Más allá de la imaginación
Chapter 9: El alma humana
Previous Chapter Next ChapterEl camarero acudió al llamado, y de su bandeja de madera puso una nueva botella de Whisky y dos vasos. El extraño, pago al mesero y le dio las gracias amablemente. Luego, tomo la botella y sirvió a ambos vasos.
-Mi buen amigo, la pobreza no es un vicio; ya sé que la embriaguez no es precisamente una virtud. Pero la indigencia, amigo, la indigencia sí es un vicio. Cuando uno es pobre, uno conserva el orgullo de su corazón; pero cuando se es indigente no se conserva nada. La indigencia nos hecha entre los humanos a palos y escobazos. Nos echan de todos lados, lo que con razón nos resulta más humillante, porque el indigente está dispuesto a ser un criminal por necesidad.
Dejo el vaso de un lado y miro a Twilight.
-¿Quiere un poco más de…?
-No gracias, por el momento no.
Se irguió de nuevo, y lleno su vaso.
-Mi mujer- continuo- se educó en una escuela de alto nivel educativo. Tubo, las mejores notas, y fue primera en su clase, recibiendo un diploma y una medalla de oro. Siempre estuvo orgullosa de sus triunfos del pasado. Pero, la medalla hace tiempo fue vendida; en cuanto al diploma, aun lo conserva en un pequeño baúl. Todo lo bueno de su vida pasada, se ha desvanecido; quedando como única alegría, ese pequeño diploma. Con esto, sabrá lo que significa este pequeño papel para ella. Se lo suele mostrar a nuestros visitantes, y nuestra patrona.
Twilight, presto atención. Por alguna razón, se sentía identificada con la esposa de este desdichado personaje.
-Cuando me case con ella- prosiguió- era viuda y tenía 3 hijos. Estuvo casada con un oficial militar., con el que huyó de la casa de sus padres a los 18 años.
Pensó, en Flash Sentry.
-Amaba muchísimo a su marido, pero éste se entregó al juego, tuvo que arreglar algunas cuentas con sus acreedores…y bueno ya sabes donde se lloran a los fallecidos. En sus últimos tiempos le pegaba, lo que no impide que aún ahora lo llore al recordarlo. Suele compararlo entre nosotros 2. A mí me agrada eso, es decir, que en un cierto modo haya sido feliz en otros tiempos…al morir su esposo se encontró con sus tres hijos pequeños en la completa miseria. Su miseria era tal que, aunque yo viva y haya visto de toda clase de miseria, no quiero describirla. Todos sus parientes la abandonaron; además ese orgullo que tienen los pobres, no le hubiera permitido recurrir a su piedad… ahí fue cuando la encontré. Yo, que también era viudo, y que tenía una hija de 14 años de mi primera mujer. Me ofrecí para ayudar a esa pobre mujer, ¡Tanto me apeno su sufrimiento! Piénselo, una mujer instruida, bien educada, procedente de una familia distinguida, consintió, sin embargo, en casarse conmigo, un simple funcionario miserable que no gana casi nada; ya puede juzgar cuál era su miseria. Acepto mi ofrecimiento con lágrimas en los ojos, sollozando me daba las gracias, retorciendo las manos, porque no tenía donde ir ¿Sabe lo que es: "No tener a donde ir"? ¿No? ¡Usted nunca lo entenderá! Durante un año entero, cumplí con ella sin tocar esto- indicando la botella que tenía delante, luego tomo de su vaso-, porque no carezco de sentimientos, como suelen creer ustedes "Las personas buenas". Pero no gané nada con ello; perdí mi trabajo sin que yo tuviera la culpa, sabiendo que ya no podía cumplir mi promesa ¡Me di a la bebida! Van a ser 18 meses que llegamos a este maldito lugar. Por un tiempo, pude volver a trabajar y mantenerla, pero volví a perder el trabajo, por mi maldita suerte. Vivimos en una pequeña habitación, pero ignoro con que vivimos y como pagamos el alquiler. Allí hay mucho ruido. Y mientras tanto, mi hija crecía que tuve con mi primera mujer. Prefiero pasar por alto lo que su madrastra la hace sufrir. Debe entender que mi mujer tiene un carácter irascible y no puede contener su cólera…pero es inútil hablar de esto- tomo otro vaso- como puede suponer, mi hija Sonia, no recibió buena educación. Hace 4 años, intente ser su profesor, enseñándole un poco de historia, geografía y otras estupideces, pero como yo nunca tuve el deseo de ser un buen estudiante, y nunca lo fui, sus estudios no fueron muy lejos. Leyó un poco por su cuenta, que un inquilino de alrededor le dio. A eso queda reducida su educación, casi nada.
Guardo un minuto de silencio, mientras bebía lentamente de su vaso.
-Cuando una joven mujer no tiene educación, no le queda otra opción que trabajar para poder subsistir. Sonia hizo media docena de camisas y tuvo que salir a ganar su dinero- Twilight, pensó en AppleJack, y por un breve segundo en Rarity- Las vendió en una empresa de por aquí, pero nunca le llegaron a pagar del todo, dejando la partida por perdida. Entonces no tuvo nada para hacer, pues había gastado todo en poca comida y sabanas, quedo en casa. Mientras tanto, los niños se morían de hambre, y su madrastra se retorcía las manos en esa pequeña habitación. "perezosa" le decía a mi hija "¿No te vergüenza vivir en esta casa sin hacer nada? Bebes, comes y no pasas frio" te hago una pregunta: ¿Que podía comer la infeliz si hace 3 días los niños no probaron bocado? Yo estaba acostado entonces y, al carajo estaba borracho. Oí como mi pequeña Sonia le respondía tímidamente con su voz dulce- pensó en Fluttershy-…mi hija es rubia, con una carita siempre pálida y triste… "Pero Mamá, ¿Entonces qué puedo hacer?" mi esposa responde "¿y cómo puedo saberlo yo?, no me importa, tampoco" ¡Pero no acuse a mi mujer, señor, no la acuse! Ella no se daba cuenta lo que decía; estaba preocupada, enferma de tisis, venía a llorar por sus hijos hambrientos. Elisa, mi mujer, es así: cuando escucha a sus hijos llorar, empieza a pegarles, pero no sabe que lloran por el hambre que tienen ¿Qué piensa usted cuando el hambre lo hace llorar? Eran las 5 de la tarde, y Sonia salió llevando una pequeña cartera y con un vestido corto…volvió a las 9. Al llegar, deposito 300$ sobre la mesa, delante de mi mujer… y después de esto, se dirige a su cama, se cubre el rostro con su almohada, con la cara contra la pared; pero sus hombros y su cuerpo estaban agitados por un continuo estremecimiento…yo continuaba en el mismo estado de borrachera…en aquel momento vi como, Elisa, se dirige a ella y trata de consolarla. Ambas se durmieron juntas, la una en brazos de la otra, quizá de tanto llorar, no lo recuerdo, yo seguía abatido por la embriaguez.
Twilight, se estremeció al escuchar esto mientras que un acceso de odio e ira recorría su cuerpo, pero, al mismo tiempo sentía piedad y compasión por la familia.
-Después de eso, nuestra casera la hecho de la casa, porque, la verdad, nunca es visto bien una prostituta en la casa de alguien, mucho menos en la pequeña residencia donde vivíamos, pues, hay que mantener la apariencia, mi amigo. Nadie salió en defensa de Sonia, a excepción de mi esposa que la defendió violentamente. El caso termino a los golpes- tomo otro vaso- mi hija, ya no vive más con nosotros, pero pudo conseguir un lugar donde quedarse, por lo menos. Pero, conozco al tipo que la hospeda, mejor dicho a la familia…si son muy pobres, como todos en este lugar lo son. Sonia, Suele venir a vernos y ayudar con lo que pueda a Elisa; usted sabe, limpiar la casa, barrer, cocinar y eso.
Guardo silencio unos minutos, tomando un trago. Su rostro estaba meditabundo.
-luego de eso, un día, levante una oración a los cielos y fui a buscar un trabajo, en una granja de mala muerte. Le conté, a mi jefe toda nuestra historia…mi historia, lo hizo llorar de pena… "Bueno" me dijo "señor Johan, le daré una oportunidad, pero solo una". Bese sus zapatos; mentalmente se entiende, porque no lo hice en realidad. Cuando volví a casa ¡Dios, que recibimiento, cuando le conté que conseguí trabajo! Eso fue hace 5 semanas creo. Cuando mi esposa y mi mujer se enteraron, fue como estar en el séptimo cielo. Antes solo escuchaba "acuéstate bestia, no vuelvas aquí, no quiero volver a verte, maldito infeliz" y eso. Ahora, decían "chicos, hagan silencio que su padre vino muy cansado de trabajar. Necesita descansar". Antes de salir, me daban café con leche, no sé de donde sacaban para comprar, incluso consiguieron ropa nueva. El caso fue que me adornaron de pies a cabeza…hace 6 días lleve mi primera paga, a casa, mi mujer me pellizco la cara y me dijo mi Amore. Naturalmente, cuando nos quedamos a solas…bueno, ¡se puso, bastante amable! ja, ja, ja.
Twilight, se sonrojo un poco. Una leve sonrisa se dibujó en su rostro, creyendo que todo había terminado allí, y que, este borracho, errante y amenté de su familia, no era tan malo. Recordó, aquella frase: "no juzgues un libro por su portada".
-Durante aquel bendito día tuve grandes sueños: pensaba en empezar de nuevo nuestra vida, de ocuparme de mi esposa y consentirla, de que mi hija dejara de prostituirse… ¡Dios cuantos sueños!- luego se rio entre dientes, y cambio gravemente la expresión de su cara-, al día siguiente, cinco días serán hoy, después de imaginar tantos sueños, busqué, como un miserable ladrón, la llave del baúl de Elisa, y tome del baúl el dinero que quedaba ¿Cuánto? No me acuerdo- se paró de su asiento- ¡escuchen todos, hace 5 días que abandone mi casa, mi familia no sabe dónde estoy, perdí mi trabajo, vendí mi ropa nueva!- dirigiéndose exclusivamente a Twilight, se sentó y dijo- todo está perdido.
Quedo en conmoción. Aunque él hubiera gritado a todos en el bar, todos siguieron con sus cosas sin importarles lo que había dicho, salvo ella. Se sirvió otro vaso, la miro y continúo.
-Hoy fui a la casa de mi hija para pedirle dinero para beber. Ja, ja, ja.
Ella quedo peor de lo que estaba, con voz temblorosa y con gran miedo, Twilight pregunto.
-¿te los dio?
Él sonrió.
-Esta botella se pago con su dinero. Fue a buscar su dinero y me los entregó con sus propias manos; era todo lo que tenía, yo mismo lo vi…no me dijo nada, se limitó a mirarme en silencio…una mirada que no era de este mundo, una mirada que solo tienen los ángeles que lloran los pecados del hombre, ¡Pero no los condenan!... ¡Qué triste es no recibir regaños cuando uno se los merece! 30 $, sí. ¡Y es indudable que ella los necesitaba! ¿Qué piensa usted? Ella necesita tener buena aspecto. La ropa, cuesta dinero, el maquillaje, sus pequeños zapatos. ¿Comprende usted para que los necesitaba? Y bien: Aquí me tiene, yo, su padre según la naturaleza, fui a quitarle su dinero para beber. ¡y me lo bebí! Es más, ya está bebido ¿quién va a compadecerse de alguien como yo? Y ahora, mi buen amigo ¿Puede compadecerse usted de mí? Hable ¿Tiene lastima usted de mí? ¿Sí o no? ¡ja, ja, ja!- Rio Johan de la misma manera que reiría un borracho.
"Santa Celestia" pensó Twilight "¿En qué lugar vino a meterse?" de golpe recordó, las palabras de Virgilio: "este lugar tiene muchos nombres: cielo, infierno…" la verdad, no sé si Twilight pudo tranquilizarse, o no pensaba en nada en ese momento, pero quedo en su lugar sin inmutarse. Viéndolo tomar de la botella lo que quedaba, luego tirarla en el piso, haciéndola estallar y mirándola.
-Ya, es hora de que vuelva a casa- agrego con una sonrisa- ha sido un buen compañero, mi amigo.
Quedo mirándola, ella permanecía quieta en su lugar. Se levantó, aquel extraño y, tambaleantemente, salió del bar, con pasos erráticos. Ella quedo mirando la silla, donde estaba sentado, recordando toda la conversación, de cabo a rabo. Era algo que nunca creyó escuchar mientras viviera. El bar aún era un pandemónium, y Twilight quedo sentada en su lugar, como petrificada.
"Bonito personaje los de este lugar ¿No te parece Twilight"-sonó una voz extraña desde el interior de su cerebro, cosa que hizo a Twilight aterrorizarse, pero no moverse.
Twilight tomo el vaso que hasta ahora no había tocado, y le dio un sorbo dejando que el alcohol quemara su esófago hasta su estomago. Por poco Twilight, no escupe ese líquido.
"¿Que me está pasando?"-pensó Twilight.
"Imagino que de donde bienes no toman alcohol tan concentrado. Debe ser un lugar muy infantil de dónde vienes, aparte te has alterado mucho con la historia de este infeliz".
"¿Quien se supone que eres tú?"
"Perdón por ser tan descortés. Me llamo Raskolnikov, soy la máscara que estas usando"
Quedo un momento en el lugar, como aterrorizada. Miro hacia alrededor, viendo como el lugar todavía estaba en un completo caos de peleas, música y juerga. Miro sus manos y vio como los rasgos de la vestimenta que vio en el reflejo del bote, comenzaban a dibujarse de una manera difusa en su cuerpo. Palpo esta imagen de la vestimenta, y pudo sentirla.
"Deja de hacer eso o llamaras mucha la atención de los demás…aunque pensándolo bien, nadie te está viendo".
"Detente"
Su cerebro quedo en silencio unos momentos.
"¿A qué te refieres?"
"Deja de hablar en mi cabeza".
¿Acaso te molesta mi compañía?".
"¡Dije que te detuvieras!"
"Como usted ordene princesa"
El cuerpo de Twilight acerco su vaso a su boca lentamente, y en un movimiento brusco Twilight tiro aquel vaso al suelo, rompiéndolo en mil pedazos. Debido al ruido y al descontrol general, nadie noto esto.
"¡Cálmate ya maldita sea! ¿Sabes lo que cuesta ese Whisky para desperdiciarlo de esa manera?".
"¡Deja de controlar mi cuerpo!".
Silencio unos momentos.
"Que portadora más histérica."
Twilight tomo la máscara de su cara y antes de sacarla se detuvo.
"Adelante hazlo, veamos cuanto tiempo sobrevives sin mí."
Se dejo la máscara puesta. Respiro hondamente y se calmo.
¿Qué quieres de mí?
Silencio unos segundos.
"¿Acaso no recuerdas la advertencia del pescador? ¿Acaso Isis no te dijo cómo funcionaba esta mascara?"
"Recuerdo las palabras del pescador, pero Isis no me dijo cómo funcionaba"
"No me extraña… en fin te daré una explicación simple: La máscara que compartimos se llama "Lobo estepario", hace que yo controle tu cuerpo para que los movimientos de tu cuerpo sea acorde a la representación en el exterior. En síntesis, somos un cuerpo que comparte dos almas. Yo puedo controlar tu cuerpo solo de vez en cuando, así que no te preocupes mucho. Ahora bien, yo mismo tengo hábitos que a mi portador no pueden gustarle y que necesito satisfacer. Beber, es uno de esos hábitos, y otros no los puedo satisfacer porque desafortunadamente tu eres mujer."
"A que te refieres con…¡Santa Celestia!"-Twilight se tapo la boca con una expresión de horror.
"Si lo sé. Pero no te preocupes, en el caso que yo posea totalmente tu cuerpo tendré el placer de quitarme a mí mismo de tu cuerpo. Siendo sincero no es rentable un cuerpo que no beba alcohol, que sea el de una mujer y que no tenga lo que yo quiero."
"Ten un poco más de decoro. No, ¡no quiero tener un sujeto así dentro de mí!
"Actúas como si siempre fueras de una forma tan pura e inocente ¿Acaso eres así siempre?"
"Mi personalidad es así. Soy educada, responsable y buena. No como el resto de esta gente."
"Eso que llamas personalidad es absurdo ¿Enserio crees que en este mundo solo existe un tipo de personalidad definida? ¿Qué tienes solo una forma de ser todo el tiempo y que esta no cambiara durante toda tu vida? ¿Qué somos la misma persona desde que nos despertamos hasta que nos dormimos? ¿Qué somos la misma persona durante todos los tiempos de nuestra vida?
"En mi mundo es así. Quizás tu no lo entiendas porque no vives en el. Pero allá todos somos normales, no como estas bestias"
"Pues aquí no Princesa. Lo normal pues aquí es como un estado siempre latente dentro de lo humano, no es otra cosa que el ensayo de una compensación, que el afán de un término medio de avenencia entre los numerosos extremos y dilemas contrapuestos de la humana conducta. Si tomamos como ejemplo cualquiera de estos dilemas de contraposición, a saber, el de un santo y un libertino, se comprenderá al punto nuestra alegría. El hombre tiene la facultad de entregarse por entero a lo espiritual, al intento de aproximación a lo divino, al ideal de los santos. Tiene también, por el contrario, la facultad de entregarse por completo a la vida del instinto, a los apetitos sensuales y de dirigir todo su afán a la obtención de placeres del momento. Uno de los caminos acaba en el santo, en el mártir del espíritu, en la propia renunciación y sacrificio por amor a Dios. El otro camino acaba en el libertino, en el mártir de los instintos, en el propio sacrificio en aras de la descomposición y el aniquilamiento. Ahora bien, la persona normal trata de vivir en un término medio confortable entre ambas sendas. Nunca habrá de sacrificarse o de entregarse ni a la embriaguez ni al ascetismo, nunca será mártir ni consentirá en su aniquilamiento. Al contrario, su ideal no es sacrificio, sino conservación del yo, su afán no se dirige ni a la santidad ni a lo contrario; la incondicionalidad le es insoportable; sí quiere servir a Dios, pero también a los placeres del mundo; sí quiere ser virtuoso, pero al mismo tiempo pasarlo en la tierra un poquito bien y con comodidad. En resumen, trata de colocarse en el centro, entre los extremos, en una zona templada y agradable, sin violentas tempestades ni tormentas, y esto lo consigue, desde luego, aun a costa de aquella intensidad de vida y de sensaciones que proporciona una existencia enfocada hacia lo incondicional y extremo. Intensivamente no se puede vivir más que a costa del yo. Pero el normal no estima nada tanto como al yo (claro que un yo desarrollado sólo rudimentariamente). A costa de la intensidad alcanza seguridad y conservación; en vez de posesión de Dios, no cosecha sino tranquilidad de conciencia; en lugar de placer, bienestar; en vez de libertad, comodidad; en vez de fuego abrasador, una temperatura agradable. El normal es consiguientemente por naturaleza una criatura de débil impulso vital, miedoso, temiendo la entrega de sí mismo, fácil de gobernar. Por eso ha sustituido el poder por el régimen de mayorías, la fuerza por la ley, la responsabilidad por el sistema de votación. Es evidente que este ser débil y asustadizo, aun existiendo en cantidad tan considerable, no puede sostenerse, que por razón de sus cualidades no podría representar en el mundo otro papel que el de rebaño de corderos entre lobos errantes."
Twilight analizo esto unos minutos en medio del barullo general. Algo en su mente se encendió como un interruptor. Algo de lo que había dicho Raskolnikov le recordó a su mundo.
"¿A qué te refieres?".
"Ustedes los normales pueden ser más, pero persisten en su normalidad debido a que existen malditos animales como nosotros y todo lo que tú no aceptas, pero que bien sabes que puedes convertirte en uno igual. Somos esos lobos y en efecto, la fuerza vital de la normalidad no descansa en modo alguno sobre las cualidades de sus miembros normales, sino sobre las de los extraordinariamente numerosos outsiders que puede contener aquélla gracias a lo desdibujado y a la elasticidad de sus ideales."
"Te equivocas, yo sé que no seré como ustedes, incluso si me quedara atrapada en un lugar como este. Si crees que en lo más profundo de mi tengo el mínimo interés en convertirme en algo como ustedes, pues estas muy equivocado. Puedes verlo desde mi punto de vista: dijiste que teníamos dos almas en un cuerpo, esto no es cierto porque solo existe solo mi alma verdadera, que sabe lo que es bueno y lo hace y tu ¡Tu! Solo eres un intruso, un animal, un lobo.
La máscara no respondió de inmediato, y cuando Twilight estaba por levantarse volvió a escucharse su voz.
"La división en lobo y hombre, en instinto y espíritu, por la cual procuras hacerte más comprensible tu sino, es una simplificación muy grosera, una violencia ejercida sobre la realidad en beneficio de una explicación plausible, pero equivocada, de las contradicciones que tu encuentras dentro de ti y que te parecen la fuente de tus no escasos sufrimientos en este momento. Veámoslo nuevamente desde mi punto de vista: encuentras en ti un «hombre», esto es, un mundo de ideas, sentimientos, de cultura, de naturaleza dominada y sublimada, y a la vez encuentra allí al lado, también dentro de ti, un «lobo», es decir, un mundo sombrío de instintos, de fiereza, de crueldad, de naturaleza ruda, no sublimada. Pero este pensamiento incluso los tienen nuestros personajes de este universo.
A pesar de esta división aparentemente tan clara de su ser en dos esferas que le son hostiles, ha comprobado, sin embargó, alguna vez que por un rato, durante algún feliz momento, se reconcilian el lobo y el hombre. Si alguien común quisiera tratar de determinar en cada instante aislado de su vida, en cada uno de sus actos, en cada una de sus sensaciones, qué participación tuviera el hombre y cuál el lobo, se encontraría en un callejón sin salida y se vendría abajo toda su bella teoría del lobo. Pues no hay un solo hombre, ni siquiera la princesa que tu eres, ni tampoco el idiota, tan lindamente sencillo que su naturaleza pueda explicarse como la suma de sólo dos o tres elementos principales; y querer explicar a todos los hombres precisamente tan diferenciados unos de otros con la división pueril en lobo y hombre, es un intento infantil desesperado. Twilight, nadie está compuesto de dos seres, sino de ciento, de millares. Todas las vidas oscilan no ya entre dos polos, por ejemplo el instinto y el alma, o el santo y el libertino, sino que oscila entre millares, entre incontables pares de polos.
Esta ilusión descansa en una sencilla traslación. Como cuerpo, cada hombre es uno; como alma, jamás. También en literatura (que arremeda a la realidad de una forma u otra) hasta en la más refinada, se viene operando siempre desde tiempo inmemorial con personajes aparentemente completos, aparentemente de unidad.
En la literatura, o cualquier arte narrativo que hasta ahora se conoce, los especialistas, los competentes, prefieren el drama, y con razón, pues ofrece (u ofrecería) la posibilidad máxima de representar al yo como una multiplicidad, si a esto no lo contradijera la grosera apariencia de que cada personaje aislado del drama ha de antojársenos una unidad, ya que está metido dentro de un cuerpo solo, unitario y cerrado, solo en ese momento yo admitiría que tu siempre eres igual en todo momento. Y es el caso también que la estética ingenua considera lo más elevado al llamado drama de caracteres, en el cual cada figura aparece como unidad perfectamente destacada y distinta. Sólo poco a poco, y visto desde lejos, va surgiendo en algunos la sospecha de que quizá todo esto es una barata estética superficial, de que nos engañamos al aplicar a nuestros grandes dramáticos los conceptos, magníficos, pero no innatos a nosotros, sino sencillamente imbuidos, de belleza de la Antigüedad, la cual, partiendo siempre del cuerpo visible, inventó muy propiamente la ficción del yo, de la persona.
En los poemas antiguos de este lugar, este concepto es totalmente desconocido; los héroes de las epopeyas antiguas no son personas, sino nudos de personas, series de encarnaciones. Y en nuestro mundo moderno hay obras poéticas en las cuales, tras el velo del personaje o del carácter, del que el autor apenas si tiene plena conciencia, se intenta representar una multiplicidad anímica. Quien quiera llegar a conocer esto ha de decidirse a considerar a las figuras de una poesía así no como seres singulares, sino como partes o lados o aspectos diferentes de una unidad superior, sea el alma del poeta o la de su creador. ese es uno de los pensamientos que tengo. Pero ya hablamos mucho de esto, vámonos de aquí. Mientras menos tiempo estemos juntos, podre conseguir otro cuerpo con el cual me sienta a gusto."
Twilight se levantó, con aire melancólico y ausente pensando en todo lo que dijo Raskolnikov que había dejado de hablarle en su mente dejándola en un extraño silencio interior. Se dirigió a la misma puerta por la que se había ido Johan. Esperando no cruzarse con él nunca más.
Llegando a la antesala, el ruido quedo tremendamente reducido por el silencio. Termino de escuchar la última parte de la canción que estaba escuchando dentro del bar.
Si volviera Jesús,
Otra vez en la cruz
Lo harían torturar.
La mujer engaña
El hombre se ensaña,
Y no hay sol ni pan
Para el pobrecito
Que aún cree, bendito,
Que existe bondad…
Si volviera, Jesús,
Otra vez con tu cruz
Tendrías que cargar
Entonces, para Twilight, todo se quedó en silencio.
