Más allá de la imaginación
Chapter 18: La espera
Previous Chapter Next ChapterEl capitán los miro por un momento la expresión de disgusto de Twilight.
-¿Interrumpo algo?-pregunto un poco avergonzado.
-No interrumpe absolutamente nada capitán Morgan-respondió Virgilio, que se acercó unos pasos hacia él-¿Dígame, termino sus labores?
El, capitán sonrió socarronamente.
-Ja, ja, ja. Claro, claro, mis deberes. Termine justo a tiempo para el descenso del crucero. Debo agradecerte, por cubrir mi puesto mientras no estaba.
-Cuando quiera, señor-saludo cordialmente al capitán, agachando levemente la cabeza- Es un placer servir a tan humilde persona como usted, señor capitán.
-Sí, lo sé. Siempre puedo contar contigo, Guía.
El capitán se acercó al timón, abrochándose el cinturón y poniéndose la camisa dentro del pantalón.
-¿Tú bajas aquí?- pregunto el capitán, deteniendo el barco.
-Sí, capitán. Le agradecemos toda su hospitalidad que ha tenido con nosotros.
El guardián, tomo la mano de Twilight y la acerco hasta un lado del tablero.
Twilight miro que debajo del tablero, había una nube y más allá, una estación de tren suspendida en el aire, con unas vías que estaban sobre un puente de 3 arcos. El arco del medio, tenía sus bases completas, mientras que las otras 2 no tenían sus bases. Es más, era como si sus bases hubieran sido destruidas, pues no se conectaban con la tierra. Las vías del tren, seguían más allá de ambos horizontes. A ambos lados, había faros que flotaban cerca de las vías, iluminando tenuemente las vías frente al sol que ya se había escondido detrás de las montañas.
La estación era bastante grande, en donde se veía a una gran cantidad de gente que esperaba sentada, deambulaba de un lugar a otro o simplemente se reunía en grupos para charlar entre ellos. Pero, esta estación estaba claramente derruida por el tiempo, y se caía a pedazos (incluso se podían ver algunos escombros que caían al suelo).
Estuvieron debajo de la estación de tren. Virgilio, se acercó hacía el borde del tablero con un paraguas en la mano.
-Bueno, eso es todo por el momento. Nos veremos pronto capitán, y gracias por el viaje.
-Cuando gustéis, señor Guía.
Virgilio se acercó a Twilight.
-No tengas miedo y procura seguirme el paso.
Abrazándola por la espalda baja, la acerco a él. Twilight se sonrojo un poco.
-¿Qué estas…
Antes de que Twilight terminara la pregunta, Virgilio abrió el paraguas, como si de un paracaídas se tratase, y se lanzó al vacío. Twilight abrazo el cuerpo de Virgilio con todas sus fuerzas, mientras gritaba a pleno pulmón.
-¿Porque gritas tanto?-pregunto Virgilio.
Cayeron lentamente unos segundos, haciendo que Twilight se avergonzara de haber gritado tan fuerte.
Llegaron lentamente a la nube. Virgilio piso delicadamente la nube, soltando un poco a Twilight para que la pisara. Se sentía como caminar en un gran colchón de plumas, que se movía como si fuera agua de un arroyo.
-No dejes de tratar de mantener el equilibrio, si resbalas caerás 25.000 metros.
-¿¡Que!?
Twilight volvió a abrazar fuerte a Virgilio.
-Es un chiste-dijo en tono irónico.
-¡Idiota!
-¿O tal vez no?
Twilight no respondió.
Virgilio soltó a Twilight, que se desplomo sobre la nube, dejando ver que la nube resistía su peso. Virgilio miro hacía el horizonte, viendo como el crucero se alejaba lentamente. Cuando Twilight pudo acomodarse en una posición que le fuera fácil mantener el equilibrio, miro a su acompañante. Miro detrás, viendo como la gran mole se desplazaba ágilmente por el cielo, corriendo las nubes hacia un lado. Con la poca iluminación del crepúsculo, vio como el gran titán de los cielos desaparecía lentamente hacia el horizonte, llevándose todos sus habitantes, sus tierras y sus historias. Twilight sintió un poco de nostalgia por ese lugar.
Virgilio se dio vuelta y miro hacia la estación de tren. Camino unos pasos por la nube, dirigiéndose a uno de los bordes que sobresalía del resto. Miro hacia abajo, dio un paso fuera de la nube, levantando el paraguas sobre su cabeza. Antes de que pudiera caer, Apareció una pequeña nube debajo de su pie. Miro a Twilight que movía los brazos para mantener el equilibrio. Extendió su mano hacia ella.
-Vamos, Twilight, ¿que estas esperando?
Ella se acercó lentamente paso a paso, debido a que en algunos lugares podía sentir como se hundían sus pies y costaba trabajo sacarlos de ese lugar. Tomo la mano de Virgilio y miro hacia abajo. Estaban a una gran altura del suelo.
-¿Estás seguro que no me pasara nada?
-No te preocupes, yo estoy aquí. Además ¿Cuándo te he mentido?
Twilight suspiro profundo y dio un paso fuera de la gran nube, poniendo todo su peso en una pequeña nube que había aparecido debajo de su pie. Tubo que mover un poco el pie, porqué se sentía resbaloso, frio y suave.
-Muy bien-dijo Virgilio, que imito a Twilight- ahora vamos, el otro pie.
Bajo el otro pie, para que apareciera mágicamente otra nube del mismo tamaño que su pie en donde estaba por pisar. Así, descendieron nube a nube, hasta la estación del tren.
La estación de tren, los recibió con un gran murmullo general. Se escuchaban los parlantes mencionar las llegadas del tren, algunas personas que hablaban sobre deportes y juegos que ella no conocía, algunos niños que corrían de un lugar a otro, etc. Había, no solo una gran cantidad de personas, sino también seres mágicos como minotauros, ángeles, ent, ninfas, hadas, sátiros, faunos, centauros, elfos, grifos, Rakshashas (criaturas demoniacas que habitan bajo la forma de felinos humanoides), hombres lobo, vampiros, minotauros, nagas, etcetera. De fondo, una suave canción sonaba.
-Me gusta esa canción, es "Ti adoro" de Luciano Pavaroti-se detuvo un poco mientras escuchaba la canción y cerraba los ojos.
Tu mi è l'attitudine mia,
di cantare, cantare per te
io Ti adoro, a me piace tutto di te
sono pazzo, e le sono di te
- Vamos Twilight, conseguiremos un asiento- siguió tomando de la mano a Twilight.
ed anche se ci sei, vorrei tu fosse qui
e quando te ne vai, sei ancora qui con me
perche sei bella da morire
e nulla al mondo mai cidividerà
sei l'aurora, sei l'arcobaleno per me
e pur di averti, io t'inventerei!
Virgilio llevo a Twilight a través del gran mar de seres que se movían de una manera anárquica de un lado a otro. Saltaron un pequeño banco, esquivaron un pequeño avión que volaba cerca, subieron a un farol, pasaron dentro de un cuadro rompiendo la pintura, mientras escuchaban maldecir a sus espaldas, pasaron por debajo de un las piernas de un gran ent.
a volte io vorrei ti allontanassi
per godere in quel momento quando tu ritornerai
sentire quella gioia come un bimbo
che oggi a scuola non andrà
ed una vitano bastare non mi può
per dirti tutto ciò che vibra nel mio cuor
ma in tre minutti di questa arietta
ti convincerò che sei tutto per me
Finalmente caminaron a través de las últimas personas, dirigiéndose a unos asientos que estaban colocadas al final de la pared.
-¿Me llevaste por un mar de seres solo para encontrar un lugar donde sentarnos?
-Es que no pensé que hubiera tantos seres hoy. Debe ser por el inicio del fin de semana. Twilight se sentó y negó con la cabeza.
-Pudimos haber atravesado a las personas sin tanto caos.
-Pudimos-saco un pequeño diario de su chaleco-pero no hubiera sido tan divertido. Por cierto, bonito uniforme.
Twilight miro su ropa, que había cambiado a una pequeña falda oscura, medias del mismo color que le llegaban hasta la mitad de los muslos, zapatos negros y una camisa blanca con mangas cortas y un pequeño listón violeta en su cuello. Tenía un bordado de su Cutie Mark en la parte izquierda de su falda.
-El traje que te hizo Rarity, tiene la particularidad de adaptarse al cuerpo de su portador y tomar la forma que más convenga al lugar donde se esté. Recordare pedirle un traje cuando regrese al crucero. Virgilio se puso a leer el diario.
Twilight, por su parte, no dijo nada y observo a las personas y seres de su alrededor. Algunos, hombres llevaban ropa negra, Jean, chaquetas militare, o de cuero, collares y cadenas, que estaban sentad as en una ronda. También, jóvenes vestidos con uniformes de distintas escuelas. Algunas ninfas estaban sentadas en el suelo, mirando como algunos niños jugaban cerca. Una dríada, se acercaba a una fuente, bebiendo un poco de agua.
Miro del otro lado, viendo un grupo de hombres de traje, que conversaban placenteramente mientras fumaban. Cerca, una señorita, sentada sobre una valija, que les pedía a unos niños que se quedaran quietos. Un minotauro paso apresuradamente por su lado, haciendo que los niños se asustaran y corrieran hacia la señorita que estaba sentada en la valija.
"Quizás son sus hijos" pensó Twilight.
Miro del otro lado, donde había un grupo de sombras que tenían el aspecto de personas, que llevaban frente a ellos lámparas de papel blanco. Vio que cerca de esas sombras, volaban pequeñas hadas que dejaban una estela luminosa. Un orco y un ogro discutían en una esquina, antes de estallar en risas y abrasarse mutuamente. Pero Twilight miro fijamente 3 figuras fantasmales que la miraban fijamente.
Desvió la mirada hacia arriba, donde Estirges y ángeles estaban parados sobre tuberías rojas del techo, algunos estaban reunidos en grupos, leyendo algún libro o simplemente conversando de una especie a la otra. Pequeños ángeles jugaban volando de un lado hacia otro del techo. Podía ver arpías conversando con sílfides, haciendo ademanes que Twilight conocía muy bien, estaban hablando sobre sexualidad. Incluso pude ver una gran esfinge sentada a lado de un gran Lamasu en silencio. Cada uno vigilaba serenamente a los seres que estaban debajo.
Twilight escuchaba los murmullos de la multitud, que se mezclaban entre sí dejando poco claro lo que cada persona hablaba. Pudo darse cuenta que algunos seres mitológicos hablaban una lengua extraña.
"Imagino que cada ser debe tener u idioma propio de su especie", pensó Twilight.
Finalmente bajo la mirada. El suelo era de baldosas blancas, que estaban un poco sucias, con algunos papeles de caramelos o bolsas de papel que la gente pisaba sin detenerse. En algunos lados, había hojas de diario, y un basurero color verde al lado de una columna. Miro sus manos y recordó que Virgilio le había dicho que estaba muerta. Se sentía extraña, como si estuviera en un lugar siniestro.
-el más allá-susurro para sí misma.
¿Qué era el más allá después de todo? Una pregunta que siempre estaba pendiente, algo que ningún poni, unicornio o pegaso podía responder. Si este lugar era el más allá, ¿Qué sería de su existencia? Es decir, siempre tenemos metas antes de morir: Pensamos en una casa, una familia, escribir un libro, etc. Cada vez que tenemos una nueva meta, ponemos un objetivo a cumplir entre lo que es uno y la muerte. Pero ahora, cuando parecía que la existencia después de la muerte era mucho más fantástica que cualquier libro de fantasía ¿Qué haría? Ya no podía tener los mismos valores que cuando estaba viva ¿O sí? ¿Tenía acaso la responsabilidad de ser princesa de la amistad, aun cuando sus amigas ya no estuvieran con ella? Claro que no, era como si fuera una extranjera perdida en un país desconocido. Un país donde había alcanzado la inmortalidad ¿Sería cierto que ella era inmortal o acaso simplemente aún creía en lo que le habían contado en Equestria? Sabía que existía la magia, ¿Era posible que alguien regresara a la vida a partir de la magia? Solo un sentimiento surgio de Twilight: El sentimiento de ya no estar ansiosa de la muerte, sino de volver a la vida.
-Tenemos 1 hora todavía Twilight-dijo finalmente el guardián, inclinado hacia adelante con los codos apoyados en las rodillas y mirando hacia el frente-, ¿quieres que te cuente algunas historias? Tú sabes, para matar el tiempo. O podemos quedarnos callados viendo como los demás seres matan el tiempo. Como tú quieras.
Twilight lo miro un poco sorprendida por la pregunta, la había sacado de sus cabilaciones. No era una mala idea después de todo. Además, eso podría ayudar a su investigación de este lugar, y podría escribir algunas historias de ese mundo como curiosidad.
-Está bien, yo no tengo problemas.
-Como desees. Bueno, tú sabes que una historia no solo se puede contar de un ser, sino que también de una ciudad.
Al norte de un país llamado Rumania, en una provincia llamada Bukovice, tanto en tiempos antiguos como modernos, varios viajeros han sido testigos de "un pueblo sin fin", que ellos habrían atravesado.
Se trata de una serie de casas tradicionales dispuestas a un lado y otro de una carretera. Detrás de las casas, que son de madera y están pintadas con motivos florales, se extiende un jardín plantados con árboles frutales: más allá, sembrados, árboles y campo.
Ya se llegara en calesa o pie en el pasado o se llegue, en algo llamado automóvil, que es un medio de transporte moderno que aura se utiliza aquí, en este pueblo se entra como en cualquier otro pueblo. Se mira a la derecha y a izquierda y aquí y allá se distingue a un habitante, un hombre o una mujer, detrás de los cristales de una casa, muy raras veces en un jardín.
Después de algunos minutos, los viajeros empiezan a darse cuenta de que el pueblo es muy alargado, muy extenso, hasta el punto de que parece que no van a terminar nunca. Por eso lo llaman el pueblo sin fin. Según algunos, hay turistas en coche que abran empleado más de 1 hora antes de poder ver por fin las últimas casas. Otros afirman: 2 días, 1 semana o 1 mes.
Todos están de acuerdo en asegurar que, a medida que los automóviles avanzan por el alargadísimo pueblo, la luz del día parece declinar. Hay que encender las luces del coche y es siempre de noche al salir.
Varios, asombrados por ese interminable cordón de casas pintadas, se han detenido para pedir alguna información a los habitantes. Pero estos se han limitado a sonreírles a través de las ventanas y a dirigirles gestos amistosos sin salir de sus casas, si hablar.
Aunque la mayoría de los viajeros se haya olvidado rápido de esa particular local, otros han intentado investigar, buscar el nombre y la situación de ese pueblo en los mapas de la provincia de Bokovice. Nadie ha podido identificarlo con seguridad.
Hay bastantes testimonios que aseguran que, en un determinado punto del pueblo, surge una cierta impresión de DEJÁ-VU como si los viajeros reconocieran algunas casas, como si el pueblo comenzara de nuevo barias veces, como sí, por razón estética o económicas que no sé sabe, se sucedieran distintos pueblos idénticos. Pero eso nunca se supo con seguridad, pues las fotografías tomadas en ese pueblo, cualesquiera que sean las circunstancias, están siempre borrosas y son, imprecisas.
Hubo un año que, Bukarest nombró una comisión con la misión de realizar un informar detallado sobre la existencia y la descripción de ese pueblo-Virgilio miro a Twilight seriamente- Por desgracia, los acontecimientos que unos años más tarde ensangrentaron el antiguo país de Yugoslavia acapararon los espíritus de su vecina Rumania. Los inspectores tuvieron que interrumpir su trabajo de identificación del pueblo sin fin. Luego se retomaron la tarea, muchos años después y la volvieron a abandonar por razones que desconocemos. Algunos miembros de la comisión, por lo que creemos saber, optaron por abandonar definitivamente ese continente. A uno de ellos lo internaron en una clínica, donde se encontraría todavía.
se propagaron rumores. El más persistente, que da cuenta de varios testimonios concordantes, aseguran que el pueblo sin fin no se encontraría siempre en la misma carretera, sino que se desplazaría al ritmo de las estaciones.
-eso fue interesante ¿Existió ese pueblo verdaderamente?
-No lo sé, nunca lo imagine. Pero aquí existe de todo, claro, si quieres imaginarlo. Pero no me interrumpas ahora.
La segunda historia trata de la contradicción del mundo-el guardián entrego un pequeño pedazo de papel a Twilight, que tenía el dibujo de un revolver- la ruleta rusa se puso en práctica en el siglo 19, poco después de la invención del revolver de tambor. La ruleta rusa se trataba de qué jóvenes temerarios de Petersburgo introdujeran, según dicen, una única bala en la recamara del tambor, hicieran girar este con la mano, apoyaran el cañón del arma en la sien y apretaran el gatillo. El joven se daba en este momento una ocasión sobre seis de morir, o cinco de sobrevivir, como se quiera la cosa.
Hacia 1845-1846, un actor de nacionalidad polaca tenía que interpretar un papel en el que un oficial jugaba a la ruleta rusa en el tercer acto. El personaje hacia una apuesta y, naturalmente ganaba. Disparaba el arma sin matarse.
Para aderezar el asunto, pero sin confiárselo a los otros miembros del teatro, el actor introdujo 1 bala autentica en una de las recamaras del arma que utilizaba en la escena. Sin saberlo los demás, por razones que se ignoran (penas de amor, fanfarronada o melancolía profunda), el actor se jugaba la vida en la escena todas las noches.
Por suerte extraordinaria, actuó en 22 primeras representaciones sin incidentes. Salió indemne todas las noches. La mañana del día 23, postrado por una fiebre muy alta, le fue imposible levantarse de la cama.
Envió aviso al teatro para informar al director. Este llamo inmediatamente al sustituto del actor y lo puso a trabajar para que pudiera actuar esa misma noche. El sustituto, con gran alegría (iba a actuar por fin), ensayo todo el día, se vistió enseguida con el traje del enfermo, tomo su arma y, para gran sorpresa de todos, se mató aquella misma noche en el escenario.
El actor principal abandono la cama 2 días después para asistir al funeral del sustituto.
Cuando el actor titular, curado, recupero su papel, dejo de introducir 1 bala en el tambor y se dio a la bebida
Twilight quedo fríamente mirando hacia el frente, como conmocionada.
-La tercera historia-continuo Virgilio-, sucede en una plataforma baja y angosta, con 2 cortinas a los costados, 2 bolsas, en el ala izquierda, al lado de la cortina y una pila de ropa amontonada cerca del medio. El sol está en su punto más alto, y en el fondo de aquella imagen solo se ve un árido desierto, con un cielo totalmente despejado.
En la plataforma, sale detrás de las cortinas un aguijón, se acerca y acicatea muchas veces a una de esas bolsas. Sale un hombre de la bolsa, vestido únicamente con su ropa interior, es el personaje A. A sale de la bolsa, reflexiona, reza, toma un frasco de píldoras del bolsillo de la camisa, reflexiona, toma unas píldoras, guarda el frasco, reflexiona, camina hacia la pila de ropa, reflexiona, se saca su ropa que trae por otra de la pila, palpa en los bolsillos y saca una zanahoria medio comida del bolsillo de su pantalón nuevo, muerde, mastica, escupe con asco, guarda la zanahoria, toma ambas bolsas y las lleva trastabillando y encorvado hacia el ala izquierda. A mitad del camino las deja caer, reflexiona, se arrodilla, reza, se mete en la bolsa de la que salió y se queda quieto.
Ahora el aguijón (sobre una ruedita) acicatea a la otra bolsa. Una sola vez basta para levantarlo. Sale otro personaje, que llamaremos B. B va ejecutando sus acciones rápidamente, puntadas por 11 ojeadas al reloj de pulsera. Se limpia con un cepillo de dientes, se masajea el cuero cabelludo vigorosamente, se peina, se viste, cepilla su ropa, cepilla su cabello, se mira en un espejito, saca una zanahoria de su bolsillo, la muerde y traga con apetito, lo guarda, saca un mapa y lo consulta, saca una brújula y la consulta. Toma las 2 bolsas y se corre hacia la izquierda, los apoya, se saca la ropa, la dobla con cuidado, hace ejercicio, masajea su cuero cabelludo, se peina, cepilla sus dientes, mira por última vez el reloj, le da cuerda y se mete en su bolsa. Aparece nuevamente el aguijón con más rueditas, y aguijonea la bolsa de A. el sale de la bolsa y todo se repite nuevamente.
Así termina la historia Twilight.
Ella la miro un minuto, con cara de confusión. Pensó qué esta historia, debía de tener un significado que Virgilio creyó que ella comprendía.
-No la entendí ¿Acaso era una historia con moraleja?
De repente, una figura fantasmal apareció frente a ellos. Twilight quedo literalmente petrificada de miedo frente a esa figura espectral. El espectro era bastante alto, con un velo que le cubría el rostro. Levanto una larga mano huesuda y negra con una carta de papel amarillo.
-¿A que debo el honor Átropos?-dijo Virgilio.
Átropos le tendió la carta, susurrando en una voz de ultratumba solo una palabra:
-Adán.
Virgilio tomo la carta sin dejar de mirar el velo que cubría el rostro del espectro. Esta fue desapareciendo lentamente. Cuando termino de desaparecer, Twilight grito con todas sus fuerzas, siendo callada por la mano de Virgilio. Todos los seres miraron un momento a Twilight. Ella se sonrojo y pidió disculpas, antes de que el murmullo general comenzara nuevamente a resonar por la estación.
-Tranquila Twilight, solo era una de las Moiras.
-¿Moiras?
-Sí, Moiras-Virgilio vio el sello de la carta que tenía un dibujo de una balanza-son diosas del destino, son 3 hermanas llamadas: Cloto, la hilandera que hila el hilo de la vida, Láquesis, que mide el hilo de la vida, y Átropos, la que corta el hilo de la vida-guardo la carta en su atuendo.
Virgilio sonrió y cruzo los dedos, sentándose más firme en la silla.
-Sobre tu pregunta a la última historia, es una obra escrita por Samuel Beckett. Fue un dramaturgo que escribió bastante en su vida. Esta historia nos muestra 2 seres antagónicos, el contemplativo y el activo, ambos empujados hacia acciones que no parecen tener mayor significado, más allá de ayudar a que el día (y la vida) transcurra. La fuerza exterior que los compele es evidente, aunque no sepamos en qué consiste. El movimiento hacia la izquierda sugiere que estos seres intentan torpemente alejarse de ella, pero la aparición de más rueditas para el aguijón a medida que avanza por aquel escenario nos deja poca expectativa de éxito. También me pregunto qué pasaría si lograran zafar ¿que los impulsaría o sostendría, o se quedarían dentro de sus bolsas?
Quedaron mirándose a los ojos fijamente, escuchando el murmullo de la multitud. De repente empezó a sonar una sirena, anunciando que el tren ya se acercaba.
-Bueno, el tren ya está llegando Twilight, vamos a acercarnos- dijo Virgilio levantándose.
Twilight, miro hacia su alrededor, viendo como todos los seres se iban parando y dirigiéndose cerca del andén del tren.
Ella se levantó y siguió a Virgilio.
