Más allá de la imaginación
Chapter 14: El extrangero
Previous Chapter Next ChapterSalió del teatro, y con un extraño mareo tardo en ver a su alrededor. Le costaba un poco caminar debido a ese extraño mareo que nunca había sentido, pero siguió adelante. Entro en lo que parecía un largo sendero que se extendía a su derecha unos 3 metros y a su izquierda otros 3 metros más, viendo que, además, había faroles en el borde izquierdo que estaban flotando cerca del sendero. Cada farol tenía en su base un trozo rote de concreto, con restos de ladrillos del sendero flotando lentamente cerca. Debido a que el empedrado del sendero estaba en algunas partes destruido, pudo notar que el sendero era tan delgado como el espesor de una moneda. Levantando un poco la vista, pudo observar que algunos escombros del sendero flotaban cerca de ella, como pequeñas mariposas a su alrededor. Al final de ese sendero, vio la figura de un carruaje antiguo.
Camino por el delgado sendero, manteniendo el equilibrio en cada paso y evitando caerse en los espacios vacios del mismo. En un momento, se arrodillo en medio del sendero y miro hacia abajo por un lado. Al mirar por uno de los espacios vacios del sendero, noto que debajo de este, estaba el abismo del espacio, es decir, era como estar suspendida en medio del espacio. Solo se podían ver estrellas a la distancia, algunos planetas de color rojo, azul y de otros muchos colores, algunos con anillos y lunas a su alrededor. También pudo notar, cometas surcaban la inmensidad de la nada, estrellas fugases que pasaban aún más cerca y la eterna oscuridad del abismo. Miro hacia arriba donde solo se veía el cielo nocturno, con todo lo antes nombrado.
-Me pregunto si en el espacio existe arriba o abajo-dijo en un tono inocente.
Siguió su camino nuevamente, notando que los faroles flotaban al lado del puente, pero sin conectarse con este, emitían una débil iluminación a su alrededor, dejando contemplar más la soledad del abismo oscuro que se extendía infinitamente a su alrededor. Temía caer en ese lugar, y caer eternamente en un universo desconocido y extraño.
De a poco, se fue acercando al carruaje con paso cuidadoso e incierto. Cuando llego, vio que estaba en una especie de plaza en forma de círculo que se conectaba al sendero. Su superficie estaba cubierta de pasto que pudo sentir en sus pies. Incluso podía escuchar el cantar de los grillos a su alrededor, y el sonido del ¿viento? Susurrarle en los oídos.
El carruaje era de un estilo antiguo de color negro, atado a un gran grifo negro en vez de caballo. El cochero, un hombre algo mayor con el cabello entremezclado de canas y con un cabello tan oscuro como la noche, con un sombrero de chambergo, le sonrió indiferentemente. Llevaba un saco, unos pantalones y unos zapatos también negro.
-Dissss..sssculpe-dijo Twilight, arrastrando las palabras al hablar- ¿puede llevarrrme hasssta el crucccero?
El cochero la mira.
-Sepa perdonar, pero estoy esperando a una paica, llamada Twilight, señorita.
-Yo sssoy esa Twiligggght.
-Entonces, suba pequeña Ragazzini.
Se bajó del carruaje y tendiéndole una mano, la ayudo a subir al coche. Dejándola delicadamente, en el asiento de atrás. Subió nuevamente a su asiento. Tomo un látigo que estaba en su asiento y golpeo con el látigo al grifo.
Este se dirigió al final de la plaza y empezó a volar hacia el espacio.
El movimiento del carro era suave, como si flotara en el espacio. Pero hizo que Twilight, se sintiera más mareada. Sentía el viento en su cabello a medida que el grifo se alejaba de la plaza.
Se sintió más mal de lo que estaba, y se recostó en el asiento a modo de cama, acomodando sus piernas en el pequeño lugar. Se le venían a la mente los sucesos de las últimas horas.
Él cochero noto que su compañera estaba recostada en su asiento, y pregunto.
-Dígame, pequeña paica, ¿Ha tenido un buen viaje?
-La verdad…, sssinceramente, prefiero estar en cualllquier otra parte, menos aquí. Ja, Ja, Ja- se reía ella, pero no sabía de qué, quizás por el simple deseo de reír.
-¿qué le causa gracia, señorita?
- Estaba recordando, pero no ssssé porque me rio. Vera, vine a essste lugar a investigar, cuando llegue, conocí a un tipo extraño, que decccía que era dios o algo assssi de este lugar y no sé qué otra cosa. Ja, ja, ja. Hablamossss un poco y me invito a este crucccero ¿sabe? nunca vi un cruccccero en mi vida, y cuando lo vi, no pude creer lo que veía. Nos ssssubimos, conversamossss un rato y dijo que no podía dejarme sssola. Pero, resulta que se pierde en el palacio y dicccciéndome que va a ver al capitán, y ahora lo essssstoy buscando. Empecé en la ciudad, hay era todo muy ssssofisticado y eso, me sssssentía que estaba en un gran lugar, y me empecé a acossssstumbrar, diciendo que el mundo sería siempre así. Pero luego pase por, el navío-cambio de cara por un tono más serio-, era un dessssastre, nunca quería llegar en un lugar como esssse, ni en 1000 vidas. Y ahora estoy yendo a un lugar que no conozco ¿No le parece un disparate un cuento asssssí?
El cochro escucho atentamente la historia de su compañera.
-Son extraños los caminos que hace dios. Se ve que estas desorientada, como un cristiano que no tiene calle. Pero, así no´ma he la vida ¡un desencuentro! Si queres el consejo de un viejo otario todo parece cuento, parece que todo es vil, un amargo desencuentro porque ves que es al revés, ya no se puede confiar ni en la honradez y en moral. Hoy es una estupidez ¡si hasta dios está lejano! Lo único que sabe hace la gente joven hoy en día es perseguir un amor. Pero usted es muy joven para perseguir a un hombre, pequeña Ragazzini. Le pregunto, ¿Qué sabe usted de amor?, ¡MINGA! como dice el viejo tango:
"primero, hay que saber sufrir, después amar, después partir, después andar sin pensamiento
Después, que importa el después, toda nuestra vida es el pasado"
Quedaron un momento en silencio.
-Ja, ja, ja-rompio en risa Twilight- Pero él no es mi novio. Ssssolo lo conocí hace-pensó un poco, no sabía cuantos días pasaron desde que estaba en ese universo, además, según el guardián, no existía el tiempo allí-…ehm…qué sé yo cuantos días pasaron. Ssssolo sé que lo tengo que encontrar porque, tengo que volver, pero…essss como jugar si se escondiera...-se levantó, y se recostó por el respaldo, llevando una mano al rostro y frotando sus sienes-no ssssé sí estará diciendo la verdad, puessss, como le dije: primero dice que no puede alejarse de mí, y luego se pierde ¡Así de simple! Hay algo en él que me hace creerrrr que no está bien, pero no me lo puedo explicar…tiene un, no sé qué, qué, qué sé yo. Además, que actúa de una forma errática, pero debo encontrarlo.
Puso sus manos en sus sienes, le dolía la cabeza de una forma infernal.
-Ja, ja, ja. El viejo: corre que yo te sigue. Como juega el gato maula con el mísero ratón. Ese sí que no es un bacan hecho y derecho, pero está en camino. Pero supo elegir a una buena grela, como un viejo bacan sabría elegir.
- Ja, ja, ja-rio un poco Twilight-¿Ussssted está loco? Nunca… correría por alguien assssí...Ja, Ja, ja. Creo que a este mundo le falta un tornillo-volvió a reír, a pesar del dolor que fue pasando lentamente.
-Capas que sí acá ya no se sabe ni donde estamos parados, como dice el viejo tango:
"La creación anda a las piñas
hoy la guita anda de asalto y el puchero esta tan alto
que hay que usar el trampolín, y que hablar,
sí hay crisis, bronca y hambre"
"un ladrón es hoy decente,
por qué a la fuerza se ha hecho gente
que ya no encuentra a quien robar
y un honrao se ha vuelto chorro,
por qué su fiebre de ahorro
el afana por guardar
y la chiba hasta cristo se la han afeitao.
Al mundo le falta un tornillo, que venga un mecánico"
-Pero ¿Para qué un mecánico?
-Huy… tenes agua en la bóveda piba… ¿Vos queres saber?-vuelve a cantar:
"pare ver si lo puede arreglar"
Esta vez ambos rieron.
-quizás tenga razón, señor - en verdad, no estaba escuchando nada de lo que decía el cochero, solo intentaba no vomitar dentro del coche- pero viendo, como anda las cosas por aquí, quizás, que ni ese dios lo pueda arreglar.
Twilight miro a la izquierda, viendo el paisaje pasar. Se veían los planetas pasar, algunos inmensos y otros pequeños pasar muy cerca de su órbita. Algunos cometas pasaban por el cielo sobre ellos, iluminándolos con una luz azul y proyectando su sombra por el borde del coche. Las estrellas pasaban tan cerca, que uno podía tocarlas si estiraba la mano lo suficiente. Es más, el cochero agarro una de las estrellas mientras pasaba y prendió un cigarrillo, y volvió a tirar la estrella que quedó flotando en el camino.
Twilight quiso tomar una estrella, pero no se animaba a tomarla. Le daba vueltas la cabeza y tenía la convicción de que si lo hacía, se caería al abismo.
-Tengo que encontrarlo, pronto- dijo casi en un susurro, mientras se volvía a recostar, en el asiento a modo de cama- ¿falta mucho?
-capas que 1 hora de viaje, pero capas que más, depende de cómo vamos. No se preocupe, yo le aviso cuando estemos cerca.
Twilight quedo callada unos momentos pensando.
-No conozco su nombre, ¿Cómo se llama usted señor?
-Manuel Flores de nombre y Ño Calandria de apodo.
-¿Es de por aquí?
-No.
-¿De dónde es entonces?
-De mi lejana patria, Argentina.
-No lo conozco, perdone.
-No importa, quédate tranquila.
Quedaron un momento mirando el espacio. Empezó una pequeña lluvia de meteoritos, sobre ellos. Ella miraba impresionada, mientras el cochero solo miraba al frente.
- Noches así, me acuerdo de mi Argentina querida, soñada y mejor. Me recuerdan cuando yo era un pibe buen mozo. Cuando iba, a los bulines de la calle Ayacucho. Caíamos, por la noche a timbear, hay el malevaje me enseño lo que he la vida. Entre guapos y malandras me hice taura pa' tallar, me enseñaron a ser vivos muchos vivos de verdad. Así aprendí desde purrete que el que nace calavera no se tuerce con la mala. Pa´ pasar el tiempo, eramo pierna por la noche y gritar flor, truco, re truco y envido y cantar a las seis cuerdas. Donde veía una pollera iba, en ese entonces, las viuditas, las casadas y solteras, pa' mí todas eran peras en el árbol del amor. Sí lo hombre somos así ¿qué le vamo' a ser? Pa' nosotros la vida tiene forma de mujer. Por eso, garabita, vo que no sos pebeta en el malevaje acordate lo que este otario que un día se te puso a ladrar. No sufras por ningún loco, que no asienta más el coco. Que la vida se va y no vuelve, que ni dios la sujeta. Se van los días, pasan los años, es fugaz la alegría… no pensé en el dolor ni en virtud, viví tu juventud que lo mejor es vivir y largar las penas a rodar. ¿Pa que queres llorar un amor y morir, tal vez, de desesperanza? No regues la flor de un sueño infeliz porque, a lo mejor, la suerte te alcanza si te decidís. Y si llega el día que no tengas esperanzas en tu pobre corazón, si precisas una ayuda, si te hace falta un consejo, podes acodarte de este amigo que ha de jugarse el pellejo pa' ayudarte en lo que pueda cuando llegue la ocasión-la miro un momento.
Pero Twilight, yacía acostada con los ojos cerrados, con sus manos haciendo de almohada. El cochero, Agarro su saco, y la tapo.
-Sos una nena todavía.
-Debió de ser un hermoso lugar-dijo Twilight sintiendo como la tapaba con su chambergo, haciendo que el cochero se asombrara un poco.
Twilight, noto un peso en su cuerpo. Algo extraño en un bolsillo interno del saco.
-¿Qué tienesss dentro del bolssssillo?
El cochero volvió a acomodarse.
-Un cuchillo y unas cuantas fotos. Pequeña paica.
-¿Por qué lleva un cuchillo?
-una vieja víbora en mis tiempos. Antes, la ley era que el cristiano y el acero sean uno. Cuantas veces esa vieja víbora habrá entrado en la carne de un cristiano, pero ahora esta arrumbado y solo a la espera de una mano. Siempre la selva y el duelo, pecho a pecho, cara a cara. Se vivía matando y huyendo-guarda un momento de silencio y continuo en un susurro- Se vivía como si se soñara. Tuve que venir para acá porqué me entrego a la partida; una mujer. No la culpo, si a todos tarde o temprano hasta nos de entregar la vida. Pero de eso, hace tiempo paso.
-¿Por qué lo entrego?
-Por ser un viejo cuchillero, y viejo en la mitología de puñales. Entonces ya no se usaba pluma y papel, y noestras leyendas se perdieron en sórdidas noticias policiales. Una vieja historia-el cochero, prendió otro cigarrillo- cuando era joven, vivía en el malevaje, una noche, a la luz del viejo farol, yo y otro piernas, no peleamos por el amor de una buena mujer. No atamos la mano izquierda una con otra, quedando cara a cara y hay nos entreveramos. Entre choque de hombre y sombra, y esa víbora, llamada cuchillo. Callo él otro, y tendí el cuerpo en la vías del tren. El tren lo dejo sin cara. Esa he la historia de Caín que sigue matando a Abel. Desde esa noche, esa vieja víbora ya no mordió a ningún otro cristiano. Pero eso cuando era, recién cuando era un vacan más joven.
- ¿Cuántos años tiene usted?
-Unos 65, por ahí cerca.
-¿Suele pensar mucho en eso?
- Y, a mi edad, se piensa en la muerte y en el pasado, lo único que nos queda a esta edad. Eso que llamamos memoria, esa cosa intangible que no puede definirse, pero que al mismo tiempo define a la humanidad. El viejo Borges solía decir, que la memoria es lo que define a la persona, y parece que tenía razón. Porque así es en la Argentina, donde somos una mezcla de muchos países. Todos recuerdan su cuna y su apellido. Parece que-ela Argentina, es sinónimo de nostalgia de la tierra pasada. Borge noma solía deci que no se extraña la tierra, sino el tiempo de los lugares que recordamos, donde vivimos bien se dice.
-Yo no suelo pensar en la muerte, nunca la pensé es algo muy triste, pero suelo recordar mucho en mi tierra, mi vieja Equestria-cerro los ojos.
-Y sin embargo- continuo el cochero, como si no hubiera escuchado a Twilight- me duele decirle adiós a la vida, esa cosa tan dulce tan conocida. Cada día miro mis manos, miro mis venas; como si fueran ajenas. Sé que no puedo escapar de mi cruz, y cuando llegue ese día, también llegara mi olvido, pero se dice: que morir es haber nacido. ¡Cuántas cosas vieron estos ojos! He visto demasiado al mundo, Quien sabe lo que verán después de que me juzgue cristo. No le tengo miedo a morir, eso es moneda corriente, es una vieja costumbre que tiene la gente.
Guarda un momento de silencio, apagando el cigarrillo en un cenicero que estaba a la derecha de él. Toma otra estrella y prenda otro cigarrillo, mirando a la distancia. Las constelaciones que se agrupaban en el horizonte. A su derecha pudo ver una colosal sombra, que formaba la figura de un hombre, que tenía en la frente un sol y a su alrededor barios planetas.
-Si pudiera vivir nuevamente mi vida-continuo el cochero- en la próxima trataría de cometer más errores. No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más. Sería más tonto de lo que he sido, de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad. Sería menos higiénico. Correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos. Iría a más lugares adonde nunca he ido, comería más helados y menos habas, tendría más problemas reales y menos imaginarios-rio alegremente de esto último.
A su izquierda tenía un pequeño y viejo fonógrafo. Comenso la vieja música de una milonga.
-Espero que no te moleste que ponga algo de mi tierra.
Comenzó a escuchar la canción
"La quiero porque ella es asi,
con su corazón de grillo
le gusta lo mismo que a mi,
el café y el cigarrillo,
sentarse a la mesa de un bar
o sin plata caminar...
Asi.. como es..
rebelde y angelical!
Asi.. como es..
azúcar, pimienta y sal!
-Por si no lo sabes pequeña paica, de eso está hecha la vida, sólo de momentos; no te pierdas el ahora. Te juro que si pudiera volver a vivir comenzaría a andar descalzo a principios
de la primavera y seguiría descalzo hasta concluir el otoño. Daría más vueltas en calesita, contemplaría más amaneceres, y jugaría con más niños, si tuviera otra vez vida por delante.
La quiero asi.. con su cara de muñeca!
La quiero asi... con su cabecita hueca!
La quiero asi...con sus sueños de papel..!
Y aunque siempre esta en la luna
no la cambio por ninguna
yo la siento como el sol en la piel.
Soy feliz a mi manera
y me gusta que me quiera
asl como es...
Soy feliz a mi manera
y me gusta que me quiera
así como es...
rebelde y angellcal! Asi como es..
Azúcar, pimienta y sal!
Azúcar, pimienta y sal!
Azúcar, pimienta y sal!
Azúcar, pimienta y sal!
- Pero ya ven, tengo 85 años... y sé que me estoy muriendo.
Miro a Twilight nuevamente, pero ella no contesto. Miro nuevamente al frente, golpeando al grifo con el látigo. Encendió otro cigarrillo con otra estrella.
Lo que él no sabía es que no estaba dormida. Sino que oía todo lo que decía, pero estaba demasiado cansada y mareada. Empezó a escuchar una nueva canción.
Estás desorientado y no sabés
qué "trole" hay que tomar para seguir.
Y en este desencuentro con la fe
querés cruzar el mar y no podés.
La araña que salvaste te picó
-¡qué vas a hacer!-
y el hombre que ayudaste te hizo mal
-¡dale nomás!-
Y todo el carnaval
gritando pisoteó
la mano fraternal
que Dios te dio.
¡Qué desencuentro!
¡Si hasta Dios está lejano!
Llorás por dentro,
todo es cuento, todo es vil.
En el corso a contramano
un grupí trampeó a Jesús...
No te fíes ni de tu hermano,
se te cuelgan de la cruz...
Quisiste con ternura, y el amor
te devoró de atrás hasta el riñón.
Se rieron de tu abrazo y ahí nomás
te hundieron con rencor todo el arpón
Amargo desencuentro, porque ves
que es al revés...
Creiste en la honradez
y en la moral...
¡qué estupidez!
Por eso en tu total
fracaso de vivir,
ni el tiro del final
te va a salir.
-descansa, pequeña bacana, que dentro de poco llegamos…al final recién sos una muchachita…una pequeña Ragazzini nada más.
Fue lo último que escucho Twilight, antes de caer en un profundo sueño.
Esa noche, soñó con una tierra lejana, su hogar, su patria, su familia y su tierra que la aguardaban con los brazos abiertos. En su sueño, todo tenía sentido, y pudo hablar con sus amigas una vez más.
