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Más allá de la imaginación

by Andrew R. S. Bloom

Chapter 32: Efemérides de un día más

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Mucho tiempo después el propio reino de Equestria debió cambiar junto al mundo. La magia, se unio a la tecnología naciente de ese entonces, produciendo que todos los ponis pudieran utilizarla y ya no sea patrimonio propio de los unicornios y Alicornios. La magia, fue incorporándose de a poco en la vida de los ponis, al punto que paso a ser del dominio público con todos los avances que los investigadores dedicaron al tema. A pesar de los cambios, el sistema político de Equestria aún existían las princesas, pero se las veía más como una parte de la tradición que como portadoras del mandato como fueron en su tiempo. Aún existían las antiguas ceremonias como el solsticio de verano, pero los ponis no la veían más que como un espectáculo tradicional real. Lo curioso del caso fue que esa ceremonia, según los testigos que acudieron ese año, fue la más espectacular de la historia de Equestria.

Al preguntar el porqué de esa afirmación, los testigos narran que fue debido al gran poder que fluyo al llevar a cabo la ceremonia del solsticio de verano por parte de las princesas. Según los expertos en la magia, la presencia de las 3 Alicornios que utilizaron su magia al máximo y al mismo tiempo hizo que un aura etérea de magia se propagara por toda la tierra de Equestria y el espectáculo pudo ser visto en muchos puntos distantes del reino. Esto produjo que todos los unicornios pudieran sentir una extraña brisa mágica que aumentaba considerablemente los poderes mágicos tanto de seres vivos como inertes que poseyeran algún gramo de magia en su composición. Lo cierto es que muy pocos se dieron cuenta de esto y la gran mayoría de los unicornios pensaron que su aumento de magia se debió al estrés y la comida de esos días festivos y los demás ponis pensaron que sus aparatos mágicos se habían descompuesto por X razón. Fueron muy pocos unicornios los que pudieron sentir y experimentar esta maximización de su magia de forma consiente. Al parecer, los unicornios más sensibles a la presencia de la magia, fueron más propensos a este cambio.

Durante el resto de la semana, los ponis y unicornios contaron pequeñas anécdotas sobre este hecho, la mayoría eran anécdotas cómicas, otras un poco más escabrosas y solo una ínfima cantidad de anécdotas eran de carácter asombrosas. Entre esas anécdotas, se destaca una en especial: fue un texto hallado en un antiguo libro de la biblioteca personal de Canterlot. El texto fue encontrado de manera fortuita por una unicornio que debía rendir un importante examen la semana próxima. Según la estudiante, esto fue lo que llego a leer esa noche:

Escribo esto con una tinta mezclada con magia muy poderosa para evitar que cualquier poni pueda leer estas hojas. Solo podrá ser leída por un ser con un poder semejante a la de 3 Alicornios, debido al gran conocimiento que revelan estas páginas.

Ha pasado muchos años antes de que me decidiera escribir esto.

Mi nombre es Twilight Sparkle, soy princesa de la amistad en Equestria. Hace algunos años, en visión de una pregunta, fui a un lugar más allá de la imaginación concebida por cualquier poni. En ese lugar, existían dioses cuyo poder iban mucho más allá de cualquier Alicornio, unicornio o ser mágico que existe en nuestro mundo. Tierras tan extrañas y maravillosas que podrían ser imaginadas por el más grande poeta o el más demente de los ponis. Existían criaturas y seres que uno no sabría si verdaderamente existieron o son meros productos de una imaginación hiperactiva.

La pregunta a contestar era: ¿Existe una dimensión que sea un punto en común para todas las dimensiones? Si es así, entonces ¿Qué había en esa dimensión?

Al llegar a ese lugar mi propia forma cambio, por lo que no puedo decir si yo he estado allí verdaderamente o solo ha sido un sueño por parte de mi imaginación. Este extraño lugar, no poseía un espacio preciso ni tampoco tiempo, a pesar de eso puedo decir que he recorrido un mundo entero en 3 días. Las cosas que he vivido en ese lugar, bien podrían confundirse con otros sueños que lo precedieron.

En este lugar conocí a un ser que se presentó con el nombre de Virgilio. Este ser, es al mismo tiempo la representación de todos los universos, dimensiones y seres que existieron, existen y existirán en el cosmos, pero también es la representación de la nada del universo. Me es imposible transcribir el poder que posee ese ser, porque rebasa la razón consciente de este mundo. Su propia actitud hacia mí, fue extrañamente la de un guía de ese lugar. Con una mezcla de buen mozo, de indiferencia, de inestabilidad emocional y de una actitud meditativa constante, me llevo por ese lugar.

Las conversaciones que tuve con ese ser eran muy filosóficas. Hablamos sobre el tiempo, el amor, la sexualidad, la existencia, el sufrimiento, la identidad y muchos otros temas que solo recuerdo poco y nada al respecto. Puede parecer temas fútiles para un poni normal, pero en ese universo cada pregunta filosófica era más real y se manifestaba con una fuerza que todo ser que tuviera que recorrer el mismo camino que yo lo hice, tendría que quedar marcado por el peso de esas preguntas de ese universo.

Dando algunos ejemplos de ese lugar, puedo nombrar a alguno de sus personajes: A una diosa llamada Isis. Isis era una diosa que podía ver el pasado, el presente y el porvenir de todos los seres de todos los universos. Al encontrarme con ella, me hablo sobre el destino como si fuera una corriente imparable de sucesos que no podían cambiarse. Lo aterrador de esta diosa, era el hecho de que podía ver con extrema exactitud los sucesos importantes de un solo ser, incluso podía dar una fecha exacta de la propia muerte. Vivía en un pequeño cuarto con un príncipe idiota llamado Mishkin, rodeado de juegos de azar que jugaban para pasar el tiempo. Isis sabía de antemano que movimiento haría el príncipe, pero al príncipe nunca le importo eso cuando jugaba con ella. Su relación, según me conto otra diosa llamada Venus, era la de una pareja extraña. Mishkin era el único ser que podía estar con Isis.

Los paisajes eran tan extraños, pero tan maravillosos que quedaban grabados en mi memoria con una intensidad que solo podía compararse al retrato de una pintura de un gran artista. Recuerdo un lugar llamado "El centro del laberinto" donde era la confluencia de todos los universos, sueños y dimensiones que existen. Era un lugar que presentaba restos de habitaciones que flotaban en medio de un gran mar de nubes rojas que anunciaban siempre una lluvia a punto de empezar. Todo ello flotaba alrededor de una catedral gótica, cuyo interior existe una biblioteca infinita y un jardín de un sendero que se bifurca. Este jardín es un punto donde pueden encontrarse a sí mismo. Esto me ocurrió a mí, que tuve que encontrar a otra Twilight Sparkle con una historia similar a la mía, pero con un pasado con eventos que nunca ocurrieron en realidad.

Si tuviera que poner un tiempo que defina el tiempo que estuve en ese lugar, yo diría que fueron 3 días. Pero, irónicamente, el lapso de tiempo que estuve ausente en esta realidad fueron solo segundos. La princesa Celestia, posteriormente me analizo mi mente para ver que, en efecto, mis recuerdos sobre ese lugar estaban resguardados por una magia que estaba mucho más allá de su propio poder. Como un claro que no dejaba ver lo que había ocurrido en ese lugar.

En el tiempo que volví a esta realidad, fue difícil volver a adaptarme a ella. Principalmente por el motivo de que me preguntaba a mí misma si esa era mi verdadera realidad. Estuve unas semanas en un modo meditativo, pero no podía decírselo a nadie por el hecho de un miedo a que me juzgaran que había perdido la razón. Era cierto que nadie podía ver en mis recuerdos, pero los recuerdos de ese lugar existían en mi memoria.

Poco a poco, me fui convenciendo de que este si era mi realidad. Esto sucedió gracias a que pude volver a ese lugar por medio de los sueños. Es verdad que la princesa Luna es la soberana de los sueños de todos los ponis, pero también es verdad que no todas las noches un poni sueña. Ella puede observar en los sueños de todos los ponis, pero los sueños que yo tengo de ese lugar están vedados a su gran poder onírico. Esto me lo había explicado el mismo Virgilio en ese primer sueño que tuve hace muchos años.

Los sueños que tuve de ese lugar en todos estos años fueron muy pocos en realidad. En uno de ellos, recuerdo que no me había encontrado con Virgilio y quede sola en ese mundo. Esa vez, pude darme el lujo de conocer a otros seres que tenían el mismo destino de volver a ese lugar a través de sus sueños. Uno de ellos, fue un ser que considero un amigo a pesar de la gran distancia y el abismo que nos separa. Un ser llamado Randolph Carter.

Cuando me encontré con Randolph Carter, me conto su vida pasada. Cuando cumplió los treinta años, perdió la llave de la puerta de los sueños que llevaba a ese lugar. Anteriormente había compaginado la insulsez de la vida cotidiana con excursiones nocturnas a extrañas y antiguas ciudades situadas más allá del espacio, y a hermosas e increíbles regiones de unas tierras a las que se llega cruzando mares etéreos. Fue gracias a él, que me dio una pequeña excursión en el lugar donde estábamos en ese momento.

Pero al alcanzar la edad madura sintió que iba perdiendo poco a poco esta capacidad de evasión, hasta que finalmente le desapareció por completo. Ya no pudieron hacerse a la mar sus galeras para remontar el río Oukranos, hasta más allá de las doradas agujas de campanario de Thran, ni vagar sus caravanas de elefantes a través de las fragantes selvas de Kled, donde duermen bajo la luna, hermosos e inalterables, unos palacios de veteadas columnas de marfil. Había leído mucho acerca de cosas reales, y había hablado con demasiada gente en su vida pasada.

Los filósofos de su realidad, con su mejor intención, le habían enseñado a mirar las cosas en sus mutuas relaciones lógicas, y a analizar los procesos que originaban sus pensamientos y sus desvaríos. Había desaparecido el encanto, y había olvidado que toda la vida no es más que un conjunto de imágenes existentes en nuestro cerebro, sin que se dé diferencia alguna entre las que nacen de las cosas reales y las engendradas por sueños que sólo tienen lugar en la intimidad, ni ningún motivo para considerar las unas por encima de las otras. La costumbre le había atiborrado los oídos con un respeto supersticioso por todo lo que es tangible y existe físicamente; cosa similar me había pasado a mí al volver a esta realidad en los primeros días y semanas a mi regreso. Los sabios le habían dicho que sus ingenuas figuraciones eran insulsas y pueriles, y más absurdas aún, puesto que los soñadores se empeñan en considerarlas llenas de sentido e intención, mientras el ciego universo va dando vueltas sin objeto, de la nada a las cosas, y de las cosas a la nada otra vez, sin preocuparse ni interesarse por la existencia ni por las súplicas de unos espíritus fugaces que brillan y se consumen como una chispa efímera en la oscuridad. Le habían encadenado a las cosas de la realidad, y luego le habían explicado el funcionamiento de esas cosas, hasta que todo misterio hubo desaparecido del mundo. Sin duda fue uno de los más grandes genios de su realidad.

Cuando se lamentó y sintió deseos imperiosos de huir a las regiones crepusculares donde la magia moldeaba hasta los más pequeños detalles de la vida, y convertía sus meras asociaciones mentales en paisaje de asombrosa e inextinguible delicia, le encauzaron en cambio hacia los últimos prodigios de la ciencia, invitándole a descubrir lo maravilloso en los vórtices del átomo y el misterio en las dimensiones del cielo. Y cuando hubo fracasado, y no encontró lo que buscaba en un terreno donde todo era conocido y susceptible de medida según leyes concretas, le dijeron que le faltaba imaginación y que no estaba maduro todavía, ya que prefería la ilusión de los sueños al mundo de nuestra creación física. De este modo, Carter había intentado hacer lo que los demás, esforzándose por convencerse de que los sucesos y las emociones de la vida ordinaria eran más importantes que las fantasías de los espíritus más exquisitos y delicados. Admitió, cuando se lo dijeron, que el dolor animal de un cerdo apaleado, o de un labrador dispéptico de la vida real, es más importante que la incomparable belleza de Narath, la ciudad de las cien puertas labradas, con sus cúpulas de calcedonia, que él recordaba confusamente de sus sueños; y bajo la dirección de tan sabios caballeros fomentó laboriosamente su sentido de la compasión y de la tragedia. De cuando en cuando, no obstante, le resultaba inevitable considerar cuán triviales, veleidosas y carentes de sentido eran todas las aspiraciones humanas, y cuán contradictoriamente contrastaban los impulsos de nuestra vida real con los pomposos ideales que aquellos dignos señores proclamaban defender. Otras veces miraba con ironía los principios con los cuales le habían enseñado a combatir la extravagancia y artificiosidad de los sueños; porque él veía que la vida diaria de su mundo es en todo igual de extravagante y artificiosa, y muchísimo menos valiosa a este respecto, debido a su escasa belleza y a su estúpida obstinación en no querer admitir su propia falta de razones y propósitos. De este modo, se fue convirtiendo en una especie de amargo humorista, sin darse cuenta de que incluso el humor carece de sentido en un universo estúpido y privado de cualquier tipo de autenticidad.

Tuvo que pasar muchos años antes de que, en un evento meramente fortuito, se encontrara con un hombre llamado Adán "el primer hombre", que le había hablado de ese mundo que el tanto recordaba. Lo había encontrado en una vieja taberna donde pasaba las primeras horas de la noche bebiendo, debido a que había encontrado un paliativo de los sueños y las alucinaciones producidas por el alcohol, con los sueños que el tanto buscaba. Adán, le dio una de las llaves de plata con extraños caracteres que, como él explico, era el único medio de esa realidad para ingresar en el mundo de los sueños. Carter ilusionado por el gran poder de esa llave, pero al mismo tiempo dudando de la condición mental de su interlocutor, tomo la llave y un pequeño papel que indicaba el punto exacto en donde estaba la puerta. Al preguntar por Adán, me dijo que era un agricultor con una pequeña familia en las afueras de su ciudad. Se dio cuenta que el lugar marcado, estaba más allá de un gran océano. Paso unos días dudando la veracidad de la materialización de una llave capaz de llevarlo a un lugar que estaba más allá del mundo físico. Pero, como el menciono, esa realidad ya no tenía nada para ofrecerle.

Durante el tiempo en que tuvo que adaptarse a su realidad, se había casado con una de las más bellas esposas de su ciudad, tuvo tres hermosos hijos y dos hijas, sus investigaciones eran de las más reconocidas en el campo de las ciencias, y se esperaba que en un par de años redefiniera muchos de los conceptos que hasta se tomaban como verdades universales de su realidad. Me conto que la vocación que uno elige, muchas veces simplemente es un medio para satisfacer un fin. En su caso, su medio era la ciencia y su fin era el sueño que buscaba de pequeño. Sin dudarlo, dejo todos sus bienes a su esposa y sus hijos, dejo el trabajo de sus investigaciones sin terminar y viajo a una tierra al otro lado del océano. Encontró, tal como dijo Adán, la puerta en una impenetrable montaña que le llevo años atravesarla. Desde entonces ha vivido en ese lugar que es el punto de encrucijada entre todas las realidades. Vive en un castillo que se encuentra en el lomo de una tortuga tan grande, que incluso posee su propio bosque y sus propios reinos vecinos.

Otro de los sueños que recuerdo con gran afecto, es uno donde conocí a la heredera de Isis la diosa de la adivinación. Su heredera fue llamada muerte, una muchacha muy hermosa que posee el cabello de un negro tan profundo que algunas veces parece azul marino, al igual que su vestimenta. Es una de las más alegres muchachas que jamás conocí, muy parecida a una amiga mía. Me invito a ver otros universos y realidades, donde comimos algodón de azúcar, viajamos en un taxi y corrimos bajo la lluvia de un solo día. Cada 200 años, ella pasa un día de vida en un lugar que ella decide estar. Me asombro como el más pequeño acto, como el de comer una manzana, le producía una felicidad similar al de un potro pequeño. En todo ese día, ella había experimentado una felicidad tan grande por pequeñas cosas que cotidianas que me asombraba. Ella me hablo sobre la felicidad.

La felicidad, como ella me lo explico, poseía el carácter del tiempo. Mientras uno sepa que le quede mucho tiempo de vida, uno pondrá la felicidad como una meta hacía el futuro, como la consagración de una familia, la construcción de una casa o el reconocimiento de sus semejantes. Pero, al saber que solo posee un muy escaso tiempo, la felicidad se transforma. Pasa a ser más simple, más efímera y alcanzable que la espera de una gran felicidad. Pasa a ser pequeños momentos, pequeñas acciones cotidianas como el de hablar, el de tomar una taza de café o el de disfrutar de la compañía de alguien amado.

Existen muchas otras historias que podría contar, muchos otros personajes cuya historia es tan grandiosa que me tomaría varias hojas narrarlas y tantos lugares que dejarían a todo ser que los viera con la sensación de asombro que me tomaría varias páginas narrarlas. Pero esa no es mi intención dejar una narración exhaustiva de ese lugar. Mi intención, simplemente fue contar un secreto de un lugar que existe mucho más allá de la imaginación.

El texto, que fue escrita posteriormente por un periódico dedicado a la publicación de escritores amateurs, actualmente se lo considera una historia de ficción creada por efectos adversos de la exposición de la magia de las princesas y de la falta de sueño de la estudiante. No se informó inmediatamente a las princesas por ser un tema menor sin importancia y actualmente, el libro que la estudiante leyó y que asegura que estaba escrita la historia, esta a disposición de la biblioteca pública de Canterlot.

Next Chapter: El final de una obra Estimated time remaining: 0 Minutes
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