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Más allá de la imaginación

by Andrew R. S. Bloom

Chapter 15: El crucero de las nubes

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Twilight recupero la conciencia lentamente. Llevo sus manos, frotándose los ojos lentamente mientras dejaba escapar un bostezo y se acomodaba un poco el cabello. A medida que recuperaba más la noción de tiempo y espacio, noto que estaba en una hamaca, tapada con una sábana blanca, una gran almohada blanca debajo de su cabeza y cerca de la hamaca, una pequeña mesa de noche donde estaba un libro rojo. Frente a ella, había una carta colgando de una cuerda del techo blanco, que decía:

"For: Twilight,

From: El Guardián"

Llevo una mano para tomar la carta. Se asustó, viendo que sus brazos eran más cortos que la noche pasada. Luego miro sus dos brazos, que correspondían a la fisionomía de esas manos; también eran cortos. Con un gran susto se quito las sabanas, viendo que su cuerpo era la de una niña de no más de 7 años.

Llevaba puesto una ropa de dormir de color violeta, y todo con estampas del signo de su Cutiemarck. A su izquierda, tenía un pequeño peluche de Spike, tal y como ella lo conocía en su mundo normal. Miro a su alrededor, viendo que estaba en una gran habitación con piso blanco, que reflejaba débilmente la hamaca y todo lo que estaba en la habitación, como si estuviera en la superficie de un lago. En la habitación, se podía ver una montaña de peluches de un lado y un carrusel de animales muy cerca de los peluches. Unos toboganes de diferente tamaño, que estaban ubicados al azar en todo el salón, algunos columpios para niños e incluso máquinas de algodón de azúcar, palomitas de maíz, y carros de helado. También se podían ver algunos maniquís de personas disfrazados de animales, otros con atuendos elegantes y otros desnudos con una gran cantidad de globos en una mano. Más lejos a la distancia, un pequeño bosque de arboles de caramelos, chocolates y paletas de dulce; incluso se podían ver grandes caramelos que colgaban del techo. Una gran fuente de helado más allá del bosque, y grandes paletas espirales y bastones de caramelo navideño alrededor de la fuente que eran tan grandes como los árboles y pequeños castillos inflables y casas del árbol componían el paisaje. Unos peluches y juguetes que estaban debajo de ella, ubicados a modo de un pequeño camino en toda la habitación, le invitaban a seguirlo. Pero más allá de este paisaje mágico, no podía ver ninguna pared, ni ninguna ventana o puerta, como si estuviera abandonada a su suerte en este mundo para niños.

Tomo el sobre lentamente, ya acostumbrada a ver paisajes con ese estilo, y lo abrió mientras se acomodaba el cabello despeinado. Tenía una tarjeta de cumpleaños, que decía:

"Bienvenida al crucero, pequeña princesa.

Espero que ellas dormido bien. Cuando llegaste estabas totalmente dormida Twilight, como una pequeña niña pequeña. No quise despertarte, así que te traje en esta habitación. Pero descuida, cuando despiertes te estaré esperando en la cabina de comando del barco. Con cariño: G.

Posdata, lleva contigo esta tarjeta."

-¿Por qué no me sorprende?-Dijo con una voz de niña, casi no reconociendo su voz cuando lo dijo.

Se levantó de la hamaca, y salto hacia el suelo. El piso estaba un poco frio a sus pies descalzos. No pudo ver ningún calzado cerca de ella. Se acerco a la mesa de noche y vio el título del libro: "Tragedias completas de William Shakespeare". Luego miro hacia la hamaca. Tenía forma de luna menguante, viendo que estaban colgadas de dos nubes de algodón de azúcar que flotaban sin tocar el techo, que reflejaba el rosa de las nubes de algodón de azúcar.

Cerca, vio un pequeño letrero de madera en forma de flecha, que indicaba a la gran montaña de peluches. Se llevó con ella el peluche de Spike (no sabiendo el porqué) y se dirigió hacia la montaña de peluches. Pasando por los toboganes y demás juegos para niños.

Pensaba, cosa extraña, que debía ser divertido jugar por solo unos momentos en esos juegos. Pero no, pero no ¡ella ya era una adulta! y no debía jugar en juegos para niños. Pues, solo su aspecto exterior era de una niña de 7 años, pero ella era en el fondo una adulta (prácticamente). Cada vez que pasaba por un juego, se quedaba mirándolo por un tiempo antes de continuar por el camino de peluches. Por un momento recordó lo que el cochero de la noche anterior le había contado: "Si volviera a vivir, cometería más errores". Esas palabras quedaron resonando en sus pensamientos, mientras miraba a su alrededor.

Al final venció el deseo, y la pequeña niña fue a deslizarse por las resbaladillas, columpiarse en los los columpios y trepar los árboles mientras comía los caramelos de sus ramas. Tarde un buen rato en llegar a la montaña de muñecos de felpa, pues, probaba casi todos los toboganes, columpios, saltaba en los castillos o se detenía a mirar el interior de las casas del árbol, luego de que los trepara, o giraba en los carruseles hasta quedar tan mareada y tirarse en el suelo y ver el techo. Se detenía en los árboles de dulces y le explicaba al peluche de Spike el sabor de los dulces que comía, o en los carros de helados para probar todos los sabores, o incluso comer algodón de azúcar.

El tiempo que estuvo en ese lugar no le importo, ese era un hermoso lugar donde por fin podía tomarse un respiro y divertirse. Reía como una niña pequeña, cosa que hizo recordar cuando era una potra y jugaba con su hermano. Había olvidado esa libertad que tenia de pequeña, solo preocuparse de jugar con su hermano o sus padres, que Candace le leyera un libro de fantasía, o comer dulces. No tener ninguna preocupación en la cabeza, no tener responsabilidades de ser una princesa, quería que ese día durara toda la vida.

Al llegar a la montaña de peluches, vio que no era tan grande como ella pensaba. Un letrero apuntaba hacia la cima de aquella montaña. No le costó ningún esfuerzo subir, es más, hasta se divertía escalando aquella montaña. Casi en la cima encontró un peluche de Rainbow Dash y emocionada, se lo llevo también con ella. En la cima, un gran tobogán, descendía hasta su base. Se deslizo, riendo mucho en el trayecto de descenso mientras abrazaba fuertemente a sus dos peluches. Aterrizo en un gran oso de felpa.

Finalmente siguió su camino, y llego a una puerta que estaba al final del camino del sendero de peluches y juguetes. Salió a un pasillo con una alfombra roja, algunas macetas con pequeñas palmeras en ellas, puertas de otros camarines y un techo de madera con focos que alumbraban desde arriba. Miro nuevamente a la habitación que estaba por dejar, le dio un poco de nostalgia. Esos momentos que había pasado, fue como vivir una nueva niñez. Supo que esos dulces recuerdos de su infancia, seguirían con ella durante toda su vida, cosa que la alegro profundamente. Ahora ya estaba lista para seguir y cerró la puerta.

Noto que había otra carta pegada en la puerta, con una flecha dibujada hacía la derecha. La abrió.

Perdona que no pudiera estar contigo todo el viaje, pero al final del pasillo habrá un guía. Te deje una pequeña amiga, que te guiara hasta donde estoy, quizá la conozcas.

De: D."

Camino por el pasillo, todas las puertas estaban cerradas y eran de color negro, con números pintados en la parte superior. Sonaba una canción tranquila (halou-honeythief), mientras se dirigía hasta la puerta ubicada al final del pasillo.

En un momento, la voz adulta de ella le preguntó ¿Para qué estaba llevando esos peluches? Estaba tentada de dejarlos, pero la niña no los soltó. Porqué si la Twilight niña tuviera que responderse ella misma, sinceramente ni ella lo sabía.

Llego al final del pasillo. Puso un oído sobre la puerta antes de abrirla, esperando escuchar que había detrás de la puerta, pero no escucho nada. Abrió lentamente la puerta y vio dentro. Era otro pasillo de alfombra roja, masetas con plantas y puertas de camarines de barco. Entro al nuevo pasillo, dejando la puerta abriera y miro a su derecha

- Twillight ¿ya estas levantada? ¡Qué alegría!

Escucho una voz muy conocida. Con un gran grito y felicidad volteo asía la voz.

-¡Pinky Pie!

Twilight, rápidamente corrió a abrazarla con todas sus fuerzas. Pinky la abrazo, y levanto por el aire dando un par de vueltas sobre sus tobillos.

Era una mujer de unos 25 años. Tenía una exuberante cabellera de color rosado, con rizados bucles que caían detrás de ella hasta tocar sus caderas. Vestida de frac negro, camisa blanca y una corbata de moño negra.

-Pinky…tú… ¿Qué haces aquí?

-Yo trabajo aquí tontita-saco un pañuelo húmedo con una mano de su bolsillo delantero mientras seguía sosteniendo a Twilight, y lo paso por su rostro limpiándole el rostro que tenía manchas de dulce.

-¿Qué?, no es cierto.

-Claro que es cierto, Twilight, espera-puso un dedo en la boca de Twilight que estaba por hablar y se saco unos auriculares que llevaba puesto y se los colgó del cuello-¿No recibiste la nota?

La miro un poco sorprendida. Saco de su bolsillo las dos tarjetas y se las mostro. Pinky la tomo y la leyó rápidamente.

-¡Ay! Este creador, no se toma la molestia de explicar nada de nada.

-¿Qué?

Pinky, deslizo a Twilight en su espalda y la llevo en su espalda, cargándola a caballito.

-Te explicare todo Twilight, no te preocupes. Mira, yo no soy Pinky Pie, bueno no Pinky Pie de tu mundo, sino otra Pinky Pie de otro mundo. Pero no soy la Pinky que tú conoces ¿entiendes? Por ejemplo: yo era actriz Shakesperiana en mi mundo, y quizás la Pinky Pie de tu mundo no sea actora Shakesperiana.

Con cara triste Twilight asintió.

-Pero ¿Qué me paso Pinky? ¿Por qué soy una niña? Porque yo era una adulta cuando llegue.

-O cierto, tonta Pinky-se golpeó la frente con la palma- cuando llegaste en el carruaje, estabas totalmente dormida. Yo estaba con el creador esperándote. Cuando llegaste, él intento despertarte, pero al ver que no podía me mando a llamar. Me dijo que te llevara a mi cuarto para que pudieras dormir, y que cuando despertaras te llevara con él. Esas fueron sus órdenes. Tú eras una mujer tan grande como yo, incluso me pareció que teníamos la misma edad. Así que le pedí al creador si me podía ayudar. Me miro, te toco la cabeza y te cambió en una niña pequeña. Así me fue más fácil llevarte a mi habitación. Cuando llegamos, y debido a que tuve que traerte desnuda porque tu ropa ya no te quedaba, tuve que cambiarte de ropa. Tuve suerte que tenía un traje de dormir para ti, y te puse en la hamaca de luna. Dormimos juntas, lo curioso es que tu no parecías sentirlo. Me levante temprano a la mañana siguiente, me puse mi traje y termine mis deberes lo más rápido que pude. No quise despertarte o molestarte, porque tuve la intuición de que te gustaría pasar un tiempo en mi habitación y disfrutar de volver a ser niña otra vez. Entonces espere en el pasillo mientras escuchaba música. Y así fue que te convertiste en niña otra vez.

-¡Ho! ¿Y mi ropa vieja?

-Tu ropa debe de estar en mi habitación. Pero no te preocupes, te llevare al taller de una amiga para que te haga ropa nueva. No puedo dejar que te presentes con el creador vestida con ropa de cama.

-¿Por qué tengo que estar bien vestida?

-Es bueno estar bien vestida cuando estas frente al creador.

-¿Quién es el creador?

-Es, bueno, el que crea todo este mundo. Pero se suele presentar con diferentes nombres para todos. ¿Con que nombre lo conoces tú?

-Yo lo conozco como…-pensó un momento- Virgilio.

-Ho, ese nombre…no lo había escuchado por mucho tiempo.

Salieron al exterior. Un radiante día los recibió a bordo del crucero. Las nubes blancas se esparcían más allá del horizonte, dejando ver pequeñas parvadas de aves esconderse entre ellas. Unos hermosos edificios de vidrio y azulejos de todos los colores, se esparcían a su izquierda y derecha; conformando el aspecto de un arcoíris que era armónico y agradable a la vista. Las calles estaban empedradas con pequeñas piedras preciosas y traslucidas, que daban el aspecto de conformar un gran espejo reflejando el cielo y las nubes. Las aceras estaban pavimentadas de mosaicos de berilo, con incrustaciones de esmeraldas, rubíes, zafiros y amatista que tenían la forma de flores. Incluso, existían pequeños espacios entre los mosaicos donde se podía ver el césped crecer.

Fue curioso para Twilight salir al exterior, porque parecía como salir de un hotel donde había pasado la noche. Los transeúntes, estaban vestidos de muy diversa forma. Desde trajes tan elegantes hasta los más comunes, de las épocas victorianas hasta las posmodernas, desde armaduras hasta togas. Eran pocos los que usaban mascaras de carnaval o de Noa.

-Pinky, puedo ¿hacerte una pregunta?-pregunto tímidamente Twilight.

-Claro.

-¿Qué es una actriz Shakesperiana?

-Una actriz que interpreta las obras de William Shakespeare.

-¿Quién es William Shakespeare?

-Uno de los más grandes escritores ingleses de mi mundo. Escribió muchas obras mientras vivió, y yo interpretaba los personajes que me pedían. Incluso llegue a interpretarlos a todos.

-¡Ho!, ¿y todas eran actoras Shakesperianas? Digo, todas tus amigas.

-No, no todas.

-¿Y qué hacían las demás?

-Creo que habías dicho una pregunta ja, ja, ja. En fin, Applejack, era también actora, trabajábamos juntas en algunas obras, vivía en un departamento con sus 3 hijos y su esposo, que es director de teatro. Rainbow Dash, era antropóloga, que es algo así como exploradora, muy importante en una universidad de donde yo vivía, viajaba a todo el mundo. En uno de esos viajes, le regalaron este peluche-indico con el dedo Pinky- me lo regalo hace tiempo. Fluttershy, era pediatra en un hospital, está casada con un oncólogo que había conocido en el hospital donde trabajaba. Tenía una gran casa en las afueras de la ciudad, llena de mascotas que cuidaba. Siempre le gustaban las mascotas de pequeña. Rarity era abogada, se divorció antes de venir aquí. Ahora es modista, incluso aquí tiene su propio taller.

Giraron por una esquina, entrando a un gran jardín con un domo de cristal que dejaba ver el cielo nublado. Dentro, existían varios caminos adoquinados que llevaban a pequeños lagos cristalinos, laberintos, algunos de arbustos y otros de ladrillos vidriados, otros llevaban a pequeñas capillas decoradas con efigies de dioses y frescos de batallas y fiestas, con un detalle tan asombroso que parecía que estuvieran vivos. Existían bancos de madera a los lados del camino, donde se encontraban sentadas algunas personas y enamorados. Existían estatuas de mármol, de metal y ónix que representaban carruajes con guerreros, personas elegantemente vestidas, animales fantásticos como dragones, quimeras, hadas, faunos, centauros, minutaros y muchos otros animales que Twilight jamás vio con un detalle que parecía que estas estatuas no fueran estatuas, sino seres reales.

-y tú, Eras una niña cuando te conocí, justo como estas ahora. Vivías al lado de mi casa con tus padres y yo era muy amiga de tu madre. Ellos eran profesores de la universidad donde ahora trabajaba Rainbow Dash. Tenías una institutriz llamada Celestia que te daba clases particulares. Algo que recuerdo con mucho cariño, es que tú solías ir a verme actuar casi todas las semanas. Me traes buenos recuerdos-suspiro con nostalgia-bueno, dejemos eso para más tarde. ¿Te divertiste durante el viaje?

-La mayor parte. Por ejemplo, en la ciudad todos eran muy serios, y elegantes y eso. Pero aquí, me divertí mucho en tu habitación-Pinky rio un poco ante esto- pero, en el navío, no me gustó nada, todo era muy feo hay.

-ja, ja, ja-rio brevemente-se dice que la vida es como un juego obligatorio, pero allí radica la cuestión principal.

Doblaron en una de las esquinas del camino, y se dirigieron a uno de los lagos cristalinos donde había camalotes.

-¿Cuál es esa cuestión?

Pinky sonrió en todo lo que podía, y recito:

-Ser, o no ser: esta es la cuestión: si es más noble sufrir en el ánimo, los tiros y flechazos de la insultante fortuna, o alzarse en armas contra un mar de agitación, y, enfrentándose con ellas, acabarlas: morir, dormir y nada más, y, con un sueño, decir que acabamos el sufrimiento del corazón y los mil golpes naturales que son herencia de la carne- salto a un camalote, entro dentro del lago del parque, y fue saltando de uno a otro, como si estuviera jugando- Esa es una consumación piadosamente deseable: morir, dormir, dormir, quizás soñar: sí hay está el tropiezo, pues tiene que preocuparnos qué sueños podrán llegar en ese, sueño de muerte, cuando nos hallamos desenredado de este embrollo mortal- salió del lago y salto a un faro agarrándose con una mano, giro alrededor del mismo- Esa es la consideración que da tan larga vida a la calamidad: pues ¿Quién soportaría los latigazos y los insultos del tiempo, el agravo del opresor, la burla del orgulloso, los espasmos del amor despreciado, la tardanza de la justicia, la insolencia de los que mandan, y las patadas que reciben de los indignos el mérito paciente, si el mismo pudiera extender su documento liberatorio con un simple puñal? ¿Quién aguantaría cargas, gruñendo y sudando bajo una vida fatigosa, si no temieran algo después de la muerte, el país sin describir, de cuyos fines no vuelve ningún viajero, que desconcierta la voluntad, y nos hace soportar los males que tenemos mejor que volara otros a otro de que no sabemos?-cruzo el parque y entro a un callejón en la siguiente esquina- Así, la conciencia nos hace cobardes a todos, y el colorido natural de resolución queda debilitado por la pálida cobertura de la preocupación, y las empresas de gran profundidad y empuje desvían sus corrientes con esta consideraciones y pierde el nombre de la acción.

Se adentraron en la multitud.

-Guau Pinky ¿Cómo sabes todo eso?

-ja, ja, ja, es el soliloquio de Hamlet, acto tercero, escena primera de la obra homónima. Dime ¿Lo entendiste?

Twilight pensó unos minutos.

-La mayor parte.

-Yo si lo entendí-dijo una voz detrás de ellas.

Ambas voltearon para ver quién era.

-Adán, me da mucho gusto volver a verte viejo amigo.

-el gusto es mío ¿Cómo has estado? Y ¿Quién es esta muchachita?

-estoy muy bien señor Adán y esta muchachita es una vieja amiga mía.

-mucho gusto señor-respondió Twilight.

-¿Qué te trae de nuevo al crucero?

-Me alegra que preguntes, pude conseguir el mazo de cartas que puede hacer que ganes cualquier juego de azar que juegue. Vine buscando a Venus, ella tiene el encendedor que puede hacer que cualquier mujer se enamore de uno.

-¿Pudo encontrarla?

-Desafortunadamente no todavía.

-¿Cómo logro conseguir el mazo de cartas?

-Es curioso, gracias a la máscara del lobo estepario. Me la había mandado una princesa llamada Twilight junto a un gato de Chesieere.

Twilight no dijo nada que ella era Twilight, pero sonrió con las últimas palabras.

-¿Sabes dónde puedo encontrar a Venus Señorita Pinkie Pie? Recuerdo que usted conoce a todos los habitantes de este crucero.

-Desafortunadamente no, pero por su actitud promiscua y libidinosa podría estar con cualquier persona del crucero. Si es que no se ha bajado todavía, recuerdo que tenía que tomar el tren laberinto. La ciudad cambia muy a menudo de habitantes.

-Lo sé, muchos olvidan que este crucero fue la tierra de los Mnoar. El gran príncipe Sarnnath mando a edificar estas calles, estas aceras, los palacios y las plazas antes de que la tierra se desprendiera del suelo. El reino de Mnoar fue el orgullo y la maravilla de la humanidad durante todo el reinado de la familia Sarnnath, pero luego de la maldición alejara al reino de Mnoar a los cielos, muchos olvidaron su memoria en la tierra. Son pocos los que recuerdan esta tierra, sus numerosas guerras con las demás tierras de las nubes, de las batallas civiles por la comida y el agua que diezmaron a miles de habitantes, el éxodo a tierras lejanas cuando los habitantes tenían oportunidad de pisar tierra firme, la decadencia de su sociedad y el renacimiento de las cenizas que la volvería a edificar. Muchos de sus habitantes no son originarios de esta tierra, su linaje, sus costumbres y su historia modifican o tratan de adaptarse a este nuevo tiempo, a una tierra que le es ajena. Ese es el problema con esta era, solo podemos tener conciencia de nuestra presencia, de nuestra personalidad o de nuestra existencia a partir de nuestra memoria.

-La memoria ese objeto que no se puede definir, pero que define a la humanidad-dijo somnolienta Pinky Pie-Pero en esta era de incertidumbre masiva, el hombre lo único que tiene para aferrarse de algo de certidumbre es su propia memoria. Suelo tener la idea de que las ciudades son iguales a las personas. El cuerpo y la mente humana lo componen incontables ingredientes de la misma manera que en la ciudad lo componen innumerables habitantes, como todos los componentes que hacen de mí un individuo único, con mi propia personalidad. A pesar de que tenemos una cara y una voz para distinguirme de los demás, también poseo mis pensamientos y mis recuerdos que son míos y tengo el sentido de mi propio destino. Cada una de esas cosas es una parte del todo, tanto para ciudades como para personas, y yo reúno información para usarla a mi manera. Todo eso se funde en una mezcla que me forma a mí y da origen a mi conciencia. Pero otro problema que nos trae esta era es el sentido de confinamiento, que es debido a que solo podemos expandirnos en función a nuestros límites físicos y mentales, haciendo que el propio progreso personal, social e histórico solo pueda expandirse a esos límites, incluso sin llegar a tocarlos.

-Un muy interesante pensamiento señorita Pinkie Pie. Me recuerda a una frase: "Lo que vemos ahora, es como la imagen borrosa en un espejo, pero con el poder de volver a verlo cara a cara". El hombre es un individuo gracias a su memoria intangible y a su propia narrativa subjetiva que le da identidad, y es gracias a esta que podrá volver a verse a sí mismo. Lamento que tenga que irme señorita Pinkie Pie, pero debo seguir buscando a Venus.

-Trate de llegar al tren laberinto, sé que estoy muy segura de que ella estará allí, asi que podrá esperarla y buscarla cuando ella llegue.

-Muy buena idea Señorita Pinky Pie, entonces esperare al tren en la próxima parada. Si la ve, infórmele sobre que la estoy buscando, y de cómo estoy ahora. Que tenga un buen día señorita Pie, espero volver a encontrarla.

Eso fue lo último que dijo Adán antes de perderse en la multitud.

Pinkie finalmente doblo hacia la derecha, entrando en un elegante callejón. Al final del callejón, terminaba en una plaza circular adoquinada. Alrededor de la misma, pequeñas tiendas decoradas con planteros repletos de flores, algunos bancos de madera cerca de sus paredes y faroles antiguos colgados cerca de las puertas de entrada. Lo más curioso de esta pequeña plaza pública, sobre lo alto, una gran cantidad de sombrillas de muchos colores colgadas de cuerdas para tender la ropa, que lo protegían del sol del mediodía. Llegaron a una puerta de cristal, con un letrero colgado de cadenas en su entrada que decía:

"Boutique"

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