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Más allá de la imaginación

by Andrew R. S. Bloom

Chapter 23: Personajes de ficcion

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-Esa es mi única pregunta Twilight-dijo Virgilio, en un tono sereno- la única que no me pude responder.

Ella lo miro un momento, observando su estado de ánimo, viendo si era razonable responder y pensando como reaccionaria. Pero él estaba, o parecía, tranquilo en ese momento. Esa incertidumbre de como un ser tan poderoso podía reaccionar pesaba en conciencia.

-Pensé que sabias todo de mí, o ¿Acaso me mentiste?

-No, no te mentí en eso. Pero hay un límite que debo respetar para que sea posible mi existencia en este estado.

-¿A qué te refieres?

-Si bien es cierto que puedo y debo saber sobre la vida de cada ser para saber cuáles deben volver a su mundo y cuales han muerto, por así decirlo, no puedo ver los pensamientos de esos seres. Me son ajenos a mi conocimiento. Solo puedo analizar según lo que vi en su situación en que vivieron o viven, y en base a eso, hacer una aproximación en lo que están pensando. Generalmente mis pensamientos coinciden con los de ellos, pero siempre queda la esperanza o la probabilidad de que me equivoque. Pero en este caso, no sé lo que estás pensando, o en que pensaste en ese momento en que decidiste quedarte aquí. Así como los pensamientos que pasó por tu mente durante todo el viaje en el crucero. Esos pensamientos son tuyos y ajenos hasta alguien como yo.

Ella presto atención a todo lo que decía. En cierta forma "tenía sentido" y sentía una especie de alivio en que su poder tuviera un límite, que eran los pensamientos de ella, que era lo más importante que ella consideraba en ese momento. Miro su rostro que expresaban una sinceridad e inocencia de un niño.

-Virgilio…yo, bueno ¿puedo hacerte una pregunta antes?

-Seguro, adelante pregúntame lo que quieras.

-Tengo dudas al respecto de lo que me contaste, no sé si me estas mintiendo o tratando de engañar, pues no puedo estar seguro de lo que me dices. Pero, dime la verdad, ¿Realmente no sabes que paso por mi mente en ese momento?

-No, no le sé, sinceramente no lo sé.

Twilight lo miro tratando de observar algún signo, por minúsculo que sea, de una mentira. No pudo ver nada. Fue la forma en que lo dijo, como una pregunta que se le hace a un niño y este, sin tener la capacidad de mentir aunque quisiera, te respondiera de la manera más dulce, inocente, serena y despacio posible.

Se recostó en el espaldar de la butaca y lo miro fijo.

-Quizá no sepa explicarte todo lo que pasó por mi cabeza en ese momento, pero tenía miedo de que voltearas o cambiaras de opinión en ese momento e hicieras desaparecer el portal. Eso estuvo en todo momento en mi pensamiento a medida que me acercaba al espejo. Una incertidumbre que me decía que tú no me dejarías marchar de este lugar. Mire dentro del espejo y vi a mis amigas, empezando a recordar todo lo que pase con ellas. Pero en ese momento se mezclaba otro sentimiento: El miedo y la angustia hacia ese lugar. Sentía que mi tiempo en este lugar era limitado y que frente a las imágenes que me proyectaba aquel espejo, podían llegar a ser falsas. Sentí que estaba frente a la muerte.

La música reino por unos segundos el ambiente, dejando pasar un tiempo inexistente. Virgilio vio el rostro de Twilight, veía un sentimiento de angustia y de incertidumbre en su mirada, como si volviera a revivir ese único momento de su vida.

-Esta mañana, pude ver que mirabas el espejo nuevamente ¿Por qué quedaste mirando en tono absorto tú imagen en aquel espejo?

Twilight clavo su mirada en los ojos de él, como si hubiera puesto el dedo en una llaga abierta.

-Quisiera poder decirte algo, pero no sé qué decirte a esa pregunta-miro hacia el paisaje detenido del salón- En ese momento mi corazón estaba vacío y ese vacío, es como un espejo que me devuelve una imagen desfigurada de mi misma-volvió a mirar a Virgilio-Y me aterra.

-¿Qué es lo que tiene de aterrador esa imagen?

-Me devuelve la imagen de mi misma en este mundo. Un ser que trata de ser indiferente al mundo y que un abismo me aleja de todos los seres que existen en este lugar. Lo único que me obliga a seguir adelante es un universo de fantasía y de fantasmas que son más reales que los que están en este lugar. Tengo miedo de que no exista nada después del portal, que todas las promesas que me has dado, que mis propias esperanzas y que todo en lo que he creído hasta este momento sea falso. Es como si estuviera prisionera de mi misma, y me desprecio a mí misma por ese sentimiento.

Virgilio prendió un cigarrillo y miro hacia la bailarina, mientras escuchaba su dulce y tierna melodía.

-A pesar de que tengas esos sueños y esperanzas, sientes como si fueras a morir si regresas a tu hogar. Pero, no te gusta estar en este mundo tan alejado de esas esperanzas que tú conoces y, al mismo tiempo, no quieres irte de este mundo.

-Sí, sí quiero volver a Equestria.

-Entonces ¿A qué esperas?

Sus ojos volvieron a enfrentarse.

-Quiero saber que ahí del otro lado.

-¿Buscas garantías de mis palabras?

Se levanta y se acerca a la ventana abierta. A pesar de que el tiempo estaba detenido, podía sentir el cálido rayo de sol que acariciaba su rostro. Miro el paisaje detenido de las olas y las gaviotas suspendidas en el cielo, como estrellas únicas y lejanas de un día de sol.

-Llámalo como quieras. Pero en mi viaje, me he dado cuenta que no puedo confiar ciegamente en ti. Pude ver tus milagros, pero esta realidad tan plástica donde no puedo fiarme de lo que está frente a mi rostro, de lo que pueden escuchar mis oídos o de lo que puede entender mi razón es como si no existiera realmente.

Toca el cristal de la ventana y pensando que, incluso ese pequeño momento tan profundo de su vida, no sería recordado por todos los presentes en la sala y solo podía confiar en su memoria.

-He soñado con mis amigas, he soñado con mi mentora y un mundo donde yo pueda existir y pueda encontrar la felicidad. Pero al despertar me veo en este lugar, como si estuviera atrapada en un abismo donde por más que grite nadie me responda. Pero también pienso que si desconfió una y otra vez de mi misma y de lo que veo frente a mis ojos ¿Cómo puedo fiarme de alguien como tú?

Vuelve a sentarse frente a Virgilio, que ha puesto las cenizas de su cigarrillo en la mesa.

-¿Qué será de mí?-mira a Virgilio de forma seria-¿Por qué no puedo matar esa esperanza en mí? ¿Por qué sigue habitando en mí ser? ¿Por qué esa esperanza me acompaña con un sentimiento de sufrimiento que trata de ser eliminada de mi corazón? ¿Por qué sigue siendo una realidad en la que ya no estoy y de la cual no me puedo liberar? ¿Me entiendes?

-Te entiendo-dijo monótono Virgilio.

-Yo quiero entender y no creer en esa esperanza. Toda mi vida me he guiado por el método de la razón y sé que no se puede afirmar lo que no se puede demostrar. Pero al hablar de ese mundo y tratar de que alguien me escuche en él, nadie responde a mis suplicas. Es como si le hablara a un abismo de oscuridad.

-Tal vez no exista nada después del portal-dijo monótonamente Virgilio.

Twilight miro aterrorizada a ese ser frente a ella.

-Pero entonces mi vida perdería todo su significado. Es como si caminara a la muerte y veas que detrás de ella no exista nada.

-La mayor parte de los seres no piensa ni en la muerte ni en la nada.

-Pero un día llegan al borde del abismo y están obligados a ver en su interior. Y cuando ven, solo pueden ver las tinieblas.

-Si-dice Virgilio en completa serenidad-y cuando ven esas tinieblas…

-Sé lo que vas a decir-interrumpió a Virgilio, dejando en absoluto silencio el salón-dirás que cuando un ser se enfrenta a la muerte debe enfrentarse a la nada, y en el miedo hacia esa nada creamos una esperanza que nos reconforte.

-Pero todavía queda el extremo opuesto de ese camino.

-La vida vista desde el inicio es una aventura, vemos a la muerte como una simple molestia a nuestro alrededor. En Equestria he ido a muy pocos entierros y cada poni es recordado por una sus acciones. Ese recuerdo, es quizá la única esperanza que nos quede después de la muerte.

-La mayoría de los seres gasta su tiempo en diversiones, viajes, actos y charlas insignificantes. Eso resume el límite de sus actos. En este lugar, es cuando se pone de manifiesto que la existencia es un continuo absurdo. Aunque sé que la vida de todos los seres corre por los mismos causes, solo un puñado puede vivir en la memoria de los vivos. Así es como los mortales pueden alcanzar algo similar a lo que llaman inmortalidad.

Finalmente la caja musical dejo de sonar y el salón lleno de gente, fue cambiando lentamente produciendo una pequeña sala de vagón de tren. La mesa que estaba entre ellos, fue desapareciendo lentamente, junto con todo lo que tenía arriba de ella, pudiéndose ver una alfombra purpura en el suelo. Las sillas en la que estaban sentados, fue transformándose en una butacas de madera, tapizada con terciopelo rojo. Arriba de cada butaca se formó una estantería, que estaba vacía. Más arriba, el techo se fue acercando cada vez más, hasta chocar con los estantes y del medio de ese techo un pequeño farol colgante con cadenas apareció. A la izquierda fue apareciendo dos ventanillas pequeñas, entrecerradas con una cortina también de terciopelo rojo que dejaban ver un paisaje de un trigal agitado por el viento, mientras el tren seguía su marcha. A la derecha, se formaba una puerta corrediza, con una ventanilla circular en el medio de la puerta, dejando ver el pasillo del tren.

Twilight quedo mirando hasta que todo el lugar término tomando su forma final. Reino el sonido de la marcha del tren por un momento, en esa pequeña habitación. Miro al guardián, viendo que estaba sentado incurvado hacia adelante, con los codos apoyados en las rodillas y las manos entrelazadas y mirándola fijamente, en espera de una respuesta o de por lo menos una palabra de su interlocutora. Quedo callada unos momentos viendo atreves de la ventana. Virgilio la contemplaba en la misma posición, sin moverse como paralizado.

-Luego de la conversación que tuvimos-continuo ella- te pregunte si alguna vez fuiste feliz, me dijiste que no lo sabías-desvió su vista de la ventana y volvió a mirarlo

Virgilio quedo mirándolo con una mirada seria, se recostó por la butaca y también miro a la ventana, viendo como el reflejo de Twilight se mezclaba con el paisaje que pasaba rápidamente frente a sus ojos.

El tren pasaba por los últimos trigales, que terminaban en una costa e iniciaban el mar. El paisaje, se había transformado en un gran mar en toda su extensión que se unió con un cielo celeste en la lejanía. En medio de ese inmenso mar azul, acantilados que se elevaban desde el mar y dejaban ver las maravillas arquitectónicas del mundo. Sobre uno de los acantilados se podía ver una pirámide maya, en otra la torre eifel, en otra la pirámide de Gisa, el coloso de rodas, la esfinge, la catedral de San Bacilo, la torre de Londres, el Big Beng, la capilla de Notre Dame, el vaticano, la abadía de Wed Minster , las estatuas de la isla de Pascua, el templo de Artemisa, La torre de Pisa, el coliseo romano, el cristo redentor, la gran estatua de Zeus, los jardines colgantes babilónicos, la casa de la ópera de Sidney, el mausoleo de Helicarnaso, el faro de Alejandría, etc. El tren pasaba al lado de ellos, como si fuera un desfile cotidiano en medio de ese universo absurdo e indiferente.

Quedaron en silencio mientras los monumentos pasaban frente a sus ojos.

-Virgilio-dijo Twilight, sin quitar la mirada de la ventana.

Él tampoco Había quitado la mirada.

-¿Sí?

-¿Alguna vez fuiste feliz?

No volteo a verlo. Esta vez, el silencio se prolongó por mucho más tiempo.

-Sí Twilight, alguna vez fui feliz-dijo Virgilio, pausadamente manteniendo la vista en la ventana- hace mucho tiempo, antes de que estuviera aquí.

Se prolongó el silencio nuevamente. Twilight escuchaba con atención cada palabra, aunque se notara indiferente y no lo miraba a su interlocutor

-Tenía una buena esposa. Alta, inteligente y muy hermosa. Se parecía mucho a ti.

Twilight lo miro. Pero él siguió morando por la ventana.

-Solíamos estar todo el tiempo juntos, reír, bailar, pasear…vivir-se notada en sus ojos nostalgia-nunca peleábamos, siempre estábamos riendo o divirtiéndonos por el paraíso, como 2 niños pequeños. Pero eso fue hace mucho tiempo. Aún recuerdo esos días, como si fueran ajenos. Esos recuerdos, como si no fueran míos.

Twilight se limitó a mirarlo, con una mirada cálida.

-Twilight.

-¿Sí?

-¿Qué es la realidad?

Volvió a mirar por la ventana. Pensó en la repuesta por un tiempo.

-Sería muy fácil decir que este sea el mundo real, y que mi mundo es falso. Pero sí lo observamos desde mi mundo, este sería el mundo falso.

De reojo, Twilight pudo ver que sonreía.

-Como un pez en una pecera redonda- Respondió Virgilio- que ve el mundo desde dentro y piensa que el mundo dentro de ese cristal es el verdadero, o su dueño que lo mira desde fuera y piensa que su mundo es el real. Al final, la realidad es un sueño y los sueños, sueños son.

-Realidad dependiendo del modelo-respondió Twilight, recordando las teorías científicas.

El guardián se rio, pero no la miro.

-una interesante observación, Twilight.

Quedaron en silencio nuevamente.

-Virgilio ¿Te puede hacer una pregunta?

-Claro.

-¿La mujer de "ese" sueños, era la misma que recuerdas?

Esquivo la mirada de Twilight, y mirando al cristal, cierra los ojos y dice:

-Sí.

Quedan en un nuevo silencio. Twilight lo queda observando un buen tiempo sin decir una sola palabra. De pronto ella se levanta y se acerca a él. Él se asusta, mientras la ve parada en frente. Ella lo agarra por ambos hombros. Se acerca lentamente hacia él viendo como ese ser queda paralizado. Esta frente a frente y ella une sus labios con los de él. En ese momento, literalmente, todo se detuvo, y no fue hasta que Twilight se apartara un poco y le sonriera con una sonrisa de una niña que hubiera cometido una travesura, todo el espacio volvió a moverse y los sonidos emergieron del ambiente.

Twilight se sentó al lado de Virgilio, y lo abraso, mientras el miraba hacia la ventana con la mirada perdida. Twilight, miro hacia la ventana, viendo como pasaban lentamente las grandes maravillas de la arquitectura.

-Twilight, ¿puedo hacerte una pregunta?

Twilight no respondió.

-Dime una cosa, ¿Acaso crees que esta es una historia, como las que podría escribir un escritor?

Twilight, lo miro de manera dubitativa.

-¿Cómo una historia que un escritor escribiría?

El guardián sonrió un poco y repitió una frase del salón.

-"Estas narraciones egocéntricas, tienen rasgos típicos. Por ejemplo: el hecho de que todas las mujeres de la historia se enamoren del protagonista no puede interpretarse como una posible realidad"-dice Virgilio, con la misma vos del profesor- "y recuerda también sobre los deseos ambicioso: tienden a la elevación de la personalidad."

Ella lo miro un poco asombrada.

-Twilight, lo que quiero decir es que me parece raro que beses a alguien, después de que esa persona te mantiene atrapada en un lugar en que claramente no quieres estar, y casi te… solo pienso que es extraño. En el momento que me besaste, tuve que pensar ¿porque?, y de inmediato recordé las palabras del doctor. Entiendo que pienses que esta es una historia egocéntrica, y que yo solo soy un personaje que es escrito por un autor omnipotente, pero recuerda que eso no es así. Además, esa descripción concuerda muy bien con mi persona, en que quizás yo sea el personaje principal, pues tengo la habilidad de cambiar todo esta dimensión a voluntad, satisfaciendo así la elevación personal o ambición del autor, y que tú, al ser al considerarte un personaje secundario, debías enamorarte de mí en esta historia. Pero dime la verdad Twilight ¿Acaso, ese fue tu pensamiento al besarme?

Twilight, miró fijamente al guardián. Sonrió un poco antes de reír mientras se tapaba la boca con la mano derecha. Miro hacia el suelo, con un rostro que expresaba melancolía y felicidad.

-No te mentiré, pero ese fue mi pensamiento. Por un momento, recordé eso que había dicho el doctor y pensé que un beso era la clave para terminar con esta historia, pero veo que me equivoque-miro hacia la ventana- Quizás, ya no sé qué es real y que es un cuento, o si estoy muerta o estoy viva.

Virgilio, miro unos momentos a Twilight.

-Twilight, ese es un problema que me hace pensar que la ficción suele ser la verdadera realidad: Ahora no siquiera sabemos qué significa vivir, en que consiste, y como se lo denomina. Déjenos solos sin libros, sin historias, sin cuentos y quedaremos confusos y perdidos de inmediato. No sabremos a qué unirnos, a que aferrarnos, qué amar o que odiar, que respetar y qué detesta, en que creer o en que no creer, en que valorar como bueno y que como malo…nacemos muertos, y durante generaciones no hemos sido procreados por padres vivientes, sino por meras sombras creadas de una amalgama de ideas, y pensamientos ajenos a nuestra propio pensamiento por ese miedo a pensar por nuestra cuenta…pronto nos ingeniaremos para nacer de una idea. No seremos más que personajes de cuentos, de historias sin un propósito más del que terminar la historia, entreteniendo al lector, y cumplir con lo que "El escritor" nos depara en esa historia. Esta existencia no solo esta pre-escrita, sino absurdamente hiper-escrita. Además de los libros que hemos leído, no tenemos nada que decir por nuestra cuenta. ¿Qué sabríamos sobre el amor y el odio, sobre los sentimientos éticos y, en general, sobre todo lo que denominamos el yo, si todo ello no hubiera sido volcado por la literatura?

Twilight quedo en silencio, mientras escuchaba como el tren pasaba frente a grandes obras arquitectónicas de la humanidad.

Next Chapter: Entre la vida y la existencia Estimated time remaining: 0 Minutes
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