Más allá de la imaginación
Chapter 11: La obra (I)
Previous Chapter Next ChapterLas frías tablas del suelo cubiertas por una nieve blanca, los arboles de utilería que estaban alrededor, mezclándose con árboles de verdad que hundían sus raíces en las entrañas de las tablas, el alcohol en la sangre que daba una visión borrosa y melancólica del lugar donde se encontraba resaltaban en una imagen triste, extraña y oscura frente a ella. Twilight camino por la plaza sintiendo el frio de la nieve a cada paso, mareada pero extrañamente eufórica no sabiendo el porqué. La plaza estaba desolada y oscura a pesar de que había faroles flotando cerca de cada árbol, pero no no lograban alumbrar lo suficiente como para ver lo que había más allá de la oscuridad del bosque.
Cada tanto, miraba hacia atrás, por si venia alguien que la acompañara. Pero no venía nadie. En un descuido, las tablas congeladas hicieron que perdiera el equilibrio y se resbalara. Antes de caer, sintió como alguien la sostenía.
-Bebiste demasiado. Déjame ayudarte.
Levanto un poco la mirada y vio como una figura negra y difusa, al igual que la cabeza de ese lobo que le gritara que siguiera adelante, la sostenía y ayudaba a recobrar el equilibrio.
-No me tengas miedo Twilight, soy Harry Haller. La otra parte de la máscara del lobo estepario.
-¿La otra parte?-Dijo Twilight mientras volvía a poner los pies en la tierra- Pensé que solo había un espíritu que quería tomar mi cuerpo en esta mascara ¿Por qué eres una persona? ¿No te bastaba con ser un lobo?
-No, la verdad es que sigo siendo el lobo, pero no necesitaba esa figura para poder ayudarte.
Twilight se sostuvo en la figura de aquel hombre y siguió adelante.
-Creo que nunca entenderé que eres exactamente. Primero me gritas, luego me ayudas ¿Qué seguirá después?
Caminaron en silencio hasta las cercanías de un farol que alumbro a la figura mortecinamente. La figura era la de un hombre con traje y sombrero de alas. Más que una figura, era una silueta oscura cuyas cenizas temblaban a medida que daba pasos. Pasaron el umbral del farol y siguieron en una parte oscura del camino, donde la figura se volvía más nítida, brindando los detalles de la cara y la ropa de ese ser. Era un hombre ya entrado en años y con una pequeña barba.
Caminaron en silencio unos minutos, mientras Twilight luchaba por dar el siguiente paso.
-¿En que estas pensando Twilight?-dijo Harry con una voz suave y dubitativa.
-¿Por qué lo preguntas?
-Has estado callada un buen tiempo. Pensé que estabas pensando en algo importante, además nos queda poco para llegar al teatro.
Se imaginaba llegar a un teatro, de mala muerte al final del camino. Pero no le importo, como si en el corto tiempo que estaba allí, la hubieran cambiado y ya no le sorprendiera llegar a un lugar deprimente y podrido.
-De hecho, si he estado pensando en algo. Pensaba en todo lo que le había ocurrido en mi viaje hasta ahora, pero me concentraba más en lo que había visto en el navío. Sentía una gran tristeza, de esas pobres personas. Quería ayudarlos por un lado, pero por el otro no quería, como si no me importara verdaderamente lo que les ocurriera y me centrara en resolver mi propio objetivo, solucionar mis propios problemas. Es un sentimiento raro que nunca había sentido antes. Pero no quiero pensar que sea desprecio o indiferencia y asco hacia este lugar y estas personas.
"Pensé en aquel hombre con un intenso amor a su familia, pero a la vez sumido en el alcoholismo y en su hija que se prostituía para poder alimentar a la familia. Incluso empecé a entender esa palabra de prostitución aunque en mi mundo no existiera algo así. También en los chicos de la fuente. Sabía que robar era malo, pero ¿Cómo decirle eso a alguien que roba para sobrevivir? ¿Se justificaba robar para comer todos los días? ¿Cómo hacerles entender que robar no es la solución de nada?"
"Pero yo no había vivido todos lo que ellos vivieron, no podía entender ese sentimiento, ese sufrimiento de vivir en la calle, pasar hambre, frio y la maldad de este lugar. Solo me llegaron vagos recuerdos, que se perfectamente que no son míos que solo me pudieron dar una idea vaga de todo esto. Algo que me decía hasta ahora, es que nunca quería vivir en un lugar como este. Este lugar esta tan corrompido, es tan horrible, tan podrido."
"No podía más que desear que esas personas, les pasara a algo que cambiara sus vidas para bien. Quizás como un simple deseo que tenía porque no podía hacer nada, porque era verdad, no podía hacer magia y arreglar toda su vida. Incluso eso no puede pasar en mi mundo."
"Pero, incluso si tuviera la magia de su lado ¿De que serviría? Pues de nada; ellos aprendieron a vivir en un mundo sin magia. Pensé ¿Qué haría Celestia en mi lugar? ¿Ayudarlo, o condenarlo? -Llevo una mano a su cabeza, le empezaba a doler los parietales -¿Qué hacer? Siento el mismo sentimiento de cuando dudaba de ser princesa. Ese sentimiento y duda de pensar en que lo que haces está bien o está mal. Todo es complicado en este lugar. No me gusta sentir tanta incertidumbre."
-Entonces no lo pienses, ignora lo que pasa a tu alrededor y que cada persona resuelva su problema. Tu no fuiste la que lo causo y no tienes porque ayudarlo.
-Creo que es otra forma de ser egoísta.
-Ese es el pensamiento que tu quieres tener de este concepto. Es lo que te ayuda a seguir adelante en esta incertidumbre-Ve uno de los espejos de la plaza cerca-Ven, te mostrare como funciona-La llevo hasta el espejo y la puso frente a el-¿Qué ves aquí?
Twilight tardo un poco distinguir algo entre tanta oscuridad. La imagen solo reflejaba manchas oscuras que se mezclaban con el plateado del espejo. Lo único que quedo es tratar de darle sentido a esas manchas.
-Veo mi propia imagen, la de un poni con la máscara del lobo estepario. A mi derecha estás tú y a mi izquierda está el lobo.
-Sé que estas mintiendo. No estás viendo eso.
-Pero es que no se puede ver nada, solo son manchas oscuras.
-Exacto. Solo son manchas oscuras de las cuales tú tienes que darle un significado. Lo mismo que un test de Rorschach.
-¿Qué es un test de Rorschach?
-Un test psicológico. Son un conjunto de manchas negras en una hoja en blanco.
-Aún no lo entiendo.
-Te lo explicare con un ejemplo-Continuaron caminando por el camino-Este test, se los hace a todas las personas. No son más que manchas en una hoja que tienen el significado que el que mira quiera darles. Puedes ver cualquier cosa en esas manchas: desde una flor, hasta el cadáver de un gato inflado y con gusanos saliendo de sus cuencas que lo abras visto cuando eras aún un niño. Esta es la prueba más grande de que el universo en el que vivimos es totalmente absurdo y que carece de significado.
-Eso no es cierto, no puedes decir eso de una simple prueba y sacar una conclusión tan oscura como esa. El test lo único que demostraría es lo mal de la cabeza que esta el que mira la imagen. Ese test incluso existe en mi mundo, y nosotros sabemos que lo que interpreta el poni que mira es lo que él quiere ver. Nunca se nos ocurriría pensar de una forma tan oscura a partir de ese test.
-Una linda forma de pensar, pero te contare un caso que una vez viví: Un hombre que estaba en una cárcel le hacen este test. La primera vez que lo hace doce que ve una hermosa mariposa y todos tienen esperanza de que se recuperara pronto y sea rehabilitado. El tiempo pasa y el hombre no mejora; por lo que le vuelven a hacer el mismo test. Al mostrarle la misma imagen, esta vez responde: "Veo un perro muerto al que le abrieron la cabeza con un machete". El doctor, impresionado por la respuesta le pregunta: "¿Quién lo mato?". El hombre le responde: "Fui yo".
"Finalmente en el ultimo día que le atendió ese medico el hombre le cuenta su historia: "¿Me pregunta porque mate a esos perros? Es porque quería. Yo una vez fui policía, quería hacer el bien y ayudar a las personas. Esa decisión la tome cuando escuche el caso de una mujer que fue violada en un complejo de departamentos. Cuenta esa historia que a una mujer la violaron, y que los vecinos que escucharon sus gritos no hicieron nada más que mirarla desde las ventanas desde donde vivían. Para mí, el mal debía ser castigado. Mi último caso antes de que me encerraran, fue de una niña que había desaparecido. La busque hasta una casa que estaba en las afueras de un pueblo. Solo encontré la ropa interior de ella, y sus huesos que estaban en el patio de la casa siendo devorados por perros. En ese momento comprendí, que no fue la mano de un dios quien mato a esa niña, fue la misma mano de otra persona igual a mí quien lo hizo. Mate a sus perros y luego queme la casa del asesino con él adentro, mientras me quede afuera escuchando sus gritos y viendo la casa consumirse por el fuego hasta sus cimientos. En eso se resume la vida, ¿No? Solo importa lo que para ti signifique y quieras hacer para seguir adelante."
Quedaron un minuto en silencio mientras Twilight pude recobrar el sentido del equilibrio para caminar sola y el mareo había desaparecido. Pudo caminar por si sola, mientras acompañaba a la sombra.
-No me sorprende esa historia. De aquí, hubiera sido extraño escuchar que esa historia tenga un final feliz. Para mí se resume en que alguien hizo lo correcto ¿O acaso piensas que fue un idiota por lo que hizo?
-En este lugar, no existe mucha diferencia en una persona que ayuda a los demás y un idiota. Tú no tienes por qué ser su niñera o su salvadora.
-En mi mundo, muchas veces mis amigas y yo salvamos a Equestria.
-En tu mundo Twilight, en este lugar es diferente. Una vez alguien trato de salvarnos de nosotros mismos, pero lo torturamos y lo crucificamos-Guarda un minuto de silencio-Aun pienso si fue un idiota o un santo.
-¿Quién fue esa persona?
-No te preocupes, nos dirigimos al teatro mágico que nos narrara esa historia-se detuvo en el ultimo farol antes de empezar a desvanecerse-mi trabajo termina aquí, espero volver a verte pronto princesa.
Ella miro a su alrededor. Había llegado hasta el teatro en la proa del navío.
Un gran teatro con un gran balcón semicircular sobre la entrada, daba la bienvenida a los espectadores. En las balaustradas se podía ver algunos jarrones de mármol con helechos dentro de ellos, algunas luces que iluminaban débilmente la portada de la fachada y los carteles de las obras que se interpretaban y por último, unos faroles ubicados al costado de las paredes del edificio.
Las luces le daban un aspecto lúgubre entre la nieve que caía lentamente. Vio hacia un lado donde poca gente haciendo fila para entrar. Camino hasta el final de fila sin decir palabra. Podía ver, como las personas se recostaban por la pared y hablaban por lo bajo. Se podía escuchar algunas palabras sueltas como "a las 3 de la tarde; espero que todo mejore; no me la puedo sacar de…; es triste pero que se le va a hacer" fragmentos de conversaciones rotas, que era inútil entender.
La fila se movía rápido. Pronto llego hasta la entrada de la boletería en el que estaba un empleado, muy delgado, con un traje de frac todo descuidado y fumando un cigarrillo. En su mesa, un cenicero lleno de colillas de cigarrillo hasta el tope. Una botella, que decía "Smirnoff" y al lado un vaso medio lleno y manchas negras de humedad que se dispersaban por toda la mesa de madera.
La boletería, tenía un cristal en frente, con una lista del precio de las obras y los horarios, todo despegado en un papel amarillento que parecía que estuviera allí desde que se creó el teatro. El humo salía de la boletería por los orificios de la ventanilla del cristal.
-Hola yo quería preguntarle…
Le dio un boleto por la ventanilla. Ella lo miro un momento, como no entendiendo lo que pasaba. La cara del empleado no expresaba nada y tal como ella, solo se quedó mirándola fijamente sin decir palabra.
-¿Qué pasa?-pregunto en tono indiferente.
-No… nada…solo…Gracias-dijo amablemente.
Él no dijo nada y con la misma cara siguió mirando al frente.
Paso por la puerta de la entrada y llego hasta una gran sala donde mucha gente buscaba sus respectivas salas de función. A Twilight no le costó mucho encontrar la suya y entro por el medio de una puerta doble. La sala era inmensa.
Se podían ver un segundo piso que se elevaba, con balcones llenos de gente sentada, el techo estaba pintado con diferentes imágenes: como la de ángeles, flores, aves blancas, lunas y estrellas. Cerca de las imágenes se mezclaba una fila de focos redondos que iluminaban la sala entera de una manera muy pobre. En el piso inferior se podía ver 3 hileras de butacas de terciopelo rojo, una en la izquierda, otra en el medio y otra a la derecha, de unos 20 asientos de ancho por 50 de largo. También 3 pasillos con alfombras azul oscuro que llegaban hasta el escenario. El lugar, a fin de cuentas, era elegante a pesar de la poca iluminación del ambiente
Todas las personas se sentaban en pequeños grupos en diferentes puntos de la sala. Camino por el pasillo de la izquierda dirigiéndose hasta el escenario, mirando las butacas vacías y escuchando las diferentes conversaciones que tenían las personas.
Paso cerca de un asiento vacío lejos de las personas. Le llamo la atención porque tenía una nota pegada al respaldo, una nota que llevaba su nombre. Estaba pegada a una botella y una copa de vidrio. Se quedó en aquel lugar y parada en su sitio dio una rápida mirada alrededor de la sala. Miro la nota y la leyó:
Querida amiga, lamento haberte abandonado en la fiesta. Pero lo hice por una buena causa que después explicare, pues ya tendremos mucho tiempo de qué hablar. Pague a un cochero para que te lleve hasta el barco. Por el momento, las puertas permanecerán cerradas durante la obra, por eso te recomiendo que disfrute de la obra, y tomes algo.
Con afecto: El escritor.
Las luces se apagaron cuando termino de leer esto último. Miro rápidamente a su alrededor, todos ya estaban sentados. Puso la botella y la copa en el suelo y Se sentó rápidamente en la butaca y miro al escenario.
Se abrió el telón. En el, vio un escenario grande a oscuras y a los actores. Uno de ellos era un cardenal, que marchaba por un pasillo oscuro llevando una lámpara. Detrás de él, dos guardias que lo acompañaban. Llego a una celda y abrió la reja.
-Por favor señores, quédense aquí-dijo el cardenal.
Ambos obedecieron y se quedaron a una distancia considerable de la celda para no escuchar nada. El cardenal entro dentro. En la celda, había un hombre con una túnica blanca, sentado en una silla de madera, frente a una mesa.
El cardenal, corrió una silla, ubicada en un rincón oscuro, y lo puso frente a la mesa. Ambos personajes quedaron uno frente al otro.
-Bien comencemos-dijo el cardenal, y de repente las luces del escenario se encendieron.
Twilight pudo ver que, en sus manos y piernas llevaban unos hilos que eran brillaban por los reflectores que estaban arriba del escenario. Miro más arriba y vio 3 gigantes con crucetas de madera de las cuales salían los hilos.
Se sorprendió mucho y tuvo una sensación de terror al ver eso. Uno de esos gigantes estaba vestido de una manera elegante con el pelo rubio y guantes blancos. Tenía una sola cruceta de madera, con los hilos dirigidos al personaje con túnica blanca. El otro, más joven, llevaba un traje arlequinesco de color dorado como el oro, al igual que un sombrero bufonesco con muchas orejas y cascabeles. Este controlaba a dos actores, a los guardias. Y el último, era uno muy viejo que llevaba un traje de cardenal. Que, valga la redundancia, controlaba a un actor que vestía como él. Detrás de los gigantes un ventanal cerrado, donde se podía ver a una gran luna, entrecubierta por las nubes.
-sabes por qué estás aquí.-comenzó el cardenal- No, no contestes. Yo te lo diré: viniste a arruinar todo, ¿verdad? Vienes, de la nada y empiezas a curar a los leprosos, a revivir a los muertos, porque eso lo he visto con mis propios ojos. Esa señora, al que estaban velando a su hija de tan solo 5 años, yo te vi, tú fuiste y la resucitaste ¿No te da vergüenza? Y el pueblo entero celebro ese milagro. Como lo hiciste una vez hace mucho. La gente anunciaba: "Es ÉL, ES ÉL ¡A regresado!"
Twilight, tomo la botella mientras la escena continuaba, y se sirvió un poco en la copa. Se preguntó, ¿Qué seria esa cosa? Probó un poco, era dulce con un sabor similar al chocolate, y a la vez, hormigueaba su paladar al tragar cosa que le recordaba a la sidra de Ponyville. Le gusto.
-¿Por qué has venido a molestar? Y justo ahora.
"¿De qué tratara la obra?" se preguntó. Vio el boleto que le habían dado a la entrada, decía: "El castigo de la libertad". "Un nombre raro" Pensó. Se deslizo sobre la butaca, con la copa en la mano y decidió mirar la obra; pues, era lo único que podía hacer en ese momento.
