Login

Más allá de la imaginación

by Andrew R. S. Bloom

Chapter 31: De vuelta a casa

Previous Chapter Next Chapter

Twilight vio como Virgilio se asomó en el final del abismo sin hacer nada y viendo como ella caía al vacío. Miro hacia abajo, viendo como las dunas consumían el resto del tren a medida que caía en las arenas. El tren había desaparecido completamente entre la arena del desierto. La arena se movía como si fuera un extraño mar, donde las dunas ocupaban el lugar de las grandes olas.

Su grito de terror fue apaciguándose a medida que desaceleraba en la caída, hasta el punto en quedar suspendida boca abajo en el aire, a unos pocos metros del desierto. Las grandes dunas que se formaban y deshacían, dejaban ver en sus profundidades trenes antiguos, ejércitos con guerreros de terracota que aparecían en una eterna petrificación en pose firme y lista para el combate que nunca se librara.

Con un extraño movimiento, Twilight comenzó a desplazarse hacia el lado izquierdo y hacia adelante, en la misma dirección que soplaba un cálido viento. En su trayecto, las profundidades de las arenas le dejaban ver navíos destrozados por el tiempo, restos de otros vagones de tren corroídos por el óxido, algunos animales acuáticos que aparecían momentáneamente en su salida a la superficie, como tortugas, ballenas, delfines y orcas. Estos extraños animales, era una extraña combinación de tierra y piedras preciosas con el cuerpo cubierto de símbolos tribales que brillaban de un color azul a la luz del sol. Las olas de arena solían romperse entre grandes piedras grises que estaban distribuidas de manera fortuita en todo el desierto. Estas piedras estaban plagadas de pequeños dragones voladores de color rojo que la observaban volar. Paso cerca de un remolino de arena, que dejaba ver una gran torre circular, con ventanas rectangulares y con una gran base que se acentuaba en una gran roca marrón en el fondo. La gran torre poseía una base ancha y se iba ajustando hacia la punta, como un gran cono con diversas ventanas.

Poco a poco el bravo mar de arena fue calmándose. Las dunas comenzaron a ser más escasas y la arena más firme. Ya no pudo ver tampoco a los excéntricos animales de piedra y a las rocas que salían al azar de la tierra. Llego hasta un extraño camino de baldosas hexagonales, antes de que la extraña fuerza que la mantenía flotando la depositara de pie en medio del camino. El camino era infinito detrás y delante de ella, perdiéndose en ambos horizontes.

Twilight se acercó a las arenas, y piso un poco fuera de aquel camino. Piso con timidez aquella arena blanca. Sintió como antes de pisar completamente la arena, crecía una base de césped verde debajo de sus pies. Cada paso que daba, crecía una pequeña huella de césped y flores debajo de sus pies. Camino unos pasos alejándose del camino y quedo mirando el verde césped y las delicadas flores con pequeñas gotas de agua que dejaba a cada paso. Volvió al camino, saltando, caminando y corriendo para que cada rinconcito del trayecto tuviera un pequeño jardín en el proceso. Luego cruzo al otro lado del camino, saltando, corriendo y caminando como un juego. Poco a poco vio como el pequeño espacio verde a ambos lados del camino fue llenándose de césped, de flores blancas y rojas, de frondosos sauces y pequeñas mariposas que se posaban entre las sombras de los árboles. Incluso llego a aparecer un poso de agua de piedras gruesas, lleno de agua fría y cristalina, un columpio de sogas y una mesa de picnic debajo de uno de los sauces.

Se quedó sentada en el columpio, y decidió ver pasar las nubes cercanas. Noto que el viento caliente del desierto, se transformaba en una suave brisa de primavera al pasar por su pequeño jardín. Prestando atención hacia el cielo, pudo ver que flotaban algunos fragmentos de tierra mezclándose con las nubes. Algunos de estos trozos de tierra tenían un gran molino que movía sus aletas a medida que se desplazaban hacia el horizonte, otros con un pequeño bosque de robles con hojas coloreadas por el otoño que caían hacia el pequeño jardín donde ella estaba. Pudo tomar un par de hojas rojas y amarillas antes de que ese fragmento de tierra se alejara de ella lo suficiente.

El tiempo continúo hasta la tarde de ese día. Twilight decidió recostarse en el césped, debajo del frondoso roble. Cerró los ojos y escucho el viento del pequeño jardín y al aleteo de pequeños pájaros que habían aparecido. Fue curioso que no pensara en sus amigas, más bien comenzó a pensar en todos los personajes que había conocido a lo largo de su viaje. Cada personaje, poseía una historia detrás. Ella solo fue un testigo fugaz de la vida de esos seres, cargados de pasiones, deseos, pesadillas, sueños y vida. Más que una exploradora, se sintió como una extranjera en ese extraño lugar. Los pensamientos, las imágenes y las palabras de esos personajes vinieron a poblar su mente. Sobre todo pensó en su alter ego del centro del laberinto. Si existía una realidad en cada universo, existía una Twilight en cada una de esas realidades. Incluso ahora podría existir una Twilight que entrara en este mismo universo y seguiría sus mismos pasos hasta donde estaba ella.

Algo curioso que se le ocurrió al pensar eso, fue que esa Twilight tendría la misma vida que ella, los mismos padres, el mismo hermano, la misma colección de cicatrices desde que era una pequeña potra e incluso la misma vida que ella. Solo las diferenciaba una cosa: En el mismo momento que esa Twilight entraba al portal y realizará el hechizo, ella saldría del espejo para ocupar el lugar de esa Twilight que acababa de entrar. Ese ciclo de eterno retorno y suplantación, sería una forma macabra de existencia. Comenzó a tener dudas de su propio regreso, de la realidad que le había prometido Virgilio al final de su viaje y del significado de su existencia en ese momento. Pero se quedó dormida pensando e imaginando las posibles posibilidades del resto de los universos. Tuvo un sueño apacible.

Despertó unas horas más tarde, para darse cuenta que el día se extinguía con los últimos rayos de un sol indiferente. Su pequeño jardín, había sufrido el proceso cíclico de cambio de la naturaleza. Se encontró con un jardín a mediados de otoño, con el césped amarillento y las hojas de sus árboles rojas, amarillas y algunas hojas marrones que caían como lagrimas al desierto. El viento que soplaba, comenzaba a ser más frio, anunciando la proximidad del invierno. Miro hacia uno de los extremos del camino viendo que a lo lejos, una silueta que se aproximaba a ella. No tardó mucho para darse cuenta que el extraño era Virgilio. Se quedo sentada en el columpio y espero a que él se acercara lo suficiente.

-Veo que no ha perdido el tiempo- grito Virgilio desde donde estaba.

Camino dentro del jardín, dejando a su paso el césped cubierto de nieve. Se detuvo frente a Twilight extendiéndole la mano.

-¿Por qué lo dices?-ella también le extendió la mano.

-No siempre se ve un jardín en el desierto. Incluso eso es extraño en este lugar. Quizás tengas un poco de magia en este lugar.

Twilight se levantó.

-Fui una Alicornio en Equestria. Antes de venir aquí, las princesas me dieron todo el poder que ellas poseían para que no me pasara nada. Tal vez la magia que ellas me dieron, se manifieste de manera diferente en este lugar.

-Quizás.

Caminaron por el largo sendero de baldosas hexagonales, viendo el plácido atardecer del horizonte. Cada vez que avanzaban, un pequeño jardín los acompañaba a ambos lados del sendero, para volver a descomponerse en arena blanca.

-Sabes, he estado pensando-dice Twilight.

-¿En qué?

-En la charla con la otra Twilight en el centro del laberinto. Ella me había dicho que tú eras algo así como el creador de todos los universos y todo lo que existe en cada uno de ellos ¿Eso es cierto?

-Es cierto.

Twilight se quedó quieta unos minutos, contemplando a ese hombre de ojos y cabellos castaños.

-¿Qué te sorprende después de todo?

-Es solo que aún no termino de creerlo. Sé que tienes el poder de transformar la realidad en este lugar, pero no puedo creer que tengas tanto poder.

-No tienes por qué creerlo, tu vida seguirá igual a pesar de que lo creas o no.

Twilight siguió caminado a su lado.

-Recuerdo que Francine te había llamado Abbadon-guaro un minuto de silencio y miro a Virgilio-quiero preguntarte ¿Tú eres capaz de exterminar toda esta realidad, con todos los seres que en ella habitan?

Virgilio se detuvo y miro a Twilight.

-Sí-dijo Virgilio sin titubear.

Virgilio siguió caminado por la senda, seguido por Twilight que no tardo en caminar a su lado.

-Hay quienes ven el mundo y lo describen y hay quienes pintan el mundo que imaginan ¿Conocemos al ver o solo vemos lo que conocemos?

Twilight entorno los ojos.

-Solo dime a que quieres llegar Virgilio.

Virgilio rio un poco. Pero pronto vuelve a tener la expresión fría de siempre.

-Ya no eres la de antes Twilight ¿Dónde quedo aquel ser que me respondía todo lo que preguntaba?

-Creo que en el principio de este historia. Si la buscas, la encontraras sin cambio alguno-dijo Twilight con sorna.

-Eso me agrada, tratas lo sucedido como si el tiempo fuera un libro de cuentos. A lo que mi respuesta y mi pregunta es: ¿Supo el arte representar la realidad o en realidad, más que representarlo lo que sucedió, es un gran acto de ilusionismo? Algo así como un simulacro.

-Algo así como una mentira.

-A priori, se puede entender que el simulacro es un sinónimo de la mentira. Pero, sin embargo, no necesariamente un simulacro oculta la verdad, sino que puede entenderse como una especie de experimento. Algo así, como si creáramos ciertas circunstancias y corroboramos si se cumplieron nuestras predicciones.

-Eso se aplica a la ciencia y la magia de mi dimensión. Pero, incluso, siempre que alguien realiza un experimento tiene que lograr un objetivo. Si tu creaste todos los universos ¿Qué objetivo tenías para crearlos?

-Es curioso que me preguntas el objetivo, como si el creador de algo tuviera que dar cuenta de su creación.

-¿Piensas que la creación de algo es solo superficial? Si creaste algo, debes ser responsable de esa creación.

-Solo puedo ser responsable de mis propios límites Twilight, pero no puedo ser responsable de las acciones de mis creaciones. Piensa que cada creación vive en absoluta indiferencia de su creador. Es cierto que he creado cada universo por separado, pero solo soy un artista que interpreta su propia obra de una manera diferente al de sus personajes. Puedo ser indiferente a los sufrimientos y las alegrías de mis creaciones, pero para esas creaciones, esos seres que viven dentro del universo que les ha tocado vivir, esos sufrimientos y alegrías son muy reales. Al final parece que lo único que importa es la forma en que se cuenta la realidad.

-Pero, si eres capaz de hacer todo lo que alguien es capaz de imaginar y más ¿Por qué haces que esos seres sufran esa realidad?

-Sería como preguntar el porqué de la indiferencia del universo. Si ayudara a todos esos seres, si creara universos donde nadie sufriera o no haya ningún problema, entonces solo sería una expansión de mi propia existencia. Es decir ¿Recuerdas el sueño de tu propia creación?

-Sí.

-Para que algo tenga que existir, debe existir algo de lo que pueda diferenciarse. Si todo fuera perfecto, no habría necesidad de un universo exterior porque solo existiría el universo interior. Si uno solo experimentara el universo interior, entonces nunca podría decir que existe verdaderamente. Solo existiría la propia autopercepción de uno mismo.

-Pero, si tú fuiste el creador de todo y todos ¿Eso no significaría que te estas mintiendo a ti mismo?

Virgilio se detuvo. Puso sus manos en el aire y fingió girar una perilla e hizo aparecer un simple portal en forma rectangular, similar a una puerta que dejaba ver unas dunas llenas de espejos que se extendían a lo largo del horizonte hasta perderse de vista.

-Finalmente, hemos llegado al final de tu viaje-Comento Virgilio.

Atravesó el límite final entre el sendero y la entrada a las dunas. Twilight lo siguió, sintiendo como todo su cuerpo cambiaba una vez más. Miro su cuerpo, descubriendo que había vuelto a ser una Alicornio de nuevo.

-He recuperado mi antigua forma.

Miro sus cascos, sus alas y su Cutie Mark. Era la verdadera forma que siempre había tenido, su forma real del universo al cual sabía que pertenecía. Probo sus patas, galopando alrededor de Virgilio y con un salto voló hacía el cielo nocturno, girando sobre si misma a medida que ascendía.

-¡He recuperado mi forma! –gritaba con júbilo.

Llego hasta una nube, donde se detuvo y miro el paisaje nocturno en medio del infinito desierto repleto de portales-espejo que brillaban como estrellas en medio de las dunas. Miro la luna inmensa de plata, donde las estrellas se mezclaban n el horizonte con los espejos, brillando en el horizonte.

Miro hacia abajo, viendo que Virgilio aún poseía su propia forma. Descendió suavemente hasta donde estaba él y lo abrazo.

-Muchas gracias por devolverme mi antigua forma.

-Ya estamos cerca del final de tu viaje Twilight, pero debemos seguir un poco más-dice Virgilio en tono distante.

La separa suavemente de sí. Avanza entre algunos espejos, dejando que el viento mueva su ropa negra. Twilight vuela bajo, siguiendo a Virgilio de cerca hasta colocarse al lado de él. Aterriza suavemente a su lado y mira a ese extraño ser.

-El simulacro y la mentira, que asociación tan interesante. Uno puede mentir a los demás, pero sabe que está mintiendo, ocultando la verdad por alguna razón. La mentira que alguien cuenta es tomada como verdad por su interlocutor. Pero en muy difícil mentirse a uno mismo, por eso muchos optan por la ignorancia y la hipocresía antes que esa verdad los obligue a darse cuenta del engaño. El autoengaño, como medio de emancipación de la existencia propia, es muy común en muchos lugares.

-¿Porque?

-Por qué uno puede creer la mentira de los demás, opta por adecuarse a lo que otros esperan que haga antes de ser conscientes de sus propios actos. Tomando como modelo este último razonamiento, mi existencia estaría marcada por el hecho de que todos los seres no esperan nada de mí. Soy consciente de mis actos, pero irónicamente debo pensar al resto de todos los seres para que estos existan. Mis deseos son puestos en estos seres, mis experiencias o simplemente mi conocimiento. Su propia existencia deja de ser autentica en el momento que puedo manipularlos.

-Eso me suena muy egoísta de tu parte.

-Pero es necesario. Piensa que tengo el poder de crear las alegrías de esos seres, de crear universos y de crear realidades enteras. Pero también soy capaz de destruir a billones de seres cuando deje de pensar en su individualidad. Por ejemplo, desde que tú llegaste he dejado de pensar en 184 galaxias. Ese solo acto de olvido ha hecho desaparecer a más de 186.964 trillones de billones de seres y 1.465 millares de billones de planetas. Es algo triste pensar en esos seres, pero simplemente es algo que he aprendido a aceptar.

Solo en ese momento, Twilight entendió el verdadero poder de ese ser que estaba a su lado. Un escalofrió de miedo recorrió su espalda y trago lentamente su saliva.

-Si la otra Twilight me dijo la verdad, tú eres todos esos seres. Lo que significa que puedes volver a crearlos a partir de tu pensamiento. No han desaparecido del todo y la desaparición no significa la muerte de esos seres.

-Exactamente. La palabra que buscas es el retorno a ese momento en que dejaron de existir, como una redención. Pero la inexistencia de todos los seres y universos desaparecería en el momento en que yo decidiera dejar de pensarlos. Pero, si nos limitamos a lo que te ha dicho Twilight, veras que yo soy todos esos seres que dejaron de existir, es decir siguen existiendo en mi propio ser.

-En palabras más sencillas, te conviertes en ese personaje con el simple hecho de pensarlo. Me queda la duda de que ¿Si esos seres existen en realidad a partir de ti, o por el contrario, tú existes a partir de esos seres?

-Algo similar ocurre con los escritores Twilight. Un artista solo se encontraría a sí mismo en cada personaje que ha creado para una historia y estos solo sirven como marca de su propia existencia. Uno puede conocer perfectamente a los personajes de una obra, pero nunca al creador mismo. Irónicamente, el creador solo puede existir a partir de la existencia de estos seres que ha creado y que sabe que existen en su imaginación. Sirven como punto de contraste con su propia existencia.

Se detuvo y miro a Twilight.

-Puedo probarte lo que te digo: Antes de que esta aventura comenzara, te dije que siempre estaría cerca de ti y no te mentí-se transformó en Venus frente a sus ojos- puedo ser esa diosa del amor que duda de su existencia-se transforma en el cochero-el hombre que añora su tierra pasada y que debe enfrentarse a la muerte-se transforma en Pinkie Pie de ese universo-la actriz Shakesperiana que camina entre las máscaras de un teatro interno-comienza a transformarse en cada personaje que conoció en ese universo, hasta su imagen se detiene en la imagen de Twilight de ese universo-incluso he sido tú, una poni que añora volver a su universo-cambia nuevamente a la forma de Virgilio-soy ese artista que se encuentra en cada personaje que ha creado.

Twilight quedo petrificada unos momentos.

-Pero, entonces ¿Qué nos diferencia de ti si eres todos los seres de todos los universos y al mismo tiempo eres el punto de origen y final de todas las realidades? Si yo fuera parte de ti, de tu existencia ¿Por qué siento temor hacia ti, hacia lo que eres y lo que ocurre en este universo? Incluso esta realidad me aterra, pero es irónico que me aterre porque es parte de lo que yo he visto ¿Cuál es la verdadera realidad después de todo?

-Mi opinión solo desvirtuaría la percepción de la propia realidad en la que vives Twilight. La realidad no lo parece, mientras se requiere el nombre de quien la relata, de quien lo escribe o de quien lo crea. Tú vives en otra realidad, y la realidad depende desde donde lo mires. Es igual como una pintura. La pintura se ofrece al espectador desde un punto de vista, que al asumirlo nos facilita una interpretación. Nos dice desde donde se observa lo narrado, lo que ese mensaje quiere decir. El espectador debe situarse en ciertas coordenadas para entender una obra. La interpretación se limita a la interpretación de un punto de vista. Si bien la pintura muestra la realidad desde un punto de vista, nunca se muestra todo, siempre quedaran caras ocultas, lados sin ver y vistas vedadas al espectador. La simulación no solo exacerba las cualidades desde el punto de vista de su autor, sino que la simulación significa lo que esa cara de la realidad, en realidad significa.

-¿Qué quieres decir con eso?

-Quiero decir que tu realidad existe, pero que debes aprender, que existen otras realidades que se ocultan más allá de tu realidad. Esto no quiere decir que tu realidad sea falsa, simplemente existe desde un punto de vista diferente. Ocurre lo mismo en este lugar, cada portal que vez narra la vida de una Twilight, la realidad en que debe desenvolverse y vivir. Por ejemplo-indica un espejo a su derecha-en esta realidad, tu forma humana ha sobrevivido a un genocidio de una raza. En esa otra-indica otra que estaba más atrás-tu escapas al mundo humano para salvarte de una plaga que diezmó a todo el mundo, matando a las princesas y a todo lo vivo que existía en él-camina un poco y vuelve a indicar otro portal-en esta eres secuestrada por un dragón y llevada a un pueblo gobernada por ellos. Todas son reales si decides pensar que así lo son. Son historias que existen en el momento en que puedes imaginarlo. Pero, ya hemos llegado a tu portal.

Se detuvo en lo alto de una de las innumerables dunas y observo donde le indicaba Virgilio. Más allá de los espejos, existía un claro, donde existía un único espejo en medio de ese claro. Twilight quedo asombrada por aquel portal.

-Ese es…

-Así es. Del otro lado está la realidad a la que perteneces.

Virgilio rio un poco mientras se dirigía hacia el portal.

-¿Qué es lo gracioso?

-Es que existe un pequeño cuento infantil, llamado el "Mago de Oz". La historia narra a una joven llamada Doroty, que llega con su pequeño perrito al país de Oz. El país, es un lugar mágico con brujas, animales que hablan, paisajes fantásticos y criaturas amigables. Doroty busca la forma de regresar a casa, yendo por un camino de baldosas amarrillas que la llevara a un poderoso brujo llamado Oz. El libro nos narra las transiciones de un lugar a otro de su viaje y de los personajes que se encuentra esta niña a lo largo del viaje. Pero al llegar al final de su viaje, descubre que el gran y poderoso mago no es más que una farsa. El mago ha simulado su poder, no es más que un cobarde personaje digno de piedad. La historia termina por mostrarnos a Doroty que vuelve a su hogar, la gran historia de ese gran universo no es más que un sueño de la pequeña niña.

Twilight miro la innumerable cantidad de portales que se extendía a su alrededor. Cada uno de esos extraños portales, reflejaba su imagen y la de Virgilio al pasar caminando cerca de ellos mientras se dirigían al claro. Escucho la historia sin sorpresa, como si fuera una profecía de su porvenir.

-Algo que he notado, es que muchos de los libros que los seres de este lugar me han contado cuentan mi historia propia historia en este lugar. En este momento tengo la impresión de que yo soy el personaje principal de todos esos libros. Con el tiempo he sido Dante de la divina comedia, Alicia en el país de las maravillas y ahora soy Doroty de El mago de Oz.

-Esa es otra forma de decir que no has sido nadie en realidad. Solo fuiste los personajes de esos cuentos en este lugar.

-Quizás no sea más que muchos personajes en este lugar, pero en Equestria soy Twilight Sparkle-guardo unos momentos de silencio antes de seguir-A todo esto ¿Qué es lo que tiene de especial el cuento de Doroty?

-El final. Cuando Doroty llega al final de su viaje, descubríamos que todo el mundo de Oz era un verdadero fiasco controlado e organizado por un ser insignificante, no alcanzaba para desmantelar la fantasía de aquel universo mágico. La propia moraleja del cuento es devorada por el efecto de una realidad mejorada, de una realidad más interesante y atrapante que la propia realidad. Las generaciones de niños que han soñado el mundo de Oz, que han viajado en sus juegos a aquella tierra mágica de fantasía por medio de su imaginación, niegan el final en que el simulacro de Oz se desmorona y Doroty despierta de su sueño a una realidad menos interesante, una realidad en blanco y negro. Pero el lector, aún quiere perderse en el universo de Oz, aún quiere seguir caminando por el camino amarillo.

Finalmente llegaron al portal. Twilight vio que el espejo no reflejaba sus imágenes, reflejaba el de sus amigas y las princesas que miraban fijo el portal. Al igual que una foto, todos esos seres estaban inmóviles detrás del portal.

-Llego el momento de que este cuento finalice Twilight. Antes de que regreses al lugar donde perteneces-saco una corona de su chaleco-tienes que volver tal cual has llegado a este lugar. Necesitaras esto para el viaje.

-Un momento ¡Esa es mi corona!

Twilight miro su corona con un extraño asombro.

-¿Sucede algo Twilight?

-De hecho, no recuerdo cuando fue el momento en que momento ya no la llevaba puesta.

-Fue en el momento en que te convertiste en una niña Twilight. Te la quite en el momento en que te baje del carruaje y ordene a Pinkie que te llevara a su cuarto. Imagino que la necesitaras cuando vuelvas a tu hogar.

Twilight extendió su pata, pero Virgilio la alejo un poco.

-¿Puedes dármela por favor?

-Solo si me contestas una última pregunta.

-¿Cuál?

-¿Este lugar existió?

Twilight miro con sus ojos morados al guardián, recordando el momento exacto en que ella había llegado a este lugar. Parecía como si la primera charla, sobre el existencialismo de este lugar hubiera sido una pregunta que solo podía ser contestada por el largo viaje que había emprendido.

-Sí, este lugar existe. Porque es un lugar que se diferencia de mi universo.

El guardián sonrió y deposito la corona de Twilight sobre su cabeza.

-Corrección, este lugar existe pero-con un rápido movimiento deslizo la corona sobre los ojos de Twilight-solo en tu cabeza.

Fue lo último que escucho, antes de acomodar su corona. Al hacerlo, vio que todo lo que quedaba de ese universo, era nada más que un gran abismo blanco. Era como si ella y el portal estuvieran dibujados sobre una hoja de papel. Camino unos pasos, gritando el nombre de Virgilio. Pero nadie contesto. Se acercó al portal y toco la superficie del espejo. Hondas iguales al agua corrían desde el punto donde ella había tocado el espejo, hasta el marco del mismo. Volvió a mirar a su alrededor.

-Adiós Virgilio, fue un placer conocerte. Sé que nos volveremos a encontrar y que esto no es una despedida, es un hasta luego.

Fueron las últimas palabras de Twilight en ese lugar.

Entro al portal, sintiendo como su cuerpo cambiaba de forma y se dirigía hacia el centro de un vórtice.

Twilight salió disparada del portal, cayendo sobre su espalda. Apareció en la habitación donde estaban sus amigas y las demás princesas. Todas sus amigas corrieron a ayudarla.

-¡Twilight! ¡Twilight! ¿Estás bien?-grito Candace.

Todas rodearon a Twilight, mientras Candace y Applejack la ayudaron a incorporarse. Twilight se sentía mareada y confundida, como si hubiera girado durante mucho tiempo y lo único que alcanzará a ver, eran las figuras borrosas y movedizas de sus amigas.

Tardo un poco en volver a centrar su mirada, a sentir que estaba quieta en un lugar firme y a poder distinguir a sus amigas. Finalmente, miro a su mentora que estaba detrás de las demás.

-¿Qué me paso?-pregunto finalmente Twilight.

-Entraste en el portal y 5 segundos después saliste de él como si te hubieran disparado de un gran cañón-contesto Pinkie.

¡Cinco segundos! Fue como un golpe directo a la cordura de Twilight. Como un gran rayo, los recuerdos y los rostros de todos los personajes de ese universo se presentaron en su memoria. Los paisajes, las guerras, las poesías, la música, los seres míticos, las personas, los nombres, la historia de cada uno de esos seres se podía resumir en 5 segundos para las demás, pero para ella había pasado 5 días en ese universo. Solo una voz sonó al final de sus recuerdos: El tiempo no existe en este lugar, el tiempo solo es útil a los seres que todavía viven.

Pasaron unos días en que la actitud de Twilight frente a su propia realidad era extraña. Quedaba mirando extrañada a sus amigas, a los objetos de su castillo, a los ponis que la saludaban todos los días, a los paisajes, a los animales y a las plantas de su alrededor. Algunas de sus amigas creyeron que el hechizo había resultado en un efecto que había dañado la integridad mental de su amiga y le recomendaron visitar a un doctor. Ella solo respondió que no lo necesitaba, que eso se debía a un cansancio del cuerpo y nada más. Poco a poco, Twilight fue volviendo a la normalidad. Siguió leyendo sus antiguos libros, saliendo con sus amigas, durmiendo con tranquilidad y viviendo cada momento de su existencia.

Fueron muchas semanas después de su regreso para que Celestia llamara a Twilight a su trono. Ella fue directamente a Canterlot ese día, solo llevando una alforja con un libro de magia antigua que siempre releía en los viajes a su antigua ciudad. Aprovecho la ocasión para llevar a Spike para visitar unos días a sus padres.

Al llegar al castillo de Celestia, los guardias la saludaron como una antigua y muy querida amiga. La llevaron de inmediato al trono de la gran gobernante: Su antigua mentora. Celestia ordeno a los guardias que las dejaran solas. La orden fue cumplida sin tardanza, mientras Celestia se acercó a Twilight para hablarle como su igual, no como los designaban sus cargos políticos, sino como dos alicornios. Finalmente, Celestia pregunto:

-Perdona mi pregunta Twilight, pero a pesar de que solo hallan pasado 5 segundos dentro del portal ¿No viste nada del otro lado?

Twilight contesto sin ninguna duda en su voz:

-No había nada.

Next Chapter: Efemérides de un día más Estimated time remaining: 0 Minutes
Return to Story Description

Login

Facebook
Login with
Facebook:
FiMFetch