Lo Que Somos Ahora
Chapter 23: Lo Inevitable,Disturbia
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Disturbia
Cuando tienes cierta edad, ignoras ciertas cosas.
Esas ciertas cosas, no existen en tu realidad, porque a esa cierta edad, el mundo es un parque de diversiones. Uno en el que puedes subirte a todas las distracciones que deseas, esperar solo reír, mantener tatuada la sonrisa, y con todo ser que te encuentres en este juego, compartir el buen momento, dándole de manera fácil, un pase a pasar contigo toda la eterna tarde de diversión, de colores, de música, de dulces y más, más diversión.
Pero de un momento a otro, los juegos, las luces y la música se detienen. El cielo despejado empieza a oscurecerse y empieza a llover sobre todo. Las nubes negras chocan entre sí y provoca truenos, emitiendo estruendosos rayos que parecen poder partir la tierra. Todos huyen del parque, a buscar refugio. La diversión terminó, y por ende, lo que los conectaba a eso, se rompió, y mientras buscan una manera de encontrar su propio refugio, estás tú, solo, confundido y sin saber dónde dirigirte. Estás confundido. Porque no sabes qué ocurrió. Todo parecía ir tan bien y ahora…todo parece oscuro, frío y distante.
Así era la felicidad para Sunset. Un paseo y temporal momento de dicha que repentinamente acababa y permanecía sola para lidiar con la oscuridad en la que se había quedado.
Y en uno de esos primeros "paseos" de felicidad, su compañero fue Moon White, que en el presente, era uno de sus dolores más latente de su vida. Ahí lo tenía, frente a ella, pudiéndose casi reflejar en sus ojos expectantes sobre ella que, aunque le incomodaba su actitud tan extraña, porque…no lo recordaba así. Él no era de expresarse de manera…al menos no con ella, pero...¿qué esperar después de todo? Era ajena la emoción que veía en su rostro entre esa sonrisa que con sus ojos, de alguna manera extrañaba, disfrutaba verla pero no podría decir que fuera felicidad, lo que empezaba a sentir ella, que pese lo incomodada y cohibida que se sentía bajo su mirada, no podía resistirse a las ganas que tenía de abrazarlo sin decirle nada, que el abrazo sea lo que grite todo lo que su muy arrepentido y cansado corazón quería expresar. ¿Lo había extrañado? Lo había hecho siempre. Él había marcado un antes y un después. Un todo. Y aunque estuvo ausente de su vida por casi diez años, aun las cosas que había hecho tuvieron repercusiones a largo plazo.
Sunset tenía muchas ganas de buscar a Twilight.
No quería hacer esto sola. Si alguna vez lo imaginó, lo hizo con la alicornio presente. Pero ella estaba en la aglomerada pista bailando, todas. Además, sentía que no podía ponerse quisquillosa ni acobardarse. "¿Querías verme?" le había preguntado "Ya estoy aquí, Sunny. Hablemos".
Aunque nerviosa, Sunset contuvo el aire y se puso firme, asintiéndole.
-Sí…- le dijo manteniéndose controlada -. Lo necesitamos.
…
Cuando Sonata concluyó la canción, fue ovacionada de aplausos. La joven los miró con una sonrisa cálida y entusiasta.
-¡A todos, muchas gracias!- agradeció desde el micrófono entre los aplausos -. Realmente no saben lo honrada que estoy por recibirme de esta forma tan…tan… ¡Tan increíble!- dijo sin saber realmente qué palabra describir lo que sentía.
En serio.
No sabía cuál.
Una nueva música ambientó el baile y Sonata caminó fuera del escenario con pasos acelerados y alegres para dar unos agudos chillidos de la emoción por concluir su primera presentación. Al pie de las escaleras del escenario estaba Rain Shinning aguardándola con una sonrisa y la aplaudió apenas la vio bajar.
-¡Felicidades, Sonata!- le exclamó entusiasta y con su sonrisa alta.
La joven elevó más la sonrisa con sus ojos radiantes al escucharlo y apenas bajado el último escalón lo abrazó meneándose a los lados.
-¡Gracias! ¡Gracias por venir a verme!
-Me lo has agradecido toda la noche- le comentó risueño.
-¡Y lo seguiré haciendo!- rió mientras disfrutaba de su energía, haciendo que dejara de menearse y se quede quieta, disfrutando mejor la cercanía del abrazo y lo que provocaba. Solo la suya, sólo él -. Siempre…te lo agradeceré- se dijo más para sí y se apartó del abrazo con la sonrisa suavizada, las mejillas ruborizadas y sus ojos brillosos y tan fijos a él.
-Siempre me miras así- admitió con sonrisa de lado.
-¿Cómo?
-Así de…no sé…¿encantada?
-¡Es que me encanta verte! Eres muuuy lindo y divertido y haces que mi corazón haga "pum pum" muy fuerte- sonrió con inocencia acompañado con una tierna risa pasándose las manos a las puntas de su cabello, mientras Rain parpadeaba asimilando lo que dijo -. ¿A ti no te encanta verme?- preguntó con curiosidad sin perder el buen ánimo, haciendo que Rain se la quedara viendo un poco incomodado.
-Ah…
-¿No?- dudó curvando un poco las cejas.
-No dije eso- contestó a la vez que se levantaba el puño a la boca para toser.
-Entonces por fiiis, dime, ¿Te encanto?- insistió con esa inocencia marcada en su rostro, con los ojos bien abiertos, tan vivos y chispeantes, la sonrisa que provocaba unos tiernos hoyuelos entre sus mejillas. Ella siempre dulce y vivaz, divertida, algo despistada pero dispuesta a que le expliquen y aprender, como era de comprometida y preocupada por los demás. Era la…sí, mujer podría decir, más pura y tan llena de…amor que habría conocido jamás. -. ¡Uy, te encanto!- celebró ella brincando dando aplausos al ver al petrificado Rain con sus mejillas sonrojadas al quedársela mirando para luego sonreírse y tirar una risa con la mirada más expectante sobre ella…realmente encantado de verla saltar tan risueña.
-¡Sonata!- llamó Pinkie Pie dirigiéndose a ellos.
-¡¿Ya nos vamos?!- le preguntó Sonata sonriente deteniendo su salto mirando a la fiestera.
-Pues ya van hacer las once, más vale hacerlo.
-¡Yupi! ¡Vamos!- se entusiasmó enroscando su brazo con el de Rain y posó su cabeza sobre su hombro, abrazando su brazo con ambos brazos suyos con un alta sonrisa entre su sonrojo, como si lo hubiera hecho siempre…cosa que no.
Pinkie parpadeó con una sonrisa tensa entre la mirada admirada que disimuló el joven ante su gesto. Tal vez debió explicarle mejor a Sonata que no porque te gusta alguien, debas embarrárselo a la cara como pastelazo. Sí, los pastelazos son dulces y divertidos, pero te cogen desprevenidos y te confunden al principio, y no a todos les gustan los pastelazos. Pero entonces miró una suavizada sonrisa en él como una mirada enternecida hacia sonata. Pinkie anchó más la sonrisa. Parece ser el tipo que le gusta los pastelazos, al menos si los da Sonata Dusk.
-Hey, Twilight- la llamó Applejack con Rainbow y Rarity a sus lados mientras caminaba hacia ella tras la conclusión del baile lento. La mencionada se volteó a verla tras despedir a Flash-. Pinkie Pie ya fue a acompañar a Sonata para probar con las Dazzlings su habilidad de eliminar la energía negativa.
-Según eso, lo hará con Sunset de una vez para evitar, ya sabes, cualquier cosa que la alteraría si no funciona- agregó Rarity.
-Y Sunset no estuvo del todo, ya sabes, contenta con tu respuesta sobre volver a Equestria- comentó Rainbow y Twilight le curvó las cejas.
-Lo sé, ¿Pero qué más puedo decirle? No puedo tomar decisiones sobre su situación, sólo tratar de hacerla sentir mejor, hasta desobedecer a Celestia para traerla aquí- suspiró -. Aunque creo que hago un mal trabajo en eso.
-Estoy segura que Sunset reconoce tu esfuerzo- motivó Rarity con una sonrisa alentadora.
-Sí pero eso no significa que haya sido el suficiente- le replicó con frustración -. Es decir…si lo fuera, ella no habría estado tan deprimida toda la semana, no se hubiera casi transformado en dos ocasiones y Celestia no me habría quitado su tutela- se descargó con impotencia mientras sacudía la cabeza.
-Aún puedo recordar cuando Sunset se transformó frente a nosotras en ese callejón cuando Trixie fingió no importarle su amistad y se fue a Inglaterra- recordó Rainbow Dash con seriedad.
-Eso fue…aterrador- sinceró Applejack arrugando la frente. -. La enfrenté y pude volverla en sí pero sí estaba asustada.
-Nunca la he visto transformada- dijo Twilight -. Cuando casi lo hace en Equestria sin llegase a completar, fueron Rarity y Trixie las únicas que la vieron. Ambas ponies coincidían en que daba temor pero asimismo, esa incandescencia que emanaba, era algo…precioso.
-Bueno…si ignoramos el susto que casi nos envuelve en fuego…-dijo Rarity -…sí, es algo muy bonito de ver para ser una…amenaza.
-¿Y quién dice que debe verse mal para que lo sea?- preguntó Rainbow levantando una ceja.
-No entiendes- le dijo Twilight -. A lo que quiero llegar es que para ser una magia oscura, no lo aparenta como normalmente se presenta en Equestria por su naturaleza. Da un contraste a lo que es con lo que aparenta ser. Además de que nos recuerda a la majestuosa apariencia del ave fénix. Esta criatura mágica no es oscura ni mala, sólo violenta cuando se ve en amenaza real y volátil. ¿Entonces por qué Sunset parece transformarse en una y provocar caos a donde vaya, actuando en contra de lo que representa el ave?- se cuestionó con frustración.
-¡Twilight, Twilight!
-¿Escucharon eso?- preguntó Twilight arrugando la frente mirando hacia varios lados -. Se escuchó como…
-¡Spike!- mencionaron las chicas con la mirada hacia el perro que corría ansioso hacia ellas de manera agitada por la carrera y búsqueda.
-Spike, ¿pero qué haces aquí?- cuestionó Twilight acuclillándose para tomarlo en sus brazos y levantarlo mientras las demás se encerraban en un círculo intrigadas al verlo recuperar el aliento entre su rostro ansioso.
-Twilight, tienes que regresar a Equestria, ¡Ahora!- alarmó lleno de angustia, dejando a las chicas impresionadas como inquietadas mirándose entre sí.
…
La puerta se cerró de golpe tras ella, escuchándose el doble de fuerte que normalmente sonaría. Sunset se abrazó a sí misma. Pese usar su chaqueta de cuero, lo hizo por instinto al sentir la brisa fría danzarse por la noche en la terraza de la escuela. Levantó sus ojos hacia la silueta de Moon White que caminaba más adentro de la terraza, inmutándose al frío de la época. Se lo quedó mirando en ese silencio. Lo sentía como un…extraño. Sabía que había pasado mucho tiempo pero…no podía percibir ni un destello del Moon White que conoció. Y no sabía si era bueno o malo.
-No…eres nada de lo que recuerdo- murmuró Sunset en son de iniciar alguna conversación. -. Te siento diferente- reconoció empezando a caminar hacia él.
-Somos adultos ahora- le contestó con sequedad sin voltearse, manteniéndose de espaldas mientras lanzaba una risa corta -. Bueno…al menos uno de los dos lo es. Yo no soy el que sigue victimizándose entre menores de dieciocho en una secundaria.
Sunset bajó la cabeza conteniendo aire, resistiendo el… ¿insulto? ¿Ataque?
-Moon White, sé que debes estar enojado conmigo- dijo sin evasivas continuando su andar hacia él -. Te hice cosas horribles de las que ahora me arrepiento como no tienes idea. Yo…- decía sacudiendo la cabeza con ansiedad -…no soy esa misma Sunset. Debes creerme. Jamás volvería a lastimar a nadie- hizo una pequeña pausa con un fuerte ardor en el pecho y en sus ojos -. Jamás volvería a lastimarte. Tal vez no podamos recuperar lo que teníamos pero…al menos intentemos crear un nuevo capítulo, empezar de nuevo, una nueva amistad- se esperanzaba sonriéndose de a poco-. Me...encantaría tener tu compañía si...debo volver a Equestria- sinceró con voz la un poco apagada -. Dejarnos libres al fin de una vez de esto y poder encontrar paz en nosotros, empezando con un…- decía buscando ponerse frente a él, con un leve ceño, mirándolo firme entre sus aguados ojos arrepentidos y melancólicos -. Perdón.
-¿Perdón?- repitió levantando ambas cejas negras, sin inmutarse a sus palabras. Sunset parpadeó contemplando ese semblante suyo.
-Sí, Moon White. Yo lamento mucho haberte provocado tanto dolor.
-Dolor…-repitió levantando una sonrisa ácida apartando la mirada de ella para mirar el cielo nocturno y estrellado.
-Sí, dolor- le aseguró -. Sé lo que es eso aunque lo dudes. Yo…sólo siento dolor cuando estoy consciente de mí misma y no he dejado de sentir dolor en todos estos días. No tienes ni la menor idea lo que es ser una bomba de tiempo que no sabes controlar.
-Exacto, Sunset- aprobó volviéndola a mirar -. No tengo la menor idea, porque el dolor es incompatible. Nadie comparte tu dolor ni lo entenderá, sólo tú podrás vivir con él y acostumbrarte a su agonía.
-Pues me duele muchas cosas- le contestó entre el vidriar de sus ojos -. Entre ellas verte y sentirme miserable porque…- se lo quedó mirando entrecerrando los ojos, como examinándolo -…no queda rastro del Moon White que conocí…ya no me siento en hogar contigo…y todo es mi culpa.
-¿Y qué querías?- le preguntó con sequedad levantando los brazos -. ¿Qué siga siendo el manipulable, ingenuo y emotivo pony? ¿Qué me deje ciego, entregado, por…la amistad?- la señaló -. ¿Por la tuya?- tiró una risa bajando el brazo de golpe -. Pero qué sabrás tú de eso. ¡Yo no tengo por qué explicártelo! Porque tampoco es algo de lo que nací para ser bueno- le pasó una mirada rápida mirando esa intriga expresada en el rostro de ella, que tenía los ojos más abiertos, sólo resaltando ese color cielo que tenía, como su ondulada cabellera desarreglada por la brisa que corría, dándole un aspecto tan natural, rebelde, cayendo sobre sus hombros, con mechones cubriendo su rostro de facciones delicados, dándole ese aire magnético que siempre invitaba a posarse las miradas en ella -. Mírate, tan solo mírate, Sunset. Pones esa cara y esa voz, y derrites a cualquier bobalicón para que perdone todos tus engaños, mentiras, manipulación, ambición y traición- le dijo y cada palabra era un puñal que en lugar de herirla, sólo buscaba torearla, porque en vez de sentirse ofendida, se estaba sintiendo…atacada -. No importa cuánto los lastimes. Lo que hagas y digas. Si amenazaste la paz de este mundo y el de Equestria. ¡Tiras unas lágrimas con esos ojitos de pestañas largas y asunto arreglado! ¡Pues bravo!- ironizó levantando la sonrisa para empezar a aplaudir con Sunset torciéndole el gesto con antipatía entre su mirada disgustada-. ¡Vamos a celebrar sus maldades! ¡Disculpemos a Sunset Shimmer! ¡Disculpemos al demonio furioso! ¡Disculpemos a la pony que no importa en qué mundo esté, sólo existe para crear dolor de quienes la rodean!
-¡BASTA!- reclamó ella con un fuerte ceño, deteniendo sus cínicos aplausos posando una mano sobre estos de golpe, Moon White la miró con mejor atención…pues sus manos estaban calientes -. ¡No tienes que ser cruel! Si no me perdonas, dilo y pun…
-¡No te perdono!- le interrumpió apartándole la mano, punzándole con la mirada amarga y voz sombría, haciendo retroceder a Sunset con el dolor naciente pero con sus suaves facciones estirándose, poniéndose el rostro duro -. No te perdono, Sunset. No lo haré. No tendrás mi perdón, no deberías tener el perdón de nadie.
-Ellos tienen un mejor corazón que el tuyo- le replicó con cierta agitación -. Creen en las…
-¿Nuevas oportunidades?- le adivinó -. No importa cuántas te den por tu manipulable carisma y apariencia, yo no volveré a caer en ellas.
-¡¿Cómo Twilight puede ser amiga de alguien como tú?!
-Es amiga tuya,- ironizó con una fría sonrisa. -¿De qué te sorprendes?
-¡Suficiente!- se descargó furiosa abriendo sus palmas con sus dedos rígidos temblando de la ira.
-Sabía que nunca dejarías de ser un monstruo ambicioso que disfruta del provocar dolor ajeno.
-¡No es verdad!- le gritó en cólera no resistiéndose más y levantó el brazo para hacer su mano aterrizar en una cachetada, pero en el trayecto, ésta se prendió levantando llamas de fuego y él logró retenérsela a tiempo antes del impacto, sujetándola de la muñeca con fuerza, presionándosela hasta provocarle un fuerte dolor que la hizo sacar un quejido sin apartar no solo la mirada tranquila en su mano encendida, sino como su piel dorada empezaba a ponerse incandescente y elevar su temperatura, que bien él pudo resistir en su fuerte agarre -. ¡Suéltame!- exigió dándole la cara entre su ceño, halándose el brazo para zafarse mientras sus cabellos empezaba moverse con esa luz, dando una alusión como si fueran flamas levantándose y jugando al viento, pero solo podía sentir como su muñeca se apretaba más entre su mano, casi pudiendo jurar que podría arrancársela.
-¡¿Si no es cierto entonces por qué siempre te sientes incompleta cuando estás "reformada"?!- le interrogó acercándola más a él, sin inmutarse a su fuego y alta temperatura, hablando en fuertes susurros, como si estuvieran apretados en un espacio pequeño-. ¿Por qué no te sientes libre? ¿Por qué sientes dolor por evitar el de los demás?
-¡Déjame!- reclamó entre su lucha para cerrar los ojos descomponiendo el rostro -. Por favor…
-¿Por qué siempre te tientas en pensar en lastimar a los demás?
-No…- jadeó sacudiendo la cabeza, ardiéndole tanto escucharlo -. No lo sé…- murmuró, tratando de resistir con toda su fuerza esa sensación que empezaba a carcomerla desde adentro, provocándole un dolor agudo, concentrado, un ardor recorriéndole el cuerpo al que debía retener cuando empezaba a sentir que se perdía entre su transformación, de nuevo, pero respingó perdiendo esa concentración al sentir una mano libre a un lado de su cabeza, paseándola a lo largo del rostro. Sunset abrió los ojos para ver esa mirada oscura y fría que cubría sus ojos grises, la intimidante expresión entre sus facciones, y se perdió en ellos, porque esa mirada, la…¿había visto antes?
-Deja de luchar lo que eres- exigió con un susurro fuerte, concentrando esa mirada sobre la suya, como si buscara algo. O a alguien -. -¿Sabes lo que es haber esperado tanto años para usar estos recuerdos y al fin poder acercarme de nuevo a ti?- cerró los ojos y pegó su frente a la suya, haciendo cerrar sus ojos, y apretó más su muñeca, donde empezaba a elevarse un hilo negro de humo que envolvía a Sunset -. Porque no hay destino para Sunset Shimmer, sino para ti…Flame…- murmuró abriendo de golpe sus ojos mientras se levantaba de su espalda unas alas tan grandes y negras como la misma espesa negrura que emitía de sus manos que comenzó a envolverla completa, haciendo que Sunset empezara a escuchar varias voces y ver varias escenas entrecortadas que entre más le envolvía la bruma, más se dejaba a merced de lo que sea que la hacía ver en su mente, aun resistiéndose mientras recién era liberada de su mano y se dejaba caer de rodillas al suelo con los ojos bien abiertos pero completamente ausentes y desorientados del presente, mirando más bien dentro suyo, volviéndose opacos el color de sus ojos.
Moon White no se inmutaba a la aún lucha interna de la joven frente suyo. Su mirada era fría y sombría entre la seriedad y quietud de su rostro, sin dejar de desprender la oscuridad saliendo de sus manos abiertas sobre Sunset que lanzaba forzosos quejidos y aspiraciones, con su agitada respiración que parecía ahogarla, sólo mientras su cuerpo se encendía más y más, hasta volverla completamente llamas, empezando a desintegrar con su calor la tela de su ropa, exponiéndole piel.
-Tus pesadillas…son solo recuerdos que ya debes dejar en libertad. Tu dolor, es la fuente de tu deber. Tú deber es acabar con lo que iniciamos…- levantó la cabeza y miró su alrededor mientras los quejidos descendían -…en este mundo…- completó para empezar a sonreírse lentamente sin perder ese oscuro semblante -. Pero Equestria ya se va acordar de mí antes…
…
"Las noches en Ponyville se caracterizaban por ser muy calmadas y silenciosas. Siempre había una hermosa oscuridad que cubría el pueblo y arrullaba a un buen sueño custodiado por Luna, quien cuando no estaba en el mundo onírico, sobrevolaba los pueblos que debía recorrer de turno esa noche, sonriéndose el cómo algunos estaban despiertos para aprovechar la oscuridad sea contemplando las estrellas, esas charlas profundas, alguna fiesta y por supuesto, ¡Las pijamadas! ¡Cómo la Princesa de la Noche adoraba las pijamadas! Las risas, los juegos, las bromas, la armonía del buen momento, y por su puesto, las historias de terror. Y esa noche en su turno de volar sobre Ponyville, pudo ver una casa iluminada y se escuchaban un coro de risas. La alicornio no se resistió y aterrizó en la entrada decorada con un bonito jardín y se asomó a la ventana que daba a la sala, viendo una unicornio con una sábana blanca levitada, en alusión a un fantasma frente a una terrestre y una pegaso, quienes más se reían de su cuento de terror que asustarlas. Había un juego de mesa a un lado, manualidades, tazones aun con bocadillos y álbumes de fotos abiertos.
-¡Grrrooaarrr!- exclamó la unicornio verde menta con una cara "malvada" sólo para el disfrute de sus amigas.
-¿No será más bien "boo"?- interrogó la terrestre tirando unas cuantas risas.
-¿Quién está contando la historia, Bonbon?- le reclamó risueña.
Luna se apartó de la ventana mientras reía muy bajo, cuando repentinamente, su cuerpo entero se estremeció con un escalofrío en cuanto una ventisca súbita se expandió a una violenta velocidad, escuchándose más bien como un sonido de explosión, que la golpeó desprevenida, levantándole hacia adelante su larga melena y cola mientras se levantaba una bruma negra que recorrió todo a su paso desapareciendo junto con la ventisca. Luna enterró sus cascos a la tierra para resistir salir disparada de la fuerza, levantando la cabeza hacia el cielo nocturno para ver qué criatura provocó la ventisca, pues así solas no se forman, mientras escuchaba el crujido de ramas, vidrios de ventanas romperse, tejados levantándose, como una aspiración y gritos de verdadero susto y pánico dentro de las casas ante la provocación de la violenta fuerza de aire.
-¡Lyra!- gritó la terrestre y Luna vio que la unicornio que hace un momento levitaba la sábana, empezaba a tambalearse con un parpadeo lento mientras su cuerno iluminado empezaba a parpadear sin control, empezando a perder el total equilibrio e irse de lado.
La pegaso fue más rápida, levantando sus alas de prisa y voló hacia ella para amortiguar el golpe de una caída, agarrándola con sus cascos pero envolverla con una ala suya.
-Lyra, Lyra…-la llamaba la rubia con voz temblorosa y sus ojos dorados, vidriándose angustiosa mientras la terrestre se colocaba a su lado y le sostenía el rostro con ambos cascos para mirarla mejor. -. Bonbon, ¿Qué le pasa? ¿Qué le pasa a Lyra? Bonbon- decía ya entrando en pánico mientras esos ojos celestes miraban desentendidos examinando la propia desorientación de la unicornio y que no reaccionaba a los llamados.
-Lyra…- la llamó Bonbon apretando los dientes con mucho dolor viendo sus ojos desenfocados, siendo ella lo último que vea la unicornio antes de dejar el peso total de su cuerpo en la pegaso y perder el conocimiento. -. ¡Lyra!
Luna aún podía sentir esa extraña sensación cubriéndola entera pero en cuanto quiso moverse a ayudar lo que sucedía dentro de la casa, empezó a escuchar el pánico dentro de algunas casas, viendo como una puerta se abría y un pony terrestre con una unicornio desplomada en su lomo, galopaba enseguida hacia un camino.
-¡Rápido, debemos ir al hospital!- gritó metros más adelante la Señora Cake sosteniendo en pánico a Pumpkin Cake corriendo del Sugarcube Corner con su esposo mientras Pinkie Pie se asomaba a la puerta para verlos correr, muy angustiada mientras cargaba en sus cascos al pequeño pegaso Pound Cake, quien lloraba con sus cascos estirados donde corrían sus padres con su hermanita unicornio.
-¡Princesa Luna!- la nombró Pinkie Pie mientras mecía a Pound.
-¡¿Qué pasó?!- le preguntó Luna para sentir cómo Bonbon salía de la casa con Lyra en su lomo y Derpy.
-Pumpkin se puso malita- respondió Pinkie con mucha pena mientras galopaba hacia ella enseguida -. Escuchamos esa explosión y fuimos a ver a los bebés y Pound se agitaba de malestar.
-No puede ser…lo mismo con esa unicornio- se dijo refiriéndose a Lyra, mirando con sus ojos alarmados.
-¡Mamá!- gritó un pegaso adolescente que caminaba fuera de la casa junto a una unicornio que caminaba con lentitud y con gesto de fuerte malestar en su rostro.
-Cariño, apóyate en mí…- le dijo su pareja, un pegaso amarillo de melena celeste.
-No, yo pued…-decía para vencerse hacia abajo.
-¡Star!- la nombró su esposo para sostenerla y acomodarla pronto en su lomo.
En la oscuridad en la que estaba Luna, contemplaba sorprendida con Pinkie Pie, cómo algunas casas que se mantenían las luces encendidas, la misma escena se repetía: algún terrestre o pegaso sacando a lomo a un unicornio directo al hospital.
-Despierta a las demás representantes de la armonía. Esto no es normal. Algo está afectando sólo a los unicornios y fue provocado- alertó Luna para enseguida levantar sus alas y voló hacia otra casa pero ésta estaba oscura.
¿Acaso era una epidemia que sólo afectaba a esa raza? Luna levantó vuelo en dirección al Castillo de la Amistad sólo para frenarse de golpe. Twilight no estaba en Equestria. Pues más vale que lo esté.
-¡Spike!- llamó mientras tocaba la puerta del castillo. No era muy tarde para que aun ponies adultos estuvieron levantados, pero siendo bebé dragón, tal vez ya estaría rendido en su cama. Aunque no esta vez.
-¿Princesa Luna?- se sorprendió el dragón abriendo la puerta con un cómic en una garra. Cuando una historia lo absorbía, podría quedarse hasta el amanecer leyendo, llevándose el regaño de Twilight.
-Spike, debes cruzar el espejo y que Twilight regrese ya. Tenemos una emergencia aquí".
-¡Sunset!- llamaba Twilight entre la aglomeración de alumnos en el gimnasio. -. ¿Han visto a Sunset?- preguntó acercándose a un grupo de chicos, quienes negaron con la cabeza. -¡¿Dónde se habrá metido?!- se quejó.
No podía irse sin ella. Con lo que Spike le había contado que sucedía con los unicornios tenía que abandonar ya el mundo humano y debía llevarse a Sunset, su responsabilidad.
-¿Supiste algo?- le preguntó con angustia de ambas preocupaciones hacia Fluttershy, que a su lado estaba Applejack.
-No…- contestó con su frente arrugada. -. No debí dejarla sola por ir a bailar- se lamentó con su rostro descompuesto de la culpa.
-Tranquila- le dijo la vaquera rodeándole los hombros -. No es que haga algo malo. Estaba bien- dijo pero miró a Twilight con una inevitable sombra de inseguridad -. ¿No es así?- preguntó y ella le mantuvo la mirada.
-Eso parecía…
-Escucha, saldremos del gimnasio a buscarla por la escuela, ¿sí?- le dijo con una sonrisa optimista y determinada -. No te preocupes. De encontrarla, lo haremos.
-Tienes razón- asintió Twilight y tanto Applejack como Fluttershy caminaron sentido contrario a ella para salir del gimnasio.
-¡Twilight, Twilight!- llamó Rainbow enseguida con Rarity trayéndose a Cherry.
-Sunset fue vista por última vez… ¡Con Moon White!- anunció la modista.
-¿Qué?- exclamó entre incredulidad y admiración acercándose más a ellas, a Cherry. -. ¿Cruzó el espejo? No…puede ser…
-Pues eso creo- dijo la peliverde hacia Twilight -. Digo, lo identifiqué bien pues tú nos los presentaste. Los vi juntos salir del gimnasio. No creí que estaría mal…¿Está mal?
-¿Sabes dónde fueron?
-La verdad no. Lo siento- lamentó suavizando un ceño. -. ¿Sucede algo malo?
-Al menos en mi mundo sí- murmuró pensativa -. ¿Por qué cruzó? ¿Fue hablar con Sunset? ¿Después de lo de hoy?- se preguntaba a ella misma para mirarlas -. Esto afectará de algún modo a Sunset. ¿Estará ella bien? ¿Qué le habrá dicho él? Puede ser duro cuando se lo propone y peor con Sunset…- se angustió sin completar la oración, pasándose una mano a la cabeza. -. Debemos encontrarlos con mayor razón ahora.
-¿Y qué hay de lo que ocurre en Equestria?- le preguntó Rarity -. En tu pueblo…
-La Princesa Luna está allí- contestó pero sin perder ese semblante de preocupación -. Y sé que mis amigas no se quedarán de cascos cruzados. Por eso mandé de regreso a Spike, para que anuncie que regresaré tan pronto encuentre a Sunset. Debo volver con ella, pues es mi responsabilidad, ¡Al menos esta noche pues la hice cruzar desobedeciendo a Celestia y exponiendo el mundo al que no pertenezco por mi culpa!- se descargó elevando la voz.
-Twilight, calma- le aconsejó Cherry, un poco insegura de entrometerse, pues normalmente estos problemas sólo se ocupaban Las Rainbooms -. No entenderé del todo por qué el problema, pero, podemos ayudar en algo. En lo que sea. No lo sé. Tú sólo dilo. Cuentas con nosotros también, por si se te olvida, somos tus amigos.
Twilight la miró mientras hacía el ejercicio de respiración que le enseñó Cadence, para recorrer la mirada en las demás que le sonrieron en determinación y apoyo. Botó aire y se puso más firme, ya metida en su papel de temple de acero en situaciones que requerían de su valor.
-Applejack y Fluttershy ya están afuera buscando a Sunset. Será mejor que nos…- exclamaba pero se interrumpió de pronto, cuando todo se puso negro.
Una espesa oscuridad cubrió todo su alrededor de golpe, provocándole una fuerte desorientación hasta hacerle pesada la cabeza y doler los ojos por el cambio violento, pues no podía ver absolutamente nada, sin embargo, sí escuchar unos gritos que se levantaban en sorpresa y miedo que la hizo recorrer un filoso frío en su espina dorsal como su corazón latir ansioso. Sentía que podía moverse, levantar las manos delante de ella…pero no podía ver más que oscuridad y escuchar los gritos y aspiraciones de pánico de los jóvenes que hace un rato había visto disfrutar en felicidad de la fiesta. Quería gritar, llamar a alguien, hacerse escuchar para calmarlos pero sólo no conseguía escucharse. Podía sentir el esfuerzo de su garganta, su boca abierta moviéndose articulando palabras que no se escucharían mientras caminaba a prisa a su alrededor, si así al menos se chocaría con alguien, para encontrarse con otra persona, pero era como correr en una infinita oscuridad, sin escuchar más que aquellos gritos sin poder ella hacer algo para calmarlos o defenderlos, de lo que sea que estaba ocurriendo.
Aquí ya no tenía su magia. Si habían perdido Las Rainbooms la conexión de su propia magia al tocar instrumentos, no despertaría la suya tampoco. Estaba indefensa como cualquiera de los humanos que estaban esta noche en el gimnasio.
Una ola de desesperación empezó a revolcarla al no encontrar salida ni explicación de lo que estaba ocurriendo, sin parar de correr a tientas, sin saber dónde se dirigía hasta que se tropezó con sus propios pies y cayó en la frialidad y negrura del suelo.
Sus pulmones se contraían violentos por la agitación de la ansiedad que empezaba a entrar. ¿Dónde estaba? ¿Qué ocurría? ¿Quién provocó esto? ¿Sería…? No, no podría pensarlo. ¿O…sí?
-¿Sunset?- al fin pudo articular y su voz se escuchó desgastada y rasposa tras los gritos que había pegado hace momentos, y los gritos que había estado escuchando cesaron ya hace rato, envolviéndole un perturbador silencio que parecía aplastarla, sólo pudiendo oír la respiración salir violenta tanto de su nariz como por su boca, sin saber dónde estaba y sola, aun sin poder ver algo más que no sea solo oscuridad -. ¡Sunset!- la volvió a llamar con la voz lamentable.
…
Rainbow, Rarity y Cherry se quedaron de piedras con sus ojos sumamente abiertos al ver cómo Twilight Sparkle había desaparecido frente a sus ojos ante la aparición de un neblina negra que la envolvió entera, recorriéndole como remolino desde los pies hasta su cabeza, borrándola sin que pudieran siquiera botar el aire contenido en su pecho en su respiración.
-Maldición...maldición…- jadeó Cherry reaccionando en pánico -. ¡¿Me están jodiendo?!- elevó la voz coincidiendo a la vez que la energía se apagara, dejando en penumbras el gimnasio y que la música se cortara, haciendo que el resto aspiraran de desilusión a que la fiesta terminara ya y uno que otra de sorpresa por tomarlos desprevenidos.
-¿Qué…está pasando?- preguntó con fragilidad Rarity, una pregunta tonta que sabía que ninguna podría contestarle pero que no evitó preguntarla en voz alta con sus músculos entumecidos y en posición alerta igual que sus amigas, atentas a su alrededor mientras el resto simplemente creían que un simple problema con los fusibles.
Fue entonces cuando unas leguas de fuego recorrieron los bordes de las puertas laterales del gimnasio para que salgan despedidos ante una combustión de fuego que las hizo reventar, elevándose trozos incendiados de la puerta sobre ellos, ganándose el primer coro de gritos y alejarse en pánico de allí, ubicándose al fondo del gimnasio observando un alumbramiento, algo que a simple vista parecía una enorme llama que danzaba al pie donde alguna vez estuvieron la puerta, pero se empezó a mover, más bien, caminar adentrándose al gimnasio.
Ante la mirada atónita de todos, vieron la silueta de una mujer que parecía ser más llama que humana.
Caminaba como si danzara, con una gracia y elegancia serena, tal como lo haría las llamas de una hoguera. Su cabello largo y ondulado se elevaban a los lados de su cabeza, como leguas de fuegos nunca quietas, moviéndose como si tuvieran vida propia. La piel de su cuerpo dorado brillaba fúlgida, incandescente, usando algo que parecía ser un vestido color bermellón, de naranja a rojo, que ceñía generosamente su tronco, y la cola de la prenda en sus bordes se levantaban llamas en un eterno movimiento, así mismo sereno como el de su cabello, dándole un aspecto como si flotara.
Todos y cada uno, quedaron hipnóticos ante su presencia, ante el resplandor mágico que emanaba, su sonrisa sugerente y mirada confiada, paseando sus ojos cyan en cada uno de los jóvenes presentes, en el fondo del gimnasio.
Ella era algo, realmente bellísimo de ver. Esa incandescencia que emanaba, era…preciosa. Humana, pony, o la criatura que fuese, Sunset Shimmer siempre había sido un ser hermoso. Pero verla ahora, en lugar de causar pavor o miedo, despertaba admiración, era hasta decir tan privilegiado verla que despertaba esa necesidad de deleitarse de su majestuosidad.
Como el fénix.
Estaban tan hipnotizados de su gloriosa presencia, que no percataban que en cada paso que ella daba…dejaba tras suyo un rastro de fuego que empezaba por sí solo expandirse en el gimnasio.
Sunset se sonreía con gracia y elegante seducción, deteniéndose en el centro de lo que era la pista ante la mirada perdida y completamente fija de todos, siguiéndoles devotos cada movimiento que hacía. Sunset no les apartaba a sí mismo la mirada, manteniendo la espléndida sonrisa con una nueva belleza que marcaba su rostro, sus ojos grandes de un brillo único y cejas finas, sus facciones delicadas y suaves que el arco entre sus pómulos a la barbilla tentaba a sentir con la mano esa curva de una piel que resplandecía y parecía aterciopelada y suave al tacto, cosa que despertaba cuando se abrazó a sí misma, recorriéndose los brazos con sus manos mientras movía sus caderas en una tentadora danza y meneaba su cabeza mientras sus hermosos cabellos flameantes se movían en varias direcciones, para expandir sus brazos hacia arriba con un movimiento de manos provocando que salieran saltando llamas al expandir sus enormes alas de fuego en su espalda con esa preciosa iluminación de ellas para el deleite de la mente dormida del alumnado, ignorando cómo el fuego que había brotados de ellas, habían caído al suelo, alimentando el incendio que estaba provocando sin que nadie se inmutara, deleitándose más al hipnotismo del baile con un espectáculo del fuego que nacía en ella, que saltaban, elevaban, dándole formas en los movimientos y danza mientras se iba consumiendo el frente del gimnasio, de a poco expandiéndose hacia los demás.
-¡SUNSET, NO!
El grito resonó en todo el gimnasio, interrumpiendo el control mental al perder la concentración y detuvo el baile que rompió el encantamiento y los alumnos volvían en sí, con sus ojos desorbitados mirando el fuego que crecía frente a ellos y que los acorraló al estar al fondo del sitio. Sunset endureció el rostro, mostrando los dientes y un rugido furioso, provocando que sus cabellos y cola del vestido se levantaran con violencia y se encendieran más, ahora sí provocando pavor y tomándola como amenaza real, para darse la vuelta y apretar los puños que se envolvieron en llamas ante la ira de ver la entrometida intervención de Trixie Lulamoon y su grito, que estaba de pie a escasos centímetros de la entrada sin puerta con su pecho subiendo y bajando ansioso entre sus cejas fruncidas ante la abominable escena homicida de la intención de un incendio colectivo y mirada vidriosa impresionada, incrédula y afligida a la criatura sádica que parecía haber tomado un nuevo objetivo.
Ella.
…
-Twilight…- la llamó una voz, de forma suave, sintiendo unos cascos subir y bajar sobre una pata delantera. -. Twilight…- volvió a llamar, esta vez sintiendo un casco acariciar a un lado de su rostro.
-¿Mo…Moon White?- reconoció la voz para abrir de a poco los ojos, viendo el alivio en el rostro del corcel entre su sonrisa expandida de forma suave -. ¿Qué…? ¿Don…?- decía suavizando un ceño aun con la vista nublada, agitando su cabeza, aun desorientada, sintiendo la suavidad de unas sábanas que la cubrían en la comodidad de un colchón.
-Tuviste un pesadilla, querida- le dijo para besarle una mejilla, solo ahí dándose cuenta que él estaba acostado también en la cama cuando sintió un casco rodearla la cintura y apretarla contra él en un abrazo.
-Hey…no…- reclamó arrugando la frente removiéndose para apartarlo y sentarse, comprobando que estaba en su cuarto, de su castillo. -. Yo…¿Qué haces en mi alcoba?- interrogó defensiva, tomando los bordes de la sábana que la arropaban para levantarla más y cubrir su cuerpo, sintiendo violentada su intimidad. -. ¿Qué hago yo en mi alcoba?- se desorientó.
-¿No dirás "nuestra" alcoba?- preguntó con una inofensiva diversión en sus ojos -. Sé que lleva tiempo acostumbrarse al cambio, lo entiendo, he llevado más tiempo viviendo solo que tú, pero llevaremos casi el año de casados. ¿No deberías de usar más "nuestro", si lo mío es tuyo y lo tuyo es mío?- preguntó sonriéndose de lado confiado mientras Twilight se había petrificado con una mueca patidifusa.
-¿Ca…qué?- preguntó costándole demasiado articular palabra -. ¿Casados? ¿Un año? ¿Contigo?- interrogaba sacudiendo su cabeza -. ¡Estás loco!- se agitó -. ¡Yo…estaba en el baile de Canterlot High! ¡Y tú cruzaste el espejo! ¡Todo se puso negro y…!
-Sshhh- la chitó sonriéndose tomándole rostro a los lados de su cabeza, jugando su nariz con la suya.
-No…espe…-decía pero al levantar su mirada se chocó con sus ojos grisáceos en un brillo que nunca antes le había visto.
En realidad, Twilight le encontró una belleza que no estaba antes. Su rostro estaba tan…cambiado de alguna manera. Tenía algo diferente, algo cambió, se veía igual pero más…atrayente. Y es que ese semblante cansado y abatido había desaparecido. Había perdido esas ojeras tenues color malvas, esa piel apagada y opaca de los achaques que sufría, esa huella de cansancio. Ahora, era como si resplandecía y era seductiva sin quererlo, saliéndosele muy natural.
Su frente dibujaba una suave curva, sus pómulos pronunciados que marcaban unas facciones rectas pero su piel recuperada, la hacía ver tentativamente suaves como si estuviesen pulidos. Sus ojos grises si antes le atraían hasta sonrojarla, ahora le eran desenfrenadamente cautivantes. El color era más intenso, más brillante y fuertes con una presumida gracia. No, no podía dejar de verlo. Era imposible.
-Hey, Twilight…- la llamó él inclinándose un poco a ella, con la voz delicada, suave, musical, ¿o sólo ella lo escuchaba así? Sin notar ese malicioso interés en ella -. ¿Qué ibas a decirme?
-Yo…- dijo, con la mente nublada tras perderse en es magnético encanto, pestañeó de prisa y frunció el ceño, desviando la mirada, confundida -…no lo sé…
Moon White le sonrió levantando lentamente los labios, expresando más ahora esa mística mirada de sus encantadores ojos mientras Twilight lo miraba con cuidado con la frente poblada de arrugas.
-No tienes que saber- le susurró él entrecerrándole los ojos, con esa seductora voz cargada de tantos secretos, mareándola más y que juraba…nunca se la había oído, cuando la sorprendió su acercamiento y que levantara los cascos sobre sus delgados y delicados hombros e ir bajándolos en un caricia que la hizo sentir una desesperación creciendo desde muy adentro que entre más se empujaba hacia afuera, más su corazón se agitaba a la par que su respiración se entrecortaba, realmente seducida en su cualidad hipnótica que sellaba esa belleza.
Su expresión defensiva había desaparecido, suavizándosele el rostro perdiendo el raciocino, siendo carcomido, dormido, por el cómo se le erizaba el pelaje al sentir esos cascos recorriéndole el lomo con una insoportable lentitud en una tortuosa caricia que la empezó a agitar y enrojecerse más con la temperatura corporal elevándose haciéndola entrar en calor.
Si antes en esa oscuridad había sentido ajeno el cuerpo, aquí, justo ahora, lo había perdido por completo, por lo que no objetó al sentir de nuevo la suavidad del colchón al ser acostada y removerse con ojos cerrados al sentirse bajo de él, bajo su pecho, su piel, al colocársele sobre su cuerpo, que apartó el rostro de ella para mirar esos ojos violetas opacos, perdidos del trance ante el poder de sedante p que usaba para tenerla donde quería, mirando con profundo cariño y devoción a ese corcel que la mantenía tan cerca, mirándola con esa profundidad hundiéndose en esos ojos grises, en ese destello de su rostro que lo hacía ver tan cautivante, tan atrayente y la hacía sentir tan extraña de una forma agradable, ignorando la sonrisa maliciosa y triunfal que se le dibujaba en su rostro al haber logrado perder su juicio de la incoherencia y laguna lógica de lo que realmente estaba sucediendo.
Ella sólo quería sentir sus cascos de nuevo en su piel. Sentir sus tiernas y suaves caricias rozar su pelaje y las plumas de sus alas, que sólo pensarlo le temblaba el cuerpo y le secaba la boca. Quería acomodarle la melena negra como quisiese, jugar con ella, desarreglándosela de forma divertida, escuchar su risa, ver la forma que en sus labios dibujaban una sonrisa, sostenerlo y no soltarlo. La tan sola idea le cortaba el aliento y la hundía en una clase de felicidad que nunca había experimentado. Entonces abrió de golpe sus alas, se impulsó hacia adelante y rodeó su cuerpo con ellas, acomodando sus cascos en la parte inferior de su rostro, dándole permiso con sus ojos sobre los suyos, mirándose con esa suavidad que se habían compartido aquella mañana más de una vez en su cita, una mirada llena de amor.
-Te amo, Moon White- susurró ya no resistiéndose más para inclinarse y sostenerle los labios entre los suyos, apretando más sus alas para romper toda distancia y mezclar el calor de sus cuerpos.
…
-Sunset… ¡Sunset!- exclamó Trixie en pánico retrocediendo con torpeza fuera del gimnasio y envuelta en miedo al ver a esa mujer de fuego caminar hacia ella, dejando el rastro de fuego.
-¡Sunset, no puedes! ¡No eres esto!- gritó Rainbow Dash entre la aglomeración de gente, teniendo sólo a Rarity, siendo ambas las únicas que quedaban de Las Rainbooms en el gimnasio, pero no podían hacer nada. Había un obstáculo de fuego entre ellas y estaban acorraladas. Y no tenían magia.
-¡Calma todo el mundo, ahora!- exclamó Carrot, más bien Golden, rompiendo su personaje a la vez que tomaba la punta de su vestido y lo rompía dejándole una abertura. Al ser de diseño tipo sirena no le dejaba moverse con libertad.
-¡Bonbon!- la atajó Lyra agarrándola del antebrazo, encontrándose en el extremo contra la pared de la aglomeración al verla moverse. Bonbon la miró sobre el hombro -. No te hagas la heroína- le advirtió seria que hasta sonó como amenaza.
-Alguien tiene que apagar el incendio, ¿no?- le dijo soltándose de un jalón -. Sé lo que hago. Tú no hagas tonterías- se limitó en decirle.
-Y Drops me decía paranoica…- exclamó Golden tomando su bolso y tirar todas sus pertenencias para romper el forro y tomar una pistola. -. Una agente siempre está prevenida- se dijo para levantar el arma y apuntarle a Sunset al estar de espaldas por emboscar a Trixie.
-¡Tiene un arma!- gritó alguien levantando aún más el pánico, lo que hizo que Bonbon enseguida levantara cabeza hacia Golden y no sólo ella, sino también Sunset.
-¡Espera, no, Trixie está allí!- alertó Bonbon empujándose entre la gente que le obstaculizaba el camino por alejarse de Golden.
Al mismo tiempo Sunset regresó su mirada hacia ellos y levantó su brazo creando un arco de fuego frente suyo que recorrió el gimnasio precipitándose hacia el rejuntado grupo.
-¡Abajo, todos abajo!- gritó Bonbon arranchándole el arma a Golden y apuntó hacia el extremo de la pared, disparando algunas veces seguidas puesto que la visión no era buena con las llamas que cubrían la pared donde apuntaba, hasta que dio con el blanco al escuchar el resonido de la alarma de incendios y se abrieran las regaderas del techo mezclándose con el sonido de terror de los gritos.
Pero aun así el arco de fuego les llegó.
Todos se arrojaron al suelo ni bien los gritos de Bonbon, sin embargo, el fuerte calor de la temperatura del arco rozando a pocos centímetros de ellos los hizo clamar de susto.
Para esto Trixie en cuanto vio la intención de Sunset de lanzar el fuego hacia ellos, enseguida tomó el valor de dirigirse hacia ella en un intento de detenerla, pero apenas colocó una mano sobre su hombro, emitió un quejido de dolor y la apartó enseguida, levantando su palma a sus ojos y vérsela roja con ampollas.
Sunset era fuego. Era intocable.
Sunset no se inmutó para nada ante el pánico y ya ciertos llantos de miedo, como tampoco se apagara, por así decirlo, por el agua que la bañaba, es más, el incendio aún se mantenía intacto pese el agua que caía de las regaderas de la alarma, robando el desconcierto de todos.
-¡Sunset!- suplicó Trixie sosteniendo su mano quemada -. ¿Cómo pasó? ¿Qué pasó? No puedes…son tus amigos…tú…no puedes…- decía tratando de buscar las palabras para entender cómo se transformó pero la desesperación le impedía pensar bien qué decir.
Sunset dejó caer su cabeza hacia atrás en amonestación de molestia y se volteó con rapidez hacia ella y lanzara una cadena de fuego que hizo levantar gritos creyendo que la incendiaría ahí mismo, pero lo que hizo fue dibujar un anillo de fuego en el piso alrededor de ella, que levantaba las llamas hasta la altura de su pecho, dejándola atrapada donde estaba.
-Abres la boca de nuevo y te envuelvo entera, ¿Oíste?- le amenazó con dureza que con las llamas que se levantaban del anillo le hacía dar un aspecto más temible con el fondo del incendio y más atrás el grito y aclamaciones miedo de sus compañeros -. ¡¿Oíste?!- repitió en un grito seco provocando que las llamas encerraran más a Trixie en verdadera advertencia, dejándola completamente inmovilizada. Trixie se limitó en asentir con sus ojos aguados y temblorosos. Sunset se quedó frente a ella para mirar de reojo hacia un lado -. Así que… ¿Querían…dispararme?- habló con un tono de queja y burla, ignorando a Trixie y retomó su andar hacia el gimnasio, con la mirada concentrada en Golden y Bonbon, quienes estaban juntas aun acuclilladas en el suelo al igual que los demás, a orillas del grupo, pero le mantenían la mirada fija y alertas, sin mostrar intimidación -. Humanos...no saben nada...¡Soy un maldito fénix!- les dijo con misantropía reflejada en sus ojos y levantó la comisura derecha de su labio en una rara sonrisa -. Nada me lastima, nada me mata y mi fuego…- decía cruzando a través del fuego sin que las llamas las lastimase, para el terror de los demás, ya empapados por el agua que aún caía, viéndola sin afectar del fuego, siendo ella de eso -… es imposible de extinguir…- concluyó la idea sonriéndose más, manteniendo el fuego donde estaba, parando su extensión para poder concentrarse en quienes de algún modo, tuvieron la intención de detenerla -. Claro, a menos que se me dé la gana…- entrecerró los ojos con cinismo mientras sacudía la cabeza y salía de la zona incendiada, llegando a ellas -…eso no va a pasar.
-Tenemos que hacer algo- susurró Rarity a Rainbow Dash con la voz temblorosa durante el hablar de Sunset.
-Rarity…- susurró queriendo conversar fuerza pero se le salió con un jadeo, mirándola entre sus cejas fruncidas -. Sólo estamos tú y yo. Perdimos la conexión de la magia, Twilight…no sé qué pasó con Twilight y Sunset se ha transformada, nos quiso quemar vivos y no le importamos que acaba de encerrar a Trixie en fuego…- hizo una pequeña pausa mirando el rostro temeroso de la modista -. ¿Qué podemos hacer?
-¿Saben lo sencillo que es alimentar el fuego y hacer una hoguera con ustedes?- alzó la voz Sunset ante ellos -. Lo puedo hacer, lo quiero hacer, lo iba hacer pero…- se encogió de hombros ante la atención que ganó -. Hagamos algo- dijo y agitando las manos enfrente, todas las llamas desaparecieron, dejando intacto el gimnasio a excepción del anillo de fuego donde permanecía Trixie -. Al menos por ahora, los dejaré tranquilos…- dijo sonriéndose deteniéndose a un par de metros frente a Golden y Bonbon que no perdían su total concentración en ella, sin jugar en un movimiento en falso -. ¡Sólo les enseñaré lo que ocurre cuando tratan de desafiarme!- anunció levantando la voz al mismo tiempo que levantaba los brazos hacia arriba y de sus manos brotaron llamas, creando una bola de fuego que se las lanzó sin previo aviso con el grito de espanto desgarrándoles las garganta de sus compañeros, creando una estampida humana para huir tras ver tal perturbadora escena, aprovechando que no había más incendio obstaculizando la salida, con todo dolor e impotencia, sin atreverse a mirar atrás, pues temerían un mismo destino que ellas.
…
Twilight podría sentir de vuelta el beso, los cascos rodeando su cintura, siguiendo su ritmo ansioso y emocionado pero…no lo sentía a él. Tenía su cuerpo, pero no a él. No podía sentirlo por más que profundizaba el beso y lo abrazaba. No estaba. Estaba hueco. Y toda esa neblina que le cubrió toda la sensatez, se disipó tal como vino. Arrugó la frente, separándose de golpe, mirándolo con ceño fruncido, extraña de verlo allí…pero no sentirlo presente. Era como besar a otro corcel, ni punto de comparación con el beso que recuerda le dio en la cita y su corazón lo rechazaba.
Su esencia, ¿Dónde estaba?
-¿Moon White?- titubeó con sus ojos retornando a su color violeta fuerte, al fin entrando en duda y roto el magnético hipnotismo, mirándolo en escrutinio, acomodando las alas de vuelta a su lugar.
-Twilight, soy yo- le confirmó…con su voz. Era la suya pero distinta, con un tono ajeno al que usaba…no, no era él. No tenía lógica ni fundamentos, pero no sentía que era su Moon White quien hablaba.
"Te amo, Moon White" había dicho y su corazón reaccionó mal, rompiéndose el momento...el trance. Porque…no lo reconoció, y recién se percató esa malevolencia de su expresión.
Twilight agrandó los ojos y se agitó, apartándolo en un empujón. Entrando en pánico retrocedió, cayendo de la cama a espaldas al piso pero al mismo tiempo, él se abalanzó encima, brotándole de golpe unas alas más grandes que las de ella, esplendorosas y tan negras como la misma oscuridad que al principio la atrapó.
-¡Aléjate!- advirtió ella iluminando su cuerno con un fuerte ceño. -. ¡Tú no eres, no puede ser él, no eres Moon White!- gritó y lanzó un rayo que sostuvo por varios segundos mientras trataba de quitárselo de encima.
-¡Soy yo, Su Majestad!- le replicó con diversión y burla durante su ataque con una maliciosa sonrisa, sosteniéndola con un fuerza tal que Twilight parecía un pequeño insecto que cayó bocarriba y se removía con inutilidad bajo el triple de su peso. Él iluminó su cuerno con el aura gris y esta paralizó por completo el cuerpo de Twilight, hasta impidiéndole hablar, haciéndola resplandecer de su magia, admirándose de que podía usar sin problema hechizos -. Hipócrita aspirante a Princesa- reclamó tomándole las patas delanteras subiéndolas sobre la cabeza -. Cree lo que quieras, te duela o no, termina lo que ni siquiera empezamos, pero esto no terminará cuando haya hecho mía al menos una vez- se divirtió con crueldad y los ojos de Twilight vidriaron de golpe, que aunque no podría creer sus palabras, sí esa ira y amargura cargada en su voz…tan de él -. ¿Quieres "sentirme", eh?- preguntó inquietamente juguetón -. ¿Eso es lo que quiere la Princesa de la Amistad?- continuó para emboscarle la boca de forma agresiva, asqueándola por completo al forzarla abrir la boca.
Por más que trataba hacer algún movimiento para contrarrestar el hechizo, sólo podía luchar en vano, sintiendo cómo se les desbordaba las lágrimas al sentir esos cascos que alguna vez le habían hasta curado una herida, manosear su cuerpo, su intimidad, con violento tocar. Por fuera podría estar petrificada, pero por dentro, gritaba hasta arderle la garganta y el pecho, en un escandaloso llanto mientras se retorcía de la impotencia, de la repulsión, de la desesperación, al ver que estaba siendo manoseada en contra de su voluntad y a punto de ser violada. De eso no habría duda. ¿Por qué? ¿Por qué Moon White le haría esto? ¿Ocultó toda su atrocidad en esa mirada dulce que le lanzaba sin saberlo? ¿En esos suaves sonrojos que se le escapa? ¿En esas expresiones divertidas? ¿En disposición incondicional, amable y empático? ¿O se estaba vengando por el rechazo?
-Te voy hacer sentir- escuchó en un susurro forzado por la excitación ya completamente despierta en el corcel, sintiendo como le acomodaba sus patas traseras a los lados de su cuerpo, exponiendo su intimidad, aplastándola más contra el suelo -. A ver si así me seguirás viendo de la misma forma- amenazó y cuando le vio el ademán de dar la primera envestida dentro de ella, Twilight cerró los ojos para gritar lo más fuerte que podía que esta vez, logró salir agresiva de su boca.
Un grito que le hizo sentir que le desgarraba por completo por dentro por el miedo, sintiendo cómo las lágrimas desbordaban violentas de sus ojos, con su cuerpo agitándose entero, sacudiéndose frenética, pero de vuelta en su cuerpo humana, encontrándose sola de nuevo en esa espesa oscuridad, pero aunque viendose a salvo, aun así no paraba de removerse violenta, percibiendo cómo se rompía por dentro, llevándose una mano al pecho, sintiendo su corazón latiendo en pánico, ahogándose de su propia saliva que no podía tragar con el arranque del llanto, casi de forma desquiciada.
Estaba de vuelta en esa oscuridad, sin poder ver nada una vez más, pero sentía su cuerpo largo y estiraba los dedos. Estaba de nuevo en su cuerpo humana, sana, pero tan quebrada emocionalmente, con un dolor punzándole no sólo el corazón, sino el alma, sin poder parar de llorar para comenzar a dar gruñidos y chillidos histéricos, golpeando con puños en el piso liso y frío, lastimándose a ella misma en el trayecto, pero dudaba muchísimo que el dolor de su cuerpo, iguale al emocional. Nunca, en su vida, había sentido tal grado de dolor corroerle por completo.
Un show que sólo un espectador estaba disfrutando de contemplar camuflado en esa oscuridad, viendo cómo recién sus pupilas e iris rojos, el resto del ojo era verde escarlata y niebla purpura emanaba de ellos, empezaban a desaparecer en Twilight para devolverle su color violeta.
Ya estaba. La pesadilla había terminado con su deber.
…
-¡Realmente creí que estarían aquí, lo juro!- se lamentaba Sonata levantando la voz para hacerse escuchar entre el alto volumen de la música dentro del antro.
-Sonata, tranquila- la calmó Pinkie Pie posando una mano en su hombro -. Ya Rain Shinning fue a sacar información a otros hombres a ver si saben de ellas.
-¿Y si no lo consigue?- volvió a lamentar con una suave ceño con un puchero con sus ojos ya aguados.
-Okey, Sonata. ¡Fuera esa actitud!- le dijo aplaudiendo con determinación -. ¿no sabes que la negatividad nunca atrae nada bueno? Sólo deshace lo que mejor hace de ti ¡Y tú tienes cosas maravillosas que debes hacer brillar más fuerte que el pesimismo!- la motivó con una enorme sonrisa expandiendo sus brazos hacia arriba.
-Pero…-dudaba manteniendo su angustiada actitud.
-¡Pero nada!- le replicó acercándola a ella y le presionó los cachetes haciendo que estirara su boca hacia adelante, formándole una "boca de pez". Frente a ellas había una decoración con unos espejos y Sonata al ver tan divertida mueca, logró suavizar la expresión de su cara, saliéndosele unas cuentas risas sinceras, cortas, pero algo era algo. Se apartó de Pinkie sobándose los cachetes con una suave sonrisa.
-Creo que tienes razón. Me esforzaré. Te lo prometo- se determinó con mejor rostro.
-¡Wiiii!- exclamó con un chillido de emoción y la abrazó, pero se apartaron enseguida para prestar su total atención al ver llegar a Rain hacia ella.
-¡¿Y, y, y?! ¿Pudiste?- preguntó sonata inmediatamente.
-Sí, pude- le contestó con un tono serio en su voz mirando a ambas pero aterrizando más su atención en Sonata -. Tengo una dirección.
-¡Yay! ¡Sabía que podías!- celebró Sonata dando brinquitos con ojos encantados y admiración hacia él.
-Hey, no es cierto…- se divirtió Pinkie en decirle a ella, pero bajó un poco la sonrisa al ver que Rain mantenía la seriedad -. Rain…- lo nombró, intuyendo que se guardaba algo más.
Él las quedó mirando y estiró el pequeño papel con la dirección. Ambas la miraron con atención, sin entender muy bien. Él suspiró en resignación.
-Esa dirección está en la zona roja de la ciudad- aclaró mirando los par de ojos levantarse hacia él con urgente atención mientras el rostro se les ponía lívido al escucharlo hablar -. Están en un prostíbulo.
…
El intenso dolor que sentía Twilight de aquella visión de la pesadilla, sintiéndola angustiosamente real, había acaparado todos los sentidos, cegado completamente y provocado un ardor que cubría cada parte de su cuerpo de manera abismal y demasiado difícil de describir, de decirlo en voz alta. Un dolor que le hacía lamentar con demasía estar despierta para sentirlo.
-¿Verdad que el dolor puede sobrellevarte a actos y pasar límites que creías no cruzar jamás?- escuchó decir mientras Twilight abría bastante los ojos, tratando de ver entre la oscuridad de forma inútil, aun temblándole el cuerpo con espasmos involuntarios ante la ansiedad -. El dolor que corroe la naturaleza de cada ser es diferente, es…único-saboreó decir entrecerrando sus ojos escuchando la agitada respiración de Twilight, concentrando su mirada en ella, disfrutando de sus amonestaciones y expresiones que parecían…matarla -. Es incomprendido. Hasta la amistad no puede ir contra de él cuándo es más fuerte y deja envenenarte. Es lo que menos quieres compartir porque no puede ser compartido, porque no van a entenderlo jamás, del todo. Y a nadie le gusta hablar de eso.
-¿Qué…?- dijo sin aliento arrugando fuertemente la frente, aun tratándose de calmar para concentrarse y entender de una buena vez la realidad, confundida de lo que era real y lo que no.
-Vamos a darte un ejemplo para que la utópica Princesa que depende de la magia de amistad pueda entender mejor de la situación va más allá de lo puede manejar- aclaró con una serenidad que inquietaba-. Rainbow Dash- mencionó y sonrió alto al verla defensiva -. Sí, tu amiga, la humana. Su dolor puede ser tonto o insignificante para alguien, ¿un noviecito de secundaria? Pfff ¿tonto, no? pero para ella no. No importa lo que sea, si causa dolor, es porque hiere algo vital de ti que conecta toda tu esencia y te quiebra, te rompe. Te domina y concentra, cambia lo que eres, tu…naturaleza que te hacían propia, tus creencias, personalidad. Todo el "yo"- decía con esa calma hasta sonreírse con cierta emoción -. Y tenemos a otra, a Applejack- rió entusiasmado haciendo un eco en donde estaban -. No sabes cuánto dolor acumulado ha estado conservando toda su vida. Es el vivo ejemplo de lo que te enseña el mundo: Nadie se molesta en hablarte del dolor, de la pena y el miedo, porque si te concentras en ser feliz, no tienes tiempo para eso- decía mientras Twilight sólo podía escucharlo con ese tono ajeno que se mezclaba con sus pasos por su andar -. Entonces es mejor no exteriorizarlos y tragártelo, porque a nadie le gusta hablar de eso, y si lo haces, sólo te dicen que busques tu lugar feliz, cuando quieres entender la oscuridad que te corroe por dentro, pero entonces te das cuenta que es más fuerte que tú y lo frenas de forma temporal para continuar con tu vida, sólo para que te asalte de nuevo desprevenido, y lo vuelvas a ignorar, creciendo así el círculo vicioso, porque eso es lo que aprendiste; que cuando haya dolor, sólo ignóralo y sigue adelante. Sólo ignóralo…y déjalo crecer… hasta que te termine de dominar… ¿no lo crees?- entrecerró los ojos ante su fascinación ante ese dolor -. Difícil no tentarse a jugar con eso, ¿no?
-¿Qué hiciste con ella?- preguntó quedamente, con la voz quebrada y amarga -. ¿Qué hiciste con todos?- frunció el ceño apretando los puños -. ¿Qué hiciste con Sunset Shimmer y Equestria? Porque fuiste tú, ¿cierto? Tú…contagiaste a los unicornios con tu enfermedad.
-Enfermedad…- repitió -. No, Twilight, no estaba enfermo. Por eso no importaba remedio. Nada funciona cuando no hay nada qué curar.
-¿Quieres decir…?- jadeó uniendo cables.
-Sí, Twilight…- suspiró manteniéndole la mirada con inexpresividad -. Que Equestria pruebe lo que se siente vivir con veneno- sonrió con diversión saliéndosele unas carcajadas profundas deleitándose del pavor marcando el rostro de Twilight -. ¡¿No es divertido?!- preguntó para gritar con gozo: -. ¡¿Quién es el frágil y dañado unicornio ahora?!- disfrutó ironizar levantando la voz en celebración para gritar con unos fuertes y sonoros aplausos: -. ¡YO NO!
-Moon White…- lo nombró resistiendo el ardor de su garganta al igual que sus ojos que vidriaban con mayor fuerza, entre desesperada, triste, colerizada y determinada. -. No entiendo…tú… ¿Qué hiciste? ¡¿Qué pasó contigo?!- reclamó con tanta mezcla de emociones que sentía, sin saber con claridad qué hacer, -. ¿Qué te hicieron? ¿O siempre fuiste así? Creí conocerte…podrías ser duro y tener cierta visión negativa de las cosas pero había bondad en ti, lo sé…yo…- decía pero entre más hablaba, más caía a la dura realidad de todo y el dolor de quien había pensado su pony especial, se había transformado…en un monstruo misántropo. Sacudió con ansiedad la cabeza con un gruñido -. ¡¿Pero finalmente te devoró lo peor de ti?! ¡Te di mi amistad, mi afecto y no fue suficiente porque ya estabas podrido por dentro!- se agitó ella ardiéndole todo por dentro para aspirar con fuerza al sentir una mano aterrizar en su cuello y toda la oscuridad se desvaneció como cuando cae un telón, apareciéndose en la entrada de la escuela.
Se encontró cara a cara con la humanización del corcel, que pud haber sus alas negras como la tinta abiertas en posición de amenaza, con el rostro duro, de ojos grises opacos, rígidos y fríos, mirándole entre sus muy fruncidas cejas negras azabache tal su cabello, sus facciones estiradas, marcándole de forma intimidante con ese aspecto cambiado en su rostro. Había perdido ese semblante cansado y abatido, ganándose esa apariencia magnética, pero también esa chispa que le atraía por su determinación y fuerza, amabilidad y bondad, por uno maquiavélico, distante y misántropo.
-Y tú eres parcialmente culpable de eso- le exclamó con su voz cargada en desprecio, mirándole con aborrecimiento para sonreírse con sus ojos abriéndose en entusiasmo -. Supongo…que al menos debo darte las gracias, ¿no? Por dejarme este mundo para mí.
Twilight sólo podía sentir cómo sus ojos acumulaban lágrimas, con un indescriptible sentimiento de miseria y dolor mientras forzaba quejidos ante la mano que apretaba su cuello, se encerraba más con una fuerte rudeza, estrangulándola y jurando que se le rompería el cuello antes de poder perder el conocimiento ante la asfixia. Cerró los ojos y aspiró con fuerza, sintiendo ella un hormigueo en todo su ser hasta que abrió de nuevo sus ojos mientras se le desbordaban sin tregua el chorro de lágrimas ante su corazón completamente pulverizado al verlo como él disfrutaba del dolor que marcaba sus ojos, que entre más se dominada de ese dolor, él parecía más fuerte, para ser levantada del suelo sin ninguna dificultad con una fuerza abismal que parecía que le arrancaría el cuello, haciéndola lanzar unos quejidos de dolor como de espanto.
-Tú no perteneces aquí- le dijo para caminar con la mirada directa hacia la base de la estatua, arrastrando a Twilight por el cuello en el trayecto. -. Regresarás a Equestria y ahí te quedarás, envenenándote con ella.
-¡Moon White, detente!- exclamó entre continuos quejidos y tosidos, costándole respirar por el fuerte agarre que se aflojó un poco ante el caminar -. ¡No puedes…no…por favor! ¿Qué hiciste? Eques...¡Este mundo…!- se interrumpió para aspirar con urgente necesidad aire y empezar a moverse tratando de golpearlo, pero era tan frágil en sus manos -. ¡Este mundo me necesita como Equestria!
-Ya no más- le dijo deteniéndose frente al portal y la alzaba a la altura de su rostro, expandiéndosele una lenta sonrisa mirándole cada parte del rostro, como memorizándolo -. Porque ya me tienen a mí- concluyó con obviedad para lanzarla al portal.
Apenas la hizo cruzar, expandió su mano sobre el brillo de la base cuando alguien cruzaba y mientras cerraba su mano, el brillo empezó a atraerse a la extremidad, abandonando su sitio original, en la base de la estatua, dejándola apagada como debería de estar ese lado del concreto mientras la magia del portal se absorbía en su cuerpo.
-¿Usar una teoría de Star Swirl para crear una máquina para abrir el portal, sin molestarte a descubrir que su magia es adaptable en este mundo y puede complementarse a ti?- sonrió abriendo y cerrando las manos, sintiendo su nuevo poder recorrerle el cuerpo y miró el frío concreto de la base -. Te lo dije siempre, Twilight- exclamó para expandir su mano brillando con una aura blanca y frente a él, se formó una brecha que se expandió con bordes luminosos, abriendo una ventana dimensional con un paisaje de Equestria frente a él. Se sonrió de lado -. Los libros no lo son todo.
…
Pues…¿Qué puede decir? ¿Vaya twist, giro de tuerca?
He allí el principio de un todo. Tanto Equestria como el mundo humano tendrán que lidiar con su…más bien, sus nuevos enemigos.
Debo decir que fue toda una montaña rusa escribir este capítulo pero es como se conduce la trama desde su origen y me siento satisfecha con el resultado de la complicación.
Recuerden que en mi versión, los unicornios dependen mucho de su magia pues es parte de su naturaleza, de su raza.
So… ¿Reacciones? ¿Qué opinan?
Gracias por leer, dejen review y…
¡Sunny Honey, fuera!
