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Más allá de la imaginación

by Andrew R. S. Bloom

Chapter 16: Las mascaras del teatro

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A pesar de que el exterior de la tienda era pequeño, en su interior era muy amplio. Había una gran cantidad de maniquís de diferente tamaño: Grandes, chicos, medianos, etc. Algunos con vestidos muy elegantes, otros con trajes y sombreros similares al del cochero que trajo a Twilight, incluso había armaduras para guerreros y guerreras de diferente forma, algunos oscuros y otros resplandecientes. Muchas más vestimentas de las que podía contar y distinguir, de distintas época y para la más variada clientela.

Pasaron de largo por la sala principal, dirigiéndose a la trastienda. Una sala más pequeña les daba la bienvenida, con algunos royos de tela, desparramadas por el suelo o apiladas en un lugar determinado y muchos modelos de vestidos, trajes y armaduras estampados en todas las paredes. La decoración, basada en pequeñas plantas en los rincones, trozos de telas cortadas, muebles al estilo chippendale y una gata blanca con un moño durmiendo en un almohadón blanco cerca de una ventana, daban un aire cálido en el lugar. En una esquina con una maquina de cocer, trabajaba acaloradamente una mujer de 25 años, con un pelo purpura de hermosos bucles que caían sobre sus hombros.

-¡Rarity ya llegue!- grito estridentemente Pinky.

Rarity, con un susto que hizo que tiraba el vestido que estaba haciendo, miro a Pinky que se acercaba. Puso una mano en el pecho y se recostó sobre su haciento.

-Dios santo Pinky, ¿qué te he dicho sobre desconcentrarme cuando trabajo?-se incorporó Rarity, levantándose a recoger todo lo que había tirado.

Llevaba un vestido, de color blanco, bordado con 3 hermosos diamantes cerca de su pecho izquierdo y unas gafas colgadas en su cuello.

-Lo sé y lo siento amiga. Pero Twilight ya se despertó y…

Rarity se puso firme y una descarga le recorrió la espalda, dejando lo que estaba haciendo. Se volteo lentamente y miro a Twilight, con un rostro pálido y con ambas manos en el corazón. Twilight la saludo agitando la mano en la que tenía el peluche de Rainbow Dash. Rarity parecía que se estaba por desmayar mientras la miraba

-¿Por qué no me lo dijiste cuando llegaste? Dios mío, mira este desastre-miro al suelo-rápido, una silla-busco y alcanzo una silla cerca de Pinky.

Ella bajo de la espalda de Pinky parándose en la silla. Rarity, la miro detenidamente de cerca. Le toco el cabello, el rostro, los ojos, el pecho y finalmente puso ambas manos en sus hombros de Twilight. Sorpresivamente, Twilight salto a los brazos de ella, dándole un fuerte abrazo. Rarity, primero quedo firme, como si estuviera asustada, pero luego sonrió y la abraso fuertemente. Pinky se acerco y las abraso a las dos. Cuando se separaron. Twilight pregunto a Rarity:

-¿Por qué estabas tan atemorizada cuando me viste?

Ella lo miro un momento.

-Es que, dios santo, estaba haciéndole los últimos arreglos a tu vestido querida. No pensé que te levantaras tan temprano, me falto un poco de tiempo y…Twilight, el mismísimo creador me ha pedido hacer un vestido para ti. ¿Sabes el honor que es eso? Por eso es que estaba tan asombrada de verte tan pronto. No pensé que tuvieras la misma forma con la que yo te recordaba.

Twilight la miro y oculto una pequeña risa entre sus manos.

-Te preocupas demasiado. Eres mi amiga Rarity, no me importa esperar un poco por ver mi nuevo vestido.

Rarity sonrió cálidamente y la acaricio en la cabeza.

-Me recuerdas mucho a ella-comento Rarity.

Ella la volvió a abrazarla, limpiándose algunas lagrimas con su muñeca.

Quedaron un tiempo en el taller de Rarity. Pinky jugaba con Twilight, mientras Rarity terminaba los últimos detalles del vestido.

Twilight, descubrió que hace tiempo que no se divertía tanto como ese día. La casa de Rarity tenía varias habitaciones, una gran cocina, una muy elegante sala de estar, un hermoso comedor y un gran jardín en la terraza. Ese día hicieron de todo: jugaron a las escondidas por toda la casa, dibujaron con lápices, crayolas y pintura, jugaron con los peluches que Twilight había traído y que Rarity le había prestado para hacer una obra con peluches, ayudo a Pinky a hornear un gran pastel de chocolate, otro de vainilla y otro de fresas para tomar el té de la tarde, construyeron un castillo de almohadas y sabanas en la habitación de Rarity, incluso Pinky le leyó un cuento antes de que Twilight tomara una siesta dentro del castillo. Aunque esta Pinky era una actriz Shakesperiana, Twilight pudo notar que, en el fondo, era la misma Pinky Pie fiestera y divertida que ella tanto conocía. Pinky le puso una manta antes de dejarla dormir en la cama de Rarity. Por su parte, Rarity estaba tomando una ducha antes de acompañarlas a donde estaba el creador.

Pinkie aprovecho para subir a la terraza y sentarse en uno de los bancos cerca de la cornisa. Miraba el crepúsculo sobre la ciudad, dentro de poco oscurecería del todo.

Cuando Rarity salió del baño, se puso un ligero vestido y empezó a buscar a Pinky con el pelo aún mojado. La encontró sentada en la terraza, con los brazos cruzados y apoyados sobre el barandal de seguridad de la cornisa.

-Es tal cual me acordaba-Dijo Pinky sin mirar a Rarity.

Ella se acerco, depositando la toalla en una de las ramas de un árbol cercano.

-Sí, todavía no puedo creerlo, pero es ella-se detuvo a unos metros del banco y miro al horizonte- Hay días que la extraño mucho.

El horizonte estaba conformado por un atardecer detrás de una cordillera de montañas, la ciudad apenas iluminada por los rayos naranjas del sol, lo pintaban con un tono de tranquilidad y serenidad y los pocos transeúntes que cruzaban por la vereda, eran tan escasos que de momentos la calle parecía deshabitada.

-Lo sé Rarity, yo también la he extrañado mucho tiempo. Pero me alegro poder haber jugado otra vez con ella-suspiro- como en los viejos tiempos.

-Yo también me alegro poder volver a verla.

De la tienda cercana, una música sonaba despacio y cubría el ambiente de un aura mágico. La canción era "Come, Sweet Death".

-¿Cuántos años habrán pasado?-pregunto débilmente Rarity.

-No lo sé, no llevo la cuenta.

Un leve silencio se apodero de ambas. Sonaba la música, mientras el sol descendía lentamente.

-Twilight se durmió abrasando los 2 peluches-dijo Pinky con una pequeña sonrisa, antes de seguir en un tono más triste-Rarity ¿Cuánto tiempo nos queda?

Rarity miro a Pinky, pudiendo ver como su rostro expresaba tristeza y su pelo cambiaba de ondulado a liso. Sabía lo que significaba.

-Hasta la puesta de sol-dijo, con gran tristeza en cada palabra.

La canción seguía sonando, y el tono de voz de Pinky cambio a uno de melancolía.

-Sabes Rarity, cuando traía a Twilight aquí me encontré con Adán. Al charlar un rato con el primero de los hombres, me dio un reflejo de nuestra época. El estandarte con el icónico epitafio de Hassan-i Sabbah : "Nada es verdad, todo está permitido"; definen nuestro estado actual del posmodernismo. El hombre, en busca de la paz perpetua, ha hecho un infierno en la tierra. El antiguo relato de las religiones a muerto a causa de las cruzadas, la confianza en la razón como una forma de emancipación de la barbarie, ha creado la muerte en forma de genocidio de cámaras de fuego y bombas de exterminio masivo. Ahora, en virtud de una moral individual, las grandes certidumbres de las religiones y de la razón sucumben a la mera subjetividad. Uno es las la suma del linaje de sangre que el eterno y vanidoso amor ha prolongado por los siglos de historia, las costumbres y mitos de una tierra que nunca vimos y que los progenitores nos han contado en fabulosas historias, es la quimérica bestia de pensamientos que sirven de heraldos a las acciones que cometemos y posteriormente a los hábitos de nuestras costumbres, los errores que llamamos experiencia, somos las alegría de los campos elíseos de nuestro paraíso y nuestras preocupaciones, dolor y agonías de los tártaros de nuestra propia conciencia. El hombre posmoderno, solo necesita imaginarse el paraíso y el cielo para que estos sean reales. Esta nueva era carece de los ideales de las antiguas épocas de oscuridad, de un pensamiento mal llamado universal que nos muestre como debemos vivir, que debemos creer, que debemos hacer y que debemos soportar. Hemos cambiado la falsamente llamada certidumbre, por la falsamente llamada incertidumbre.

Con un gesto triste, Pinkie recuesta la cabeza sobre sus brazos entrecruzados.

-Siempre que hablas así, nunca me trae una buena señal-le toca el hombro delicadamente y se sienta a su lado-Sabes que puedes contar conmigo para cualquier cosa amiga, ahora dime ¿Sientes tristeza porque se valla Twilight?

Pinkie levanta la cabeza un poco, ocultando sus labios contra su brazo y dejando ver unos ojos llenos de lágrimas. Solo Rarity sabía lo que significaba.

-La tristeza para mí es un lujo. Es normal estar triste porque las cosas no van bien o porque la vida es dura; esto es parte de estar vivo. Yo sufro de depresión Rarity. Aunque Twilight se quede con nosotros, aun cuando yo este rodeado de personas y amigos, el sentimiento de soledad nunca desaparece. Al principio no sabía lo que era la depresión cuando era aun éramos nuevas aquí en este lugar. Solo pensé que estaba triste, pero una noche en medio de mi habitación. Me odiaba a mí misma, me odiaba y me daba asco mirarme al espejo. La depresión no es una tristeza constante, es una rueda de tortura psicológica que va desde ansiedad, indiferencia, auto desprecio y tristeza. Un descenso por las tinieblas del alma humana, donde puedes ver las heridas de tu psiquis y de tu piel a cada paso del descenso, mientras Tanatos te tapa la boca y los ojos. Hay días que no quiero levantarme de la cama, no por el hecho de tener pereza, sino por el hecho d no querer levantarme nunca más, de negarle a mi existencia la vida de un nuevo día. Es como estar encerrado dentro de una cárcel dentro de tu psiquis, incapaz de mover el cuerpo, una imagen pobre de alguien que solo merece piedad. Esa imagen, ese ser que existía en esos momentos, me invitaba a flagelarme el alma como una víctima patética de mi misma. Para pasar el tiempo, me recreaba en la autocompasión, que es el sentimiento más patético del ser humano.

-Pinkie, tienes que…

-Sé lo que dirás- interrumpió Pinkie- dirás que sea optimista, que me comparara con los menos afortunados que salen adelante a pesar de las adversidades. Pero nada de esto me consuela realmente. Pero, mi deseo es desaparecer, ser nada. Más allá de la idea del suicidio, que siempre me he planteado, siempre tuve el deseo de abandonar esta ciudad, he irme a algún lugar donde nadie me conociera. Pero no puedo darme ese lujo. Lo único que puedo hacer en mi estado, es el hecho de darme la autodestrucción a base de bebida y tranquilizantes.

Rarity saca su mano del hombro de su amiga, entrelazándolas y poniéndolas en sus muslos.

-Conozco ese sentimiento Pinky.

La música termino de sonar, y comenzaba una nueva.

-Tú no eras la única que ha sufrido depresión en su existencia. Yo también lo he padecido depresión. Muchos de mis episodios depresivos han tenido explicaciones claras. Pero otras, surgen sin el más pleno aviso, sin motivación ni justificación racional de la cual pueda recordar. Un día puedes estar perfectamente normal, pero otros es Tanatos que se acuesta contigo en la noche, te presenta sus tinieblas y sabes que nuevamente estas en un agujero del que no podrás salir. Salir de la depresión, no es una cuesta arriba del que se pueda salir con esfuerzo. Es un pútrido pozo ubicado en el abismo de tu alma. Esa lucha que llevas en silencio que dice: "El infierno son los otros: mis amigos, mi familia, las personas a mi alrededor". La lucha contra la soledad y el aislamiento, las cicatrices que palpitan en la piel y el alma y sobre todo, la incapacidad de poder comunicar este infierno silencioso y personal, es una de las cosas más terribles que tiene esta enfermedad.

El pequeño canto de los pájaros de la tarde, se mezclaba con la música en el interior de la habitación. Anunciaban la llegada del fin del día y del principio de la noche.

-Pero esta vida no es solo dolor, soledad e aislamiento. De la misma manera que podemos aprender de nuestros errores, meditamos nuestros dolores internos. Hoy hiciste algo que yo también hice en mi antigua vida. La confianza de tener con alguien con quien contar, es algo que puede ayudarte-la abraza-no estás sola, y si necesitas ayuda siempre puedes recurrir a la ayuda de los demás. La vida es un camino con más espinas que pétalos, pero siempre puedes elegir la ayuda de los demás para seguir adelante.

Pinky abrazo a Rarity, susurrando a su oído.

-"¿No puedes tratar un alma enferma, arrancar de la memoria un dolor arraigado, borrar una angustia grabada en la mente y, con un dulce antídoto que te haga olvidar, extraer lo que ahoga su pecho y le oprime el corazón?"

Rarity, respondió:

-Acto 5, escena 8 de Macbeth.

Un último pensamiento recorrió la mente de Rarity: "El teatro, es representado como la dualidad de dos máscaras que expresan. La alegría y la tristeza; Pinky, representa esa dualidad del drama en su propia persona: La comedia exterior (o la vida vista de lejos) y la tragedia interna (la vida vista de cerca)"

Cuando Rarity término de realizar los últimos retoques y luego de que Pinky también se ducho y cambio de ropa, despertaron gentilmente a Twilight.

-Twilight, querida ya es hora de cambiarte-con voz angelical dijo Rarity.

Se despertó y se froto los ojos con las manos y la miro. Ella la levanto y la llevo hasta el baño, donde Pinky la tomo y le dio una ducha. Luego la llevo a unos biombos cerca de donde estaba trabajando y cambiaron de ropa a Twilight.

El vestido era el más hermoso que ella había visto hasta ahora. Era de seda, terciopelo morado y gemas violetas. La falda, era de volantas con intercalaciones de morado claro y morado oscuro, que le llegaba hasta por debajo de las rodillas. Un bordado blanco de flores, le daba el toque final. Las mangas cortas, que se ajustaba muy bien al cuerpo de ella, tenían unos relieves pequeños de extrañas marcas rúnicas. Un pequeño abrigo tipo torero completaba el conjunto.

Twilight salió detrás de los biombos. Rarity y Pinky quedaron mirándola un momento.

-Puedo decir, con gran orgullo, que este es el mejor vestido que he hecho en mi vida. Pero, aun le falta algo-se rasco la barbilla.

-Ya sé que le está faltando-dijo Pinky y saco un collar con el signo de la Cutiemarck de Twilight.

Se puso de cuclillas y le puso el collar. Se retiró hacia atrás y la volvió a mirar la imagen de Twilight en el espejo.

-Perfecto-dijeron las 3 al unísono.

Ambas llevaron a Twilight a la salida, agarradas de ambas manos de ella. Rarity está usando un vestido blanco con una cinta morada y tacos de color blanco. Tenía aros de diamante, una cadena de oro con un dije de su Cutie Mark. En cambio Pinkie, tenía un traje blanco, corbata blanca y zapatos blancos relucientes. Salieron de la tienda y se dirigieron por las calles, hasta llegar a la proa del barco.

En la proa, había una gran fiesta elegante. Todos los pasajeros, estaban vestidos con atuendos al estilo victoriano y una gran banda tocaba en el centro de la proa.

Twilight, soltó las manos de ambas y corrió hasta la punta del barco, donde se subió a los pasamanos.

-Ve tras ella Pinky, yo ire a buscar lo que falta-dijo Rarity, antes de perderse en la multitud.

Pinky corrió tras ella, la levanto y la puso sobre sus hombros. Ambas contemplaron el horizonte.

Se veía como una especie de mar, que se acercaba al barco. Las olas, eran inmensas a lo lejos, pero a medida que se acercaba, se convertían en montañas de color azul y en la cima se veía blanco por la nieve. Al mirar abajo, las inmensas manos, agarrándose de las montañas y arrastraban el crucero entero. Miro hacia los lados, viendo que flotaban unas especies de globos aerostáticos, cuyas canastas tenían forma de cabeza humana, que en la parte superior, estaba hueca, del cual salían las cuerdas que se conectaban con los globos aerostáticos. El globo, en si mismo, era una especie de mundo con su propia gravedad. Uno tenía unos edificios y rascacielos, con calles con autos y peatones, incluso en algunas paredes se podían ver grafitis pintados. Otro tenía una gran cantidad de dulces, con pequeños niños que corrían y comían los dulces, similar a la habitación de Pinky. Otro eran puros instrumentos musicales, discos de vinilo, cds, micrófonos, parlantes a modo de edificios, luces fluorescentes de color verde y violeta con pequeñas personas bailando en el. Otro era una especie de reserva natural, con animales que se veían desplazándose lentamente, arboles, un rio que rodeaba al pequeño mundo, ciervos, venados, aves de distintos colores, mariposas, flores y una pequeña persona durmiendo debajo de un árbol.

-Cada mente, es un planeta- escucho la voz de Pinky, bajándola en el suelo-pero me temo que tenemos que despedirnos.

Camino, tomándola de la mano y llevándola hacia el centro de la proa.

Miro a Rarity, que tenía una innumerable cantidad de globos de cumpleaños en una de sus manos. Pinky se arrodillo y la miro fijamente a los ojos, y finalmente la abraso fuertemente. Recitando:

- Un día u otro habías de irte de nosotras. Hubiese habido un tiempo para tales palabras...El día de mañana, y de mañana, y de mañana, se desliza paso a paso, día a día, hasta la sílaba final con que el tiempo se escribe-lo dijo con voz cada vez más trémula, Pinky estaba llorando- Y todo nuestro ayer iluminó a los necios y la senda de cenizas de la muerte. ¡Extínguete!, ¡extínguete fugaz antorcha! La vida es una sombra tan sólo, que transcurre; un pobre actor que orgulloso, consume su turno sobre el escenario para jamás volver a ser oído. Es una historia contada por un necio, llena de ruido y furia, que nada significa-se limpio los ojos y miro nuevamente a Twilight con una gran sonrisa de oreja a oreja- Acto 5, de Macbeth… Aun recuerdo que esa fue la última vez que me viste actuar-se secó unas ultimas lágrimas que recorrían sus mejillas-prométeme que siempre serás mi amiga.

-Lo prometo-dijo alegremente Twilight.

Rarity también la abrazo con una mucha fuerza al escucharla, rompiendo en llanto que era acallado por el murmullo general.

-Twilight, Twilight ¡no quiero que te vallas! no quiero que pase de nuevo…desde la última vez que te vi, desde aquella noche-la mira a los ojos-quiero que sepas que siempre te recuerdo, cada noche, las recuerdo a todas desde aquí, pido por ustedes-se seca las lagrimas que brotan como una fuente y se tapa los ojos-no quiero volver a verte irte de nuestras vidas, quisiera que te quedaras, pero sé que no puedes, tienes que volver porque él te está llamando, tienes que regresar con todas ellas, yo, yo…

No pudo terminar. Twilight, sintió que Rarity la abrasaba muy fuerte, al igual que la escuchaba sollozar. Pinky, se acercó y las abraso a ambas. Quedaron así por un tiempo. Twilight no sabía que pasaba, solo abrasaba fuertemente a ambas.

Al final, Rarity, dejo de llorar y Pinky la aparto hacia atrás un poco. Con una mano, Rarity se secaba las lágrimas con un pequeño pañuelo blanco, se puso de cuclillas y con una mano acaricio el rostro de Twilight, mirándola con una maternal sonrisa y con la otra le dio los globos.

-Recuerda siempre estaremos contigo amiga-dijo Rarity, acercándole todos los globos para que ella pueda tomarlos.

Ella lo hizo.

- no sueltes los globos hasta que llegues hasta las nubes-Le dijo Pinky.

Rarity soltó los globos.

Twilight sintió como los globos la estiraban hacía arriba con gran fuerza. Se elevó por encima de ellas, a una gran distancia del barco que pasaba bajo sus pies.

Miro hacia arriba, viendo cómo se acercaban las nubes. A los lados, vio como una bandada de aves fénix de color rojo, blanco, azul y verde, volaba hacia la puesta de sol, mezclándose con el naranja, azul y violeta del horizonte. Abajo, vio como Rarity y Pinky se abrazaban y saludaban desde el centro de la fiesta, casi perdidas en el mar de personas que estaban bailando o caminando alrededor. Empezó a escuchar una alegre música que provenía del barco, pero que ella podía escuchar como si la estuvieran cantando junto a ella:

Volverán, cada instante y cada lugar
Cada ciudad y su nombre, cada
Sombra, cada luz
Y cada secreto escondido
Encontrarás

Somos la ausente eternidad
y como un rio que viene y va
somos un juego, somos sueños

Volverán mis fantasmas y mi ilusión
Cuentos que un ciego poeta regaló
a tu corazón
y la sensación que todo volverá

Somos la ausente eternidad
y como un rio que viene y va
somos un juego, somos sueños
Somos instantes del amor
y cada grano de dolor
somos la vida que se asuma otra vez.

Siguió subiendo hasta llegar a las nubes.

Cuando atravesó las nubes sintió como un gran frio recorría todo su cuerpo, de la punta de la cabeza hasta la punta de sus pies. Soltó los globos y cayó en las suaves nueves que parecían colchones de plumas.

Se miro las manos, los brazos y las piernas. Toco su rostro, su pecho y su ropa. Se dio cuenta que tenía la forma con la que había llegado a este lugar. Miro los globos que se quedaron cerca de donde ella los había soltado. Estos, solo se quedaron en su sitio y ya no se elevaban.

Se acercó hacia un borde de la nube y se puso de cuclillas, mirando hacia abajo. Vio todo el crucero entero, con sus pasajeros que parecían hormigas chiquititas. A pesar de que estaba a una gran altura, lo bueno que ella no tenía vértigo.

Se levantó y miro nuevamente a su alrededor, viendo que solo había una escalera de madera en el medio de todas esas nubes que conducía a otra nube ubicada más arriba. Se dirigió a ella y empezó a subir.

Pronto encontraría a Virgilio.

Next Chapter: Entre el amor y la muerte Estimated time remaining: 0 Minutes
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