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Más allá de la imaginación

by Andrew R. S. Bloom

Chapter 22: La literatura y sus escritores (II)

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-Quisiera hablar de un error común que he visto en los escritores, por así decirlo, "de las grandes inteligencia". Estos escritores, tienden a llenar sus hojas con palabreríos más remilgada y más inútil. Estos escritores, escriben sus historias como alguien que le hace un favor al lector, lo cual resulta hasta ofensivo. Los temas, son una especie de exposición, de una especie de impresión de una especie de recuerdo. Daré un ejemplo sencillo de los textos que he leído hace unos pocos días. Un tema recurrente es el amor. Pueden hablar de mucho del amor, del amor de un genio hacia cierta criatura, pero que resulta difícil de entender. Un ejemplo: "es que escriban sobre un primer beso"

Además es una lástima que el primer beso no fuera como el resto de la humanidad. Ponen pasajes que tienen que, sí o sí, estar adornados por la hiniesta; o cualquier otra planta que, para conocerla, habría que buscarla en un manual de botánica –algunos de lo que estaban sentados, rieron levemente-. El cielo debía de estar cubierto por un matiz violáceo que ningún mortal ha observado nunca o, que todo el mundo ha observado pero que nadie pudo captar: Yo, en cambio, lo he captado y se los describo a ustedes, pedazos de idiotas, como la cosa más corriente. El árbol, al cual estaba sentados, la feliz pareja tenía que ser forzosamente naranja o parecido. La acción se desarrolla en alguna parte de Alemania. De pronto veían los de Pompeyo o a Casio en vísperas de batalla, y un escalofrió de júbilo los embargaba a ambos. Una ninfa gritaba entre las malezas. Gluck tocaba el violín en medio de unas cañaveras –esta vez se escucharon muchas risas- Cito "toutes lettres" la obra que interpreta, pero como nadie la conocía, era preciso consultar una enciclopedia musical. Entretanto se arremolina una niebla alrededor del personaje, fue espesándose tanto, tanto, tanto que parecía un millón de mullidos cojines. De pronto se esfuma todo, y el personaje se encuentra atravesando el ártico en deshielo con una temperatura de 78 grados bajo cero durante pleno verano.

Dos páginas y media después nuestro héroe se une entre los témpanos. Pero ¿Creen que se ahoga? Ni se le paso por la imaginación. Todo lo descrito fue para narrar como, ante el brillo un cristal de hielo diminuta como una semilla, pero puro y transparente "como una lagrima congelada", y en él se reflejó parís, o mejor dicho el cielo de parís, y el reflejo, con un arcoíris de luces, lo hiso evocar aquella lagrima que:

Recuerdas, rodo de tus ojos cuando, sentados los dos al pie de aquel árbol esmeralda, tú exclamaste gozosa: No existe el delito, y yo respondí entre sollozos:Pues si es así, tampoco existen los justos. Entonces rompimos en llanto, y nos despedimos para siempre

Luego ella se va, a la horilla del mar y el en una cueva en lo más profundo del mundo. Luego se arremolina la niebla y aparece en el techo de roma, donde el viento toca a Chopin y se vuelven a encontrar en medio de aquel techo con la amada y aparece Carlo Magno coronado de laureles.

"Un escalofrió de júbilo recorre nuestro cuerpo, y nos despedimos a la eternidad".

Luego, Etcétera, etcétera. Habla que te habla, silba que te silba, llora que te llora. Guau, no sabía que se podía sentir todo eso en un primer beso –se volvió a escuchar una risa general-. Pero tampoco me mal interpreten, señoras y señores, quizá yo no entendí lo que el autor quiso decir, pues no estoy dentro de la mente del autor de este texto. Acaso yo ni pueda interpretarlo, ni sepa retransmitirlo. Pero nunca se debe de olvidar de algo muy esencial: la modestia, la humildad, la paciencia y el esfuerzo. Son característicos de todos los grandes escritores. Cada novela, cada historia lleva su tiempo. Además, personalmente, y recuerden que esta es una simple opinión de uno más, las historias que suelen llegar al alma de los lectores es que un texto se entienda.

Al final el escritor debe quedar como un gran filósofo europeo, un preclaro científico, un inventor, un mártir, todo lo que se empeñe en un esfuerzo agobiador. Ciertamente, él se mofa de sus lectores, de su país y nada le es tan grato como proclamar la bancarrota de su país en todos los sentidos ante los grandes cerebros privilegiados de Europa, pero en lo tocante a él mismo, la cosa es distintas: él se ha elevado por encima de los grandes intelectos, que toma prestado una idea, le pone su antítesis, y voila, tienes una gran historia. Existe el delito, no existe el delito, no existe la verdad, no existen los justos… Que darwinismo, que ateísmo, que roma, que parís… ¡ay!-llevo ambas manos a su cabeza- Quien sabe que más dios mío-vuelve a acomodarse y prosigue-y se pone en marcha la maquinaria, silba que te silba, habla que te habla… Solo le falta escribir:

"Por lo demás, elógienme, que me agrada lo indecible; luego diré que abandono escribir, pero no más es un decir; aguarden, y todavía los llenare de aburrimiento trecientas veces; se hartaran de leer"

Toda la sala estallo en carcajadas y todo el mundo aplaudió entre carcajadas.

-Gracias por su atención, mis queridos colegas-dijo muy satisfecho, antes de sentarse y ser ovacionado por la multitud. Poco a poco, la sala volvió al murmullo y escandalo general.

Twilight miro a Virgilio que estaba tomando su café, mirando hacia las servilletas de la mesa con la mirada ausente.

-Sabes Twilight-comenzó el guardián- no estoy en perfecto acuerdo con Arthur.

Twilight lo miro, mientras otra persona se ponía de pie, y comenzaba a hablar. No logro ver quien era y toda su atención recayó sobre el Guardián.

-Entiendo que la una buena historia debe ser fácil de entenderse, pues es importante que sea entendible y muchos escritores tienden a escribir de una manera simple sus historias. También, estoy de acuerdo que los escritores que pretenden que pensemos que son muy inteligentes no deberían creerse tanto, como si sus escritos fueran la segunda venida de cristo a la tierra. Pero, a mí en particular, me gustan las historias complejas y no considero que el escritor de esas historias se esté burlando del lector, o "que le esté haciendo un favor", como dice Arthur. Un buen ejemplo de esto son: El ser y el tiempo de Heidegger; el ser y la nada de Sartre; The sound and the fury de Faulkner; el innombrable de Samuel Bequett, Ulises de Joyce; Infinite Jest de David Foster Wallace, Graviti´s Rainbow de Thomas Pynchon; y demás novelas que son difíciles de seguir y de entender. Son de mis libros favoritos, de hecho son los escritores más criticados por ser difíciles de leer. Olvida algo principal que todo escritor tiene, que es que "cada uno se expresa como puede". Esa es la razón por la que suele surgir el estilo de un escritor, que con el tiempo se mejora en base a la práctica. Para poner un Ejemplo: las novelas de un gran escritor Psicológico llamado Fiodor Dostoievski. Uno de los mejores escritores de todos los tiempos, cuyo estilo es que cada personaje tiene una increíble agudeza psicológica a la hora de explicarlos. Pero, algo que no estoy de acuerdo, es que muchas personas crean que la opinión de los críticos "respetables" como lo es Arthur, influya en su decisión de leer una gran historia y dejar de lado a muy buenos escritores que por ser considerados "difíciles de leer" sean relegados por escritores superficiales. Porque, la verdad, muchas buenas historias no se leen por que la opinión de un crítico dice que no es buena, y la verdad que esas historias son muy buenas en su sentido. Un ejemplo de esto es un poeta llamado Pablo Neruda, cuya poesía es muy intrincada, pero que fue un gran poeta en su tiempo. La gente suele olvidar que el crítico tiene una forma de pensar diferente de la del lector, y no porque un cuento no le guste a él significa que no tenga que gustarte a ti. ¿Tú que piensas?

Twilight lo miro, entre los aplausos que el público daba mientras aquel hombre terminaba su charla y se sentaba. De hecho, toda esa situación era ajena a Twilight, como si estuviera totalmente aislada de su entorno y los estímulos de su alrededor fueran captados por un cuerpo que no era el suyo. Sentía que su verdadero ser, estaba tan dentro de esa forma extraña y ajena a su forma de poni, que lo consideraba una caparazón para ese mundo. Pensó unos segundos, no porque le interesara la conversación, sino por un deber que ella sentía en ese lugar, como un actor dentro de una obra de teatro.

-Yo opino lo mismo, al final es el gusto de cada uno lo que define si un buen libro o una buena historia es buena o no, y no la opinión de otra persona o crítico. Puedo decirlo, sin equivocarme, que uno no se debe guiar por la opinión general o juzgar un libro por su portada.

Eso sonó extraño a sus oídos, se dio cuenta que su voz había cambiado de tono, por uno mucho más joven. Ese pequeño cambio, trajo solo una pequeña sorpresa antes de transformarse en una apatía cotidiana de ese mundo. Probó el café y pensó un poco más, mientras el murmullo de otro crítico contradecía a la opinión de Arthur.

-¿Sueles leer mucho Virgilio?

Virgilio rio un poco y se recostó en la silla. Mientras una dama se levantaba y pedía atención para poder hablar, defendiendo la opinión de Arthur.

-Si Twilight, es más, te digo que en todos estos años, lo único que me mantuvo distraído era leer libros. Pues hasta no puedo dormir pues no lo necesito, si duermo es más por pereza que por un sentimiento orgánico o lógico de cansancio. Eso me ha dado tiempo para leer todos los libros de todos los universos. Hasta tengo una biblioteca donde guardo todos los libros que se han escrito en cualquiera de los mundos.

"…Tiempo de leer todos los libros de todos los universos" quedo retumbando en la mente de Twilight. Ni siquiera ella que pasaba todo el tiempo leyendo, pudo leer todos los libros de su biblioteca. Como un náufrago a punto de ahogarse, tomo esa impresión y trato de usarla para llegar a tierra firme y volver a conectarse con esa realidad.

-impresionante ¿Y recuerdas todos los libros que has leído?

-Es difícil de creer, pero sí.

-Yo también suelo leer mucho, pues vivía en una biblioteca.

-Sí, lo sé.

La dama volvió a sentarse, mientras la acompañaba un pequeño aplauso del público.

-Bueno, tenemos que irnos, esto se pondrá muy feo cuando todos empiecen a tirar opiniones personales, vamos-dijo Virgilio.

Se levantó y dio unos cuantos pasos notando que Twilight no la seguía. Se detuvo y miro sobre su hombro hacia atrás. Twilight seguía sentada en su asiento con la mirada hacia abajo. Giro sobre sus talones y volvió a la mesa.

-¿Qué pasa Twilight, ocurre algo malo?

Ella no lo miro. Siguió con la mirada baja.

-Virgilio, ¿Puedes sentarte un momento? Quiero hablar contigo de algo importante y sé que eres capaz de crear ese tiempo para hablar conmigo.

Miro asombrado la actitud de Twilight. Volvió la cabeza para ver si alguien lo había notado, pero todos prestaban atención a otra persona que hablaba sobre el realismo de las novelas y sus limitaciones en el ámbito de las acciones de los personajes. Esos personajes, como engranajes de un reloj de cuerda, estaban movidos por los hilos que Virgilio les había dado. El mismo podía desvanecer toda esa discusión, esa imagen o detener el tiempo y dejar esa escena eternizada por los siglos de los siglos. Pero no quiso, solo volvió a mirarla, no había levantado la cabeza. Se sentó lentamente en su lugar nuevamente.

Twilight respiro profundamente y lo miro.

-Virgilio, escucha, prométeme que no te enojaras. Pero necesito hablar con toda la seriedad de este mundo.

-Lo prometo ¿Me dirás que pasa?

Miro a los ojos castaños de Virgilio, como buscando esa esencia que poseía Celestia al mirarla en sus ojos. Una esencia de divinidad y al mismo tiempo de calidez mortal. Pero sus pupilas solo demostraban a un ser humano sin características divinas. Tomo aire y continuo.

-Virgilio, escúchame bien porque seré sincera- lo miro fijamente, mientras ponía sus manos sobre el mantel- lo que ocurrió en la habitación, quiero decir el momento en que me diste un arma y me obligaste a dispararte, cuando me dijiste que me harías lo que tu quisieras. Ese momento en que estabas frente a mí, y yo te apuntaba al corazón. Estaba aterrada, ¿Qué ibas a hacerme? ¿Por qué me pediste que te disparara? ¿Qué significo todo eso? ¿Qué quieres de mí exactamente?

Se quedaron callados, mientras la multitud aplaudía antes de que otra persona se levantara y empezara a hablar.

-Tengo miedo-continuo Twilight, mirando hacia abajo- de este universo, de que mi propio universo no sea mi propio universo. Toda esta incertidumbre, de no saber si estoy viva, de si estoy muerta, de que este lugar cambia a tu voluntad y capricho, de todo lo que este mundo alberga. Tengo miedo de que mis recuerdos, de mi propia identidad como Twilight Sparkle de Equestria, solo sea un capricho de alguien como tú-escucho que los comensales empezaban a aplaudir de nuevo-¡Puedes dejar de hacer ese ruido!-grito a Virgilio.

De repente toda lo escena se detuvo en ese preciso instante. Quedaron en silencio mientras todo lo que estaba a su alrededor quedaba absolutamente quieto: El humo del café, las palomas y gaviotas en el cielo, las olas que movían los botes, el hondear de las cortinas, el pequeño gatito que saltaba en ese momento por la ventana, los escritores que quedaron a media aplauso con gestos de solemne seriedad o alegría, etc. Solo un objeto no había perdido el movimiento: una caja musical con una muñequita de ballet que daba vueltas y tocaba una música tranquila e infantil de cuna, que estaba sobre el mostrador del bar de entrada. Twilight miro directo a Virgilio, viendo una seriedad casi maquiavélica en su rostro, que discordaban con la música dela pequeña cajita. Sus ojos quedaron enfrentados unos minutos, donde pudo ver un brillo divino y maldito al mismo tiempo.

-Twilight-comenzó Virgilio con un tono tranquilizador, acercándose a ella y sentándola de nuevo en la silla- lo entiendo. Te lo diré y tratare de responder a tus preguntas.

Quedaron en silencio mientras el Guardián se sentaba a su derecha y ponía sus manos sobre las manos de ella. Cuando ella se había tranquilizado, la soltó y prendió un cigarrillo. Twilight pudo ver la bailarina girar sobre una pierna, mientras que la otra estaba estirada hacia atrás al igual que sus brazos. Una muñeca que bailara por siempre aquella música, un engranaje que determinara el movimiento eterno de la figura danzante y que representaba un espectáculo para el espectador que la veía.

-Hace un tiempo tuve un pensamiento, un pequeño cuento que uno se cuenta a sí mismo, como un sueño, aunque esa palabra este fuera de mis posibilidades como ser inmortal-comenzó Virgilio- si se quiere, fue un sueño extraño. En ese sueño estaba sentado en el mismo lugar en que estaba sentado cuando tú llegaste, mi mente estaba divagando en el horizonte, pensamientos que ningún mortal comprendería y con un sentimiento de soledad profundo. Ese sentimiento de soledad, era extraño. Era una incapacidad de poder comunicarme con cualquier ser que yo pueda crear, como si fuera un extranjero en mi propia tierra. Podía reconocer a los demás seres, pero estos no podía acercarme a ellos, no podía hablarles de temas que no me interesaban e incluso no podía mantener una conversación de cosas que me interesaran para charlar. Odiaba esa soledad, odiaba ese sentimiento de soledad y para mí, era imposible solucionarlo. Me sentía estúpido intentando solucionarlo, tratando de buscar alguna compañía paliativa para esa soledad.

Comencé a escuchar los pasos de un extraño detrás de mí. A pesar de que no había volteado la mirada, sabía que era una mujer. Que yo no la había creado y fue como si simplemente apareciera en este mundo. Sentía una conexión extraña con ese ser, porque sabía que no era una proyección ni una creación mía. Era como si fuera un mundo aparte del mío.

Cerré los ojos, tratando de escuchar sus pasos detrás de mí. Imagine como ella salía de un espejo detrás de mí. Escuche su lento andar, sentía el viento que había volar su cabello y que acariciaba mi rostro. Finalmente abrí los ojos y note que estaba frente a mí.

Me miraba con una cara tan hermosa, tan tranquila que nunca podía crear en mi universo. Tomo mis manos y me levanto lentamente. Nos miramos de frente el uno al otro en silencio, como dos amantes que no necesitan palabras para describir lo que sienten.

Suelta mis manos y me sigue mirando con ese mismo aire de tranquilidad y compasión con los que se mira a un enfermo en su lecho de muerte. Siento algo frio en mi pecho, sé que es un arma pero no hago nada para evitar que me dispare justo en el pecho, solo sigo mirando sus ojos cristalinos. Yo caía al suelo y miraba mi sangre correr por mi pecho, manchando el verde césped que estaba debajo. No estaba asustado, no sentía dolor, ni miedo, ni frio, no sentía nada.

Ella se ponía de cuclillas y me ponía mi cabeza en sus muslos. Yo quedaba mirando al vacío. En ese momento, en ese pequeño instante yo sentía alegría, sentía paz, y calidez de otro ser, como si fuera igual a mí, pero a la vez distinto.

Es raro de explicar ese sentimiento para mí, porque como soy un ser inmortal, no puedo morir y nunca sentiré esa sensación. Pero sé que estaba a punto de morir, sentí un gran odio hacia ese ser. En mi mente, pensé que había estado atrapado en este lugar, en la nada, en la muerte y que al morir yo, pasaría a una vida como la que había visto en los otros mundos. Pensaba en todos aquellos sentimientos de esos seres que solo había leído en sus libros: miedo, dolor, sufrimiento, alegría, tristeza, melancolía, euforia. Eran sentimientos que yo había creado, que había pensado para los personajes que están aquí. Los sentimientos, son como engranajes de un reloj que marchaban y hacían mover el tiempo de los vivos. Era extraño, esos sentimientos estaban muy alejados de mí, debido a que yo no puedo sentir verdaderamente esos sentimientos, no poseo la empatía de todo los seres que en este universo habitan, porque soy el creador de esos sentimientos ¿Sabes lo que significó para mi poder tener aunque sea solo unos segundos esos sentimientos?

Pensar en ser un hombre, crecer, enamorarme, tener hijos, envejecer y luego…morir. Pero también, pensaba que ¿Qué pasaba si yo no podía entrar en esos mundos que he creado, esos mundos donde los personajes poseen una vida? ¿Dónde iría entonces si después de mí no existía nada? ¿Acaso ese poder quedaría relegado a otro ser? ¿Sería entonces una marioneta delos caprichos de ese ser? Todo eso paso por mi cabeza mientras sentía las cálidas piernas de esa mujer. Quería darle las gracias, pero también quería asesinarla y hacerle pagar por lo que me había hecho. Era un sentimiento ambiguo, era extraño de explicar.

Luego desperté de ese pensamiento, que al poco tiempo lo olvide, o eso creí. Unos cuantos siglos después tú llegaste aquí, de la misma manera que ese sueño volvió a mi presencia. No sé por qué, pero pensé que ese ser eras tú, un ser que me relevaría de mi inmortalidad. Te tenía odio, como si tú fueras esa mujer que terminaría con mi existencia. Pero a la vez una especie de afecto, porque eras algo que yo no podía crear, una manifestación de algo que no era yo.

Durante todo este viaje, pensé si eras tú realmente, o eras un invento de mi imaginación o eras ese otro ser ¿Qué eras?...te lleve hacía aquella habitación, con un gran temor ¿Qué pasaría si desidia enfrentarte? Sentí todos esos sentimientos que tuve al morir lentamente, pero dudaba de su existencia. Decidí que era mejor terminar con todo, quería saber si tú eras la que estaría atrapada en este mundo y yo solo nacería para vivir efímeramente en otro mundo. Si eras un invento de mi imaginación, no me dispararías, lo mismo si eras un ser de otro mundo, pues no es tan fácil matar si nunca lo has hecho antes. Pero si eras aquel ser, entonces no hubieras dudado y no llegaríamos a tener esta conversación.

Guardo silencio, mientras Twilight lo miraba con mucho cuidado su rostro. La pequeña música de cuna llenaba todo el espacio de la habitación, esperando a que los aplausos acallaran su dulce melodía. La bailarina seguía girando por los engranajes que estaban debajo de ella, un mundo matemático de metales, tuercas, tornillos, engranajes y madera que sostenía todo su mundo y su existencia.

Twilight veía de una forma pacífica y seria a Virgilio, pero ocultaba un gran terror de solo ser la imaginación de ese ser en un universo que ella desconocía ¿Qué tan diferente era ella en ese momento de esa bailarina que danzaba sobre una caja musical que nunca terminaría de bailar su danza existencial? No podía decir nada, no se sentía con la fuerza para seguir preguntando, solo escucho como Virgilio continuaba su monologo.

-Pero no lo hiciste no eras aquel ser. Pero aún quedaba la duda de si eras un invento de mi imaginación, o un verdadero ser de otro mundo. Te puse el portal que conducía a tu mundo para comprobarlo y te di a elegir la última de las elecciones posibles de este mundo. Un ser normal de ese mundo se hubiera ido sin dudarlo, pues nadie podía soportar este universo. Si eras un invento, otro personaje de mi imaginación te hubieras desvanecido en ese lugar, porque ellos están destinados a no poder dejar este lugar. En ambos casos, si eras o no un invento de mi imaginación, te hubieras ido dejándome solo. Pero no lo hiciste-levanto la cabeza dejando ver esa seriedad característica- ¿Puedo preguntar por qué?

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