijo este personaje, rascándose la barbilla.
-No me importaría escucharlo.
Rio sonoramente mientras le hacía señas con la mano al camarero para que le traiga otra botella. El camarero obedeció y le trajo otra botella. El, le pago con algunas monedas y billetes. Antes de dirigirse nuevamente a Twilight.
-Entonces te contare un poco sobre mi desdichada vida. Presta atención, que quizás te sea útil para estudiarlo y tu puedas darle sentido y hacer algo con ella ¡ja, ja, ja!
