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Lo Que Somos Ahora

by Sunny Honey

Chapter 5: ¿Cuánto me quieres ahora?

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¿Cuánto me quieres ahora?

-¿Celu qué?- dudó Moon White arrugando la frente, sentando en un banco de un parque junto a Twilight.

-Celulares- repitió con una risa -. Sí, suena extraño.

-Hablar con otra persona en tiempo real… ¿por un aparato?- se sorprendió, incrédulo para hacer atrás la cabeza, mirándola receloso -. ¿No me estás tomando el pelo?

-¡No!- se divertía -. Y puedes escuchar música, tomar fotos y además saber cosas de muchas cosas escribiendo en su pantalla. ¡Cómo una bola de cristal!

-¡Cielos!- se maravilló pensativo -, eso suena demasiado tentador. Ya de por sí que describes que tu cuerpo se transforma más largo y te paras en dos patas.

-Pies- corrigió.

-¡Eso!- dijo mirándose las patas traseras y después levantar las delanteras viendo sus cascos -. Y manos se llamaban en los…brazos.

-Sí.

-Y tienes dedos.

-Sí- dijo para reírse al ver que el unicornio se sacudía entero apretando los dientes.

-Perturbador, ¿No te asustaste?

-¡Claro que sí! Si no fuera por Spike creo que andaría desquiciadamente ansiosa por ahí- reconoció recordando con risa el terror que le invadió esa primera vez que cruzó el portal -. Me alegra que haya saltado tras de mí. Fue de mucha ayuda.

-Y esas criaturas…personas… ¿viven en bien común?

-Pues sí- contestó para corregir: -. Aunque su mundo es diferente al nuestro. Allá han pasado por cosas muy fuertes en el que el bien no siempre le gana el mal.

-Oh- comentó curvando las cejas, hacia el sol que empezaba a bajar. -. ¿Pero cómo son? Ellos. ¿Es exactamente iguales a nosotros? Si hay contrapartes, ¿Tendré una yo? ¿Qué tan diferentes seremos y por qué? ¿Existirá un vínculo que une este mundo del otro? Pero me desvié. Dime, ¿Qué tan diferente es ese mundo con Equestria? ¿Lo que sientes por las contrapartes de tus amigas es igual o diferente el sentimiento? ¿Qué se siente caminar solo en dos extremidades? ¿Tienes las mismas necesidades?

Twilight parpadeó con la boca levemente abierta para tirar una risa.

-Sabía que podías ser curioso al ser un hechicero…pero no imaginé que lo fueras tanto. ¡Me mareaste de preguntas!

-Oh, lo siento- comentó llevándose ambos cascos a la boca, tic que tiene desde potrillo -. Pero no prometo preguntar menos. Siempre que lo prometo, lo rompo. Las preguntas las vomito- confió torciendo el gesto y fingir una arcada para dibujar con su casco en el aire un signo de interrogación, lo que hizo reír a Twilight.

-Descuida. Pregunta lo que quieras- sonrió ampliamente -. Contestando algunas cosas, ellos tienen costumbres muy diferentes- continuó Twilight, mirando también el astro descender -, la jerga, las actitudes y sus aparatos, muchos de esa…tecnología tienen. Allí usan mucho la ciencia y matemáticas para construir cosas, máquinas. Mientras aquí la prioridad es la magia, allá la ciencia.

-Eso me recuerda a un peculiar pony- pensó en voz alta haciendo memoria -. No recuerdo su nombre pero Celestia estaba interesado en él por su inteligencia en aparatos y llegó hacerle un recorrido en la Escuela. Era un pony terrestre. Pero a la final no pasó nada. Creo- se encogió de hombros -. No sé.

-¿Time Turner?- se aventuró -. Tu descripción concuerda con un pony que vive en Ponyville y se la pasa en su casa inventando cosas raras que la verdad no muchos están interesados. Sólo una pegaso gris.

-Creo que así se llamaba…aunque creo que se llamaba él mismo Doctor y decía expresiones raras- rió un poco -. Todo genio tiene algo de loco.

-¿Tenías muchos amigos durante tu época de escuela?

-¡Hey!- reprochó -. No contestaste todas mis preguntas.

-¡Son demasiadas!- se quejó divertida y abrió la boca para decir algo pero se le salió una risa negando con la cabeza.

-¿Qué? ¿Qué ibas a decir?

-Nada…sólo pensé…neh…

-Twilight…nunca dejes intrigado a un curioso- advirtió entrecerrando los ojos en son de juego -. No me has visto neurótico por la intriga de saber algo y te lo aseguro, no querrás hacerlo- dramatizó estirando los parpados inferiores de sus ojos con los cascos, arrugando la frente con un divertido gesto de desesperación y Twilight volvió a reír.

-Pues querré hacerlo- aseguró cruzándose de patas delanteras. -. Era una locura lo que pensaba.

-¡Y esos son los mejores pensamientos!- reprochó.

-Puedes ser divertido cuando te lo propones- admitió con sonrisa de lado -. ¿Ves lo que pueden perderse buenos ponies por no darles la oportunidad?

-Ya estaba tardando el sermón- se quejó rodando los ojos.

-Yo estaba rodeada de cinco geniales unicornios pero nunca las consideré como tal- lamentó -. Tanto así que al mudarme a Ponyville ni siquiera me molesté en despedirme.

-¿Por qué?

-Me temo que tanto tiempo en los libros se me durmió ese sentimiento de compañía, y sólo tenía a Spike, pero una vez en Ponyville, me di cuenta de lo maravilloso que me perdía en expandir mi amistad. Entre esas amigas que no supe valorar está Minuette. Después arreglé las cosas con todas.

Moon White asintió en silencio.

-Me alegro por ti.

-¿En serio?

-Claro que sí. Debes sentir…paz.

"Ya estoy en terreno" pensó Twilight para pensar bien en el siguiente paso.

-Así que… ¿No te sientes en paz?- se aventuró y Moon White miró con mayor atención el atardecer caer.

-La verdad es que no. Creé estas tontas reglas, me volví alguien tan receloso, porque no quería que nadie más me menospreciara cuando estirara mi amistad, porque aunque no lo parezca, una vez que la doy, es un compromiso- parpadeó inflando su pecho para suspirar suavizando los ojos -. Es doloroso.

-En especial si viene de alguien a quien estimaste mucho.

Moon White tiró una risa sacudiendo la cabeza para mirar a Twilight.

-Sé lo que tratas de hacer.

-¿Ayudarte?- preguntó desviando la mirada de lo que quedaba de sol hacia él.

-¿Por qué eres así?- preguntó con verdadera curiosidad ya, sin molestarse -. ¿Tan fastidiosamente insistente con esto?

-Porque soy la Princesa de la Amistad- sonrió levantando sus alas – y porque Sunset y tú son mis amigos y quiero ayudarlos a hacer felices.

-Un dolor de años no puedes curar repentinamente.

-Sí puedo. Alguien lo hizo conmigo.

-Pero somos ponies diferentes. Puede que mi veneno se haya esparcido muy adentro.

-¿Veneno?

-El resentimiento.

-Reconoces que es malo.

-Claro que lo hago pero es inevitable no sentirlo.

-Y es que yo no puedo succionarlo, ¿cierto? Sino la pony que te empujó a beberlo.

Moon White se quedó en silencio, contemplando sus palabras sin apartar la mirada de la seguridad y serenidad de Twilight.

-No sé si esté listo- confesó.

-No lo sabrás si no lo intentas- aclaró -. Ella quiere recuperarte.

-Twilight- le interrumpió apartándole la mirada con barbilla tiesa.

-Te necesita. Ella mismo lo dijo.

-¿En serio?- preguntó tirando una risa seca -. No me sorprende. Siempre me necesitó. Siempre. Y estuve allí. Le daba todo lo que quería tan ciegamente, pero entonces le fui inútil, se le acabó todo y me traicionó.

-¿Qué?

Moon White parpadeó y miró a Twilight, sorprendido, como si no supiera que estuviese allí, o que haya dicho lo que acababa de decir, o ambas.

-Olvídalo, Twilight.

-Vamos, Moon White- lo motivó -. Sé que quieres verla pero como dices, has dejado correr hace mucho ese veneno.

-Tú no sabes nada- exclamó expresando cierta impotencia y dolor en sus ojos grises.

-Entonces dime más para entenderte y ayudarte.

-¡Y es que ni yo mismo me entiendo!- exclamó fuerte, realmente frustrado y señalándose con un casco sobre su pecho. -. No entiendo por qué no puedo olvidarla. Deshacerme de ella para siempre. Sigue en mi retina. Y cuando creo que la voy olvidando, prometiéndome no mirar atrás, ¡Apareces tú en mi puerta! Quiero echarte, no haces más que poner sal a la herida pero tampoco puedo- se descargó algo agitado, más que decírselo a Twilight, se lo estaba diciendo a él mismo.

Sus ojos se levantaron hacia los de la alicornio, que lo miraba con ojos comprensivos y amables, haciéndole curvar mucho más las cejas y el corazón arderle al igual que sus ojos.

-Estás cansado- se limitó en decir -. Sólo eso. Estás cansado de hacerte el duro y alejar a todos. Porque no es tu naturaleza, no fuiste así siempre, y tu interior te lo está reclamando. Y está bien llorar.

-¿Llorar? Yo no quiero llorar- replicó ceñudo y los ojos fuertemente vidriosos viendo a Twilight enarcando una ceja.

-Por favor… ¿Es en serio? ¿Te pones terco ante algo tan obvio?- suspiró -. No hay nadie a nuestro alrededor. Nadie va a juzgarte. Yo no lo haré. Parece que lo necesitas. Si quieres me volteo- avisó y se alejó a la punta de la banca dándole la espalda.

-Me alegra tanto no conocer a alguien más como tú- se quejó acentuando más su ceño fruncido -. Eres molesta, entrometida e insistente que no para de contradecirme siempre- suspiró contrariado, sintiendo los bordes de sus ojos húmedos y se los secó enseguida aspirando fuerte, resistiéndose a dejar caer más lágrimas. -. Pero una gran pony- admitió mientras las luces de los faros del parque empezaban a encenderse -. En serio si Sunset está en tus cascos, va estar bien. Pero no me metas de nuevo en su vida.

-Eres injusto- comentó, aun dándole la espalda.

-¿Con Sunset?- preguntó sacudiendo la cabeza -. Ya te dije. Tú no sabes nada.

-No- replicó mirándolo por encima de su hombro -. Me refiero que eres injusto contigo mismo.

-¿Cómo es eso?

-Por una buena razón te dejas llevar por la nostalgia de tu antigua amistad con Sunset. Una parte de ti quiere perdonarla, darle una segunda oportunidad que a la vez, es darte una oportunidad a ti mismo. A tener fe de nuevo en los demás y romper los recelos que construiste como muro.

-Los cuales te has empeñado en romperlos.

-Más bien desarmarlos- corrigió sentándose derecho y mirarlo mejor, dándose cuenta que lloró al menos un poco. Era algo -. Desarmarlos porque aún quedan bloques por quitar que Rarity también ha estado ayudando a levantar.

-Sí…-admitió arrugando la frente -. Es muy buena en los detalles que inquieta.

-¿Verdad que sí?- preguntó tirando unas risas y al unicornio se le soltó una corta sonrisa, con una mezcla de dudas en su interior sobre él mismo, pero respingó del susto cuando Twilight aspiró con fuerza abriendo sus alas de golpe, volando a poco metros de la silla.

-¡Oscureció!- reconoció alarmada mirando su alrededor -¡Sunset! ¡Las chicas! ¡Novedades! ¡Irme ahora!- y tomó vuelo enseguida para regresar frente a él -. Nos vemos.

-Tranquila. Vete- despidió sonriéndose.

-Trataré lo más rápido posible en tener la melena y la lágrima. Te avisaré enseguida lo que prepara Minuette.

Moon White le asintió y ella volvió a tomar vuelo, alejándose con prisa. Él volvió a mirar donde se había ocultado el sol y cierta sensación de esperanza florecía lentamente sobre su pecho, saliéndosele una sonrisa…que empezó a temblar mientras su garganta se enredaba en un nudo.

*Flashback*

-Lo lamento.

-No puede ser…- farfulló la pequeña Sunset sin apartar la mirada en un nuevo intento de hacer el campo de fuerza en la flor del parque. Suspiró y levantó la mirada hacia Moon White -. ¿Por qué te disculpas?

-Por decirte "tonta" la última vez que nos vimos. No debí hacerlo.

-Pues no.

-¿Me perdonas?

-Da igual.

-Claro que no. Me siento mal- se explicó culpable. -. Pero es que me dio mucho coraje que me alejaras.

-¿Por qué? No somos amigos.

Moon White se dejó sentar con cejas curvadas, muy frustrado sin saber qué hacer ya para agradarle, pero levantó la cabeza al escuchar la risa de Sunset. Una más que de alegría era pesada, como de amargura.

-No fue para tanto- aclaró para devolver la mirada a la flor -. Estoy acostumbrada a los insultos. El tuyo fue muy blando y no me afectó.

-¿Acostumbrada?- exclamó con pena -. Te prometo que de mí no volverás escuchar un insulto más.

-Ahám…-exclamó sin importancia, volviendo al intento de hechizo.

-¿Quieres…que te enseñe a hacer el campo de fuerza?

-No. Te dije que puedo sola.

El unicornio la quedó mirando con las cejas bien curvadas, muriéndose de frustración.

-¿Le dijiste a tus padres de tu interés con la magia?

Sunset paró el hechizo para mover la cabeza con fuerza hacia él.

-No. Y no lo haré nunca. Jamás se me presentará la oportunidad y nadie cree en mí como para manejar la magia y por eso debo hacerlo a escondidas.

-Pero yo sí creo en ti.

Sunset pareció muy incomodada con la respuesta, moviendo su cabeza sin rumbo alguno y parpadeando. Entonces sonó aquella campana y la vio levantarse de golpe, como queriendo huir.

-Me tengo que ir.

-Siempre te vas cuando suena esa campana, ¿qué significa?

-No te importa- contestó para darse la vuelta e irse con el resto de potrillos que se reunían.

Entonces Moon White se levantó y caminó con andar rápido hacia una pegaso crema y un unicornio color cerúleo, que reposaban en una banca, mirándolo acercarse.

-Necesito ayuda- exclamó con frustración en el pecho.

-¿Qué sucede?- preguntó Speed Power.

-Una unicornio es muy talentosa pero creo que sus padres son malos con ella.

-¿Por qué?- preguntó High Line, más interesado arrugando la frente.

-Ella es muy ruda, dice que está acostumbrada a que la insulten y se pone muy rara cuando los menciono porque, mami, es muy talentosa para la magia pero creo que tiene miedo en decírselo a alguien.

-¿Cómo es ella?- preguntó la pegaso levantando la mirada hacia los potrillos del parque. -. Te he visto que te juntas con ella pero no la he visto bien.

-Ya te dije. Es ruda y rara, pero no sé, es talentosa y lista, le gusta reírse aunque lo niegue y…

-Me refiero físicamente- aclaró con una sonrisa divertida.

-Ah, es bonita, muy bonita…-curvó las cejas -. ¿Qué?- preguntó mirando la sonrisa de lado y ceja levantada de sus padres mirándolo para después intercambiar una mirada entre ellos-. ¡¿Qué?! ¿Por qué me miran así?

-Nada, nada- rió conmovida -. Describe su melena, sus ojos…para poder ubicarla.

-Su pelaje es dorado, su melena bicolor roja y amarilla, sus ojos son cyan. ¡Ah! Siempre usa un lazo rojo en el cuello.

La pegaso movía la cabeza viendo a algún potrillo con esas características.

-Speed- la llamó su esposo señalando con un movimiento de cabeza a Sunset reunida con otros potrillos con mismos lazos rojos.

-Oh…- comentó asintiendo una vez para mirar a Moon White -. Querido, no vuelvas a insistir con lo de sus padres.

-¿Por qué?

-Es huérfana- y señaló al grupo para que mirara -. ¿Ves que todos usan ese lazo? Es como un uniforme. Para identificarlos cuando salen del orfanato, un lugar en que vive ella con esos otros potrillos que han perdido a sus padres también. De seguro la lastimas cada que mencionas a sus padres porque ella no los tiene.

Moon White miró a Sunset perdida entre la multitud de los demás potrillos con aquel semblante serio y apagado, con los demás potrillos mirándola mal y apartándose de ella, dejándola a un lado. Cuando empezaron a caminar en fila vio a un potrillo que le robó el puesto en el que estaba parada al darle un empujón de lado haciéndola caer, sólo para ser regañado por una cuidadora pero el daño ya estaba hecho. Moon White curvó las cejas con lástima pero a la vez sintió que se le entumecía el cuerpo de la rabia por el trato que recibió. Como si su madre le leyera la mente, le tomó de un hombro para que la mirara.

-Quiero ayudarla- le robó el habla a su madre -. Con razón siempre está enojada y se le hace raro cuando se ríe, cuando se siente feliz, porque no lo es. No quiero que esté triste. Siento algo raro aquí- se apresuró en decir llevándose un casco a la altura de su corazón.

Speed se sonrió suavizando los ojos y lo abrazó con una pata delantera contra su pecho mientras High Line le desbaratada la melena negra y le decía:

-Sé su amigo. Es todo lo que necesita".

Y el recuerdo al disiparse como neblina, hizo que recién Moon White prestara atención cuánto le ardía el pecho, que también subía y bajaba ante el corto jadeo que dio al ahogarse en un silencioso llanto que a la vez, empezaba a limpiarle por dentro.

¡No sé porque insistimos en esto!- se quejó Soarin completamente irritado cerrando de golpe el cuaderno. -. ¡Se me van todos de mi casa, ya!- gruñó, lanzando una mirada a su grupo de amigos.

-Qué clase de anfitrión eres- se quejó Caramel.

-Sí, vaya amigo…- comentó Flash.

-¿Queso?- preguntó Cheese estirando una bandeja de cubitos de queso amarillo.

-¡Yo, por ser buen amigo, acepté a prepararlos para el examen de matemáticas de mañana!- se explicó Soarin poniéndose de pie -. ¡Pero el deportista anda con los ojos pegados al ESPN y me manda a callar cuando trato de enseñarle!- señaló a Caramel quien estaba a cinco centímetros del televisor viendo un partido.

-¡Shhh!- lo chitó ceñudo para volver su mirada a la pantalla -. ¡Touchdown!- celebró levantando el puño.

-¡El músico anda fastidiando que tiene bloqueo creativo!- continuó su queja y señaló a Sentry que andaba con guitarra en mano y varias bolas de papel a su alrededor.

-¡Tú no entiendes la mente creativa!- le refutó ceñudo-. No puedo concentrarme hasta tener algo.

-¡Y Cheese!-concluyó, señalando al chico -. ¡Cheese está loco!

-Gracias- sonrió el fiestero con un sombrero de plástico de vaquero montado en un caballo de palo y miró a una esquina del cuarto, en donde estaba un pollo de hule usando una corona india de plumas. Cheese entonces entró en personaje y empezó a hablar en "indio" -. Jefe Deshuesado. Hombre blanco…venir en paz…apoderarse de tierras…usted…abrir casinos…

-¡Increíblemente el único que está tranquilo es Thunderlane…y es Thunderlane!- avisó Soarin y todos cayeron en cuenta que tenía razón.

Desviaron su mirada hacia el chico que estaba recostado en la cama de Soarin, con las manos tras su cabeza y mirada perdida al techo.

-Oh…esto es grave…- comentó Flash mientras se dirigía hacia él con los demás y Thunderlane no se movía, ignorándolos perdido en sus pensamientos.

-Debe estar muriendo- bromeó Caramel sonriendo de lado.

-¡A un lado!- exclamó Cheese con una bata blanca y botiquín, se inclinó a su amigo con la mirada en su reloj de muñeca, sin darse cuenta que colocaba el estetoscopio hacia su frente y al no escuchar latidos… -. ¡No oigo su corazón!- jadeó agrandando los ojos. -. ¡Está muer…!- gritaba para virar la mirada hacia donde en realidad apuntó el aparato. Miró a los demás quienes se sonreían con cara de resignación acostumbrada -. Ya lo sabía- sonrió para colocar el estetoscopio a la altura de su corazón -. Esto no se oye bien…

-¿Según tú qué tiene?- le siguió el juego Flash.

-Mal de amores- exclamó para sacar una medicina de su bata y lo tiró a la boca del estómago -. Tómate una Paracetamol. Disque cura todos los males.

Eso al menos les robó unas risas a sus amigos y una sonrisa sincera en Thunderlane, que desvió la mirada en ellos.

-Pues el diagnóstico es correcto. Me tiene así una chica- suspiró restregándose los ojos.

-¿Una?- se asombraron todos.

-Es decir…- decía Caramel.

-Sí…- contestó sentándose en la orilla de la cama -. Me gusta Applejack. Me gusta mucho pero no sé qué hacer realmente para, ya sabes, hacer un buen movimiento y convencerla de que soy bueno para ella. Que no piense en "peros" si siente algo.

-Thunderlane…- suspiró Flash sentándose en su lado izquierdo -. Sólo sé tú mismo.

-Sí, hombre- apoyó Caramel acomodándose en su lado derecho y le palmeó la espalda -. Sólo sé cómo eres siempre.

-Verás que se dará cuenta que eres lo suficientemente maduro y capaz para ser su pareja- continuó Soarin asintiendo una vez.

-¿Y quién sabe? Tal vez se transforme en algo serio y formen una familia de ensueño- concluyó Cheese.

Pasó un segundo y entre los cinco se intercambiaron miradas para inflar los cachetes y reventarse en risas a todo pulmón.

-¡Jajajajajaja! ¡Sólo faltó la música melosa y cursi de fondo!- exclamó Caramel dando palmadas a la espalda de un Soarin que se ahogaba en su propia risa.

-¡Jajaja esto supera todos mis chistes jajajaja!- dijo Cheese.

-¡Por un minuto casi me lo creo!- exclamó en risas Thunderlane para pararla de golpe -. ¡Hey!- reclamó recién. -. ¡Esto es serio!

-Bien, hablemos en serio- mitigó el chiste Flash -. Thunderlane…eres nuestro amigo…compadre…compinche…y te queremos…

-Pero…- exclamó Soarin torciendo el gesto y miró a Caramel -. ¿Cómo decirlo?

-Applejack…es una manzana que está en la copa más alta del árbol- explicó Caramel levantando una mano más arriba de su cabeza -. Y tú…- siguió, dudando en qué tan abajo ponía la otra.

-Para qué enemigos si los tengo a ustedes, ¿no?- murmuró Thunderlane con entrecejo.

-Mira Thunderlane- habló Soarin con mayor seriedad -. No es que seas tan malo. Sólo que te has fijado en una chica difícil. En el sentido que Applejack está muy alto.

-Y si en verdad quieres algo con ella- agregó Flash -. Tienes que esforzarte en serio.

-Y tú historial no es el mejor que digamos- comentó Caramel -. Para empezar, fantaseaste con un Thunsunjack desde hace mucho tiempo. ¿Cómo saber si en serio te gusta cuando compartías esa atracción con otra chica?

-Sunset ya no me atrae- confesó con sinceridad -. Ya no. En serio. Sólo pienso en Applejack- suspiró bajando las cejas -. Y tienen razón. Ella está muy alto… por lo que en serio debo esforzarme.

-Vaya…- comentó Caramel sonriéndose de lado con la mirada hacia Cheese -…creo que los golpes que le dábamos en serio le quitó todo…- bromeó y su amigo rió con él.

-Chicos…-los llamó Thunderlane con seriedad y eso los intrigó bastante -…les agradecería que paren los chistes. En verdad quiero demostrarle que puedo estar tan alto como ella.

-¿Así de serio van las cosas?- le preguntó Cheese.

-Sí. Me gusta y no me daré por vencido, al menos haré el intento de demostrarle cuánto me importa- afirmó poniéndose en pie y Cheese desvió la mirada saboreando sus palabras e inevitablemente pensó en Pinkie Pie, mientras su amigo continuaba con voz decidida: -. ¡Así que ya verán, lo lograré!

-Eh… ¿Cómo con exactitud?- preguntó Caramel dubitativo.

-Ah…pues- murmuró -. Aún estoy en eso- y se volvió a recostar en la cama.

-¿Me pregunto si puedo hacer una canción sobre esta situación tuya?- se preguntó Sentry y empezó a jugar con palabras caminando de vuelta hacia su guitarra.

-¡Segundo tiempo!- gritó Caramel regresando al televisor.

-… ¿Cómo quedamos con los Casinos?...- dijo Cheese repentinamente usando de nuevo su sombrero de plástico de vaquero hablando con Deshuesado.

-¡¿Podremos estudiar de una vez?!- gruñó Soarin al verlos de nuevo como quedaron desde el principio.

-Tú, como siempre, el aguafiestas- se quejó Thunderlane y Cheese sopló desanimadamente una serpentina sobre su cabeza.

-¡Se me van de mi casa sino van a estudiar!

-¡Shhhh!- lo chitaron en coro.

-¡Entonces me voy yo!- gruñó y tomó un par de libro y salió del cuarto tirando la puerta.

-Cinco…-contó Caramel.

-…cuatro…-continuó Cheese.

-…tres…- siguió Thunderlane.

-…dos…- concluía Flash.

-Uno- corearon los cuatro y se abrió la puerta de golpe.

-¡¿Qué fue?!- les regañó Soarin.

-Ya vamos- corearon y dejaron sus distracciones sonriéndose divertidos.

-¿Pasaremos la noche aquí?- preguntó Sunset con las cejas curvadas a Twilight -. Pero si me siento bien.

-Lo sé pero ya oscureció y no llegaremos a tiempo al último tren- se explicó.

-No puedo quedarme aquí. Aun siento mucha vergüenza encontrarme con Celestia.

-Pero ella te perdonó.

-Lo sé, lo sé- comentó sacudiendo la cabeza y Twilight se acercó a ella tomándole un casco.

-¿Sabes qué te animaría?

-¿Qué?- preguntó con resoplido, como si no hubiera nada que le animaría en este mundo.

-Me traje algo conmigo en este viaje- avisó sonriente mientras levitaba un pesado cuaderno hacia Sunset, abriéndolo en las primeras páginas y la unicornio dejó abrir la boca de sorpresa reconociendo la letra.

-¡Es Applejack!- exclamó expandiendo una sonrisa tomando el libro entre sus cascos -. ¡No tu Applejack, mi Applejack!

-Sí, lo sé- sonrió con gusto al verla un poco más animada mientras Sunset empezaba a devorar cada palabra de su amiga:

"Querida Sunset:

¡¿Cómo estás?! Aquí nosotras te hemos extrañado mucho. Estamos en exámenes así que ya sabrás la lata que estamos con Rainbow Dash".

Ante esto Sunset asintió dándole la razón con una pequeña risa, que hizo a Twilight asentir aprobando su plan en marcha.

"Pero como sea" continuó la vaquera "Relájate, amiga. Deja de preocuparte por todo y centra esa cabeza tuya. Te conozco como cada hectárea de mi granja y sé lo frustrada que te puedes encontrar. Pero recuerda que estás allí para descubrir lo que te molesta así que no te bloquees con el temor. Nosotras, tus amigas, estamos enviándote mucho energía positiva, porque te queremos".

Sunset se conmovió llevando un casco a la altura de su corazón. Twilight podría ver sus ojos un pocos aguados. Sunset quería responderle pero entonces otra letra apareció. Una cursiva y elegante. "Rarity" se dijo sonriendo mientras leía:

"¡Querida! Me da gusto saber que al menos podremos comunicarnos de esta manera. ¡Oh! Soy Rarity por si no reconoces mi letra jejeje. Te mando muchos saludos y espero no descuides mi trabajo en tu cabello con aquellos productos que te recomendé, ¿cierto?".

La naturalidad de la acusación hizo que Sunset sintiera por primera una relajación de lo que alguna vez llamó hogar.

"No le hagas caso a lo que dijo Applejack. ¡Estoy mejorando! Sino, pregúntale a Fluttershy con quien estoy haciendo la sesión de estudios. Ya te la acerco".

Sunset sacudió la cabeza divertida ante la reacción defensiva de Rainbow Dash.

"Ahm, hola, Sunset. Soy Fluttershy. ¿Cómo anda todo? En serio esper...Ahm...perdón pero Rainbow no deja de insistir que te diga que está poniendo todo de sí para salir muy bien en estos exámenes…pero sólo porque anda en una competencia amistosa con Trixie Lulamoon".

"Trixie…" pensó la unicornio con nostalgia bajando las cejas.

"Te extrañamos y te queremos mucho" agregaba Fluttershy y se le salió una corta sonrisa a Sunset. "¡SUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUNSEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEET".

No había que ser genio, "Pinkie Pie" se divirtió Sunset.

"¡Amiga! Ni te imaginas lo atareada que estoy con estos exámenes y la organización del baile de fin de semestre. Pero tú sabes cómo soy de súper dúper hiper comprometida cuando hago fiestas y ésta no será la excepción pero al mismo tiempo lo soy con los estudios así que pongo mucho mucho de mi parte para poder salir victoriosa en ambos y que mis amigos pasen una noche inolvidable porque debe ser inolvidable ya que si lo olvidan no será inolvidable y quiero que sea inolvidable porque si no es inolvi…" y ahí terminó su escrito, lo que hizo pensar a Sunset enseguida que sus amigas le pararon la pluma por escribir como carretilla, como lo haría hablando, lo que hizo soltara una risita con un "típico de Pinkie".

"¿Estás cuidando bien del sombrero y la capa?" fue la siguiente oración que apareció en la página y Sunset quedó mirando las palabras, con sus ojos sobre ellas por un rato, como si las saboreara. "Soy Trixie" se especificó y Sunset miró a Twilight quien le tenía levitada una pluma con una sonrisa. Sunset la tomó con su magia y colocó la punta sobre la hoja.

"Hola", escribió con torpeza.

"Hola" devolvió el saludo.

"¿Qué tal todo?" escribió para enseguida contestar su primera pregunta "Sí, sí. Estoy cuidando bien de tus tesoros. No te preocupes. Están en buenos cascos".

"Hey, lo sé, Trixie sólo bromeaba".

Sunset dibujó una suave sonrisa, mientras a un espejo de distancia, en la habitación de Fluttershy donde se llevaba a cabo la sesión de estudio, Trixie Lulamoon mantenía la misma sonrisa mirando su respuesta.

"Así que cascos…" escribió haciendo que Sunset haga un mohín en su boca.

"Sí…debe ser incómodo para ti recordarte que no soy humana, que mi verdadera forma es de un unicornio. Con cuatro patas, cola, melena, un cuerno en la frente…".

"Claro que no. Trixie te quiere por lo que eres".

Sunset cerró los ojos con un ardor en el pecho, releyendo la conversación y sin evitar preguntarse "¿Quién soy según tú?", mientras, Twilight se mantenía distante, casi sin moverse ni hacer ruido. Mejor.

"¿Cómo te ha recibido la escuela?" preguntó tras unos minutos contemplando sus respuestas.

"No me quejo. Nadie molesta a Trixie. Bonbon y los demás siguen siendo geniales y extrañaron mucho a Trixie. ¡Reconocieron que es grande y poderosa!"

"…"

"¡¿No me crees?!"

"¡No dije nada!"

"Ah"

"…pero tú lo hiciste…"

"¡¿Cómo te atreves dudar de Trixie?! ¡Sabía que tenía que grabarlo para la posteridad!"

Sunset soltó una carcajada ante su reacción.

"Como sea" escribió Lulamoon "Sé que no es fácil por lo que estás pasando. Pero sabes que tienes mucho amor rodeándote, ¿cierto?".

Sunset arrugó la frente, viendo las palabras aparecer.

Desde el cuarto de Fluttershy, Trixie estaba sentada en su cama y lanzó una mirada a Las Rainbooms, quienes en silencio miraban expectante a Trixie con su conversación con Sunset.

"Aquí tienes muchas personas que te aman y se preocupan por ti" leyó Sunset "Confían en que ese cariño te dará la fuerza suficiente para vencer la magia oscura".

Trixie levantó la pluma para llevarse un extremo a la barbilla con la mirada hacia la hoja, escogiendo las palabras correctas a decir. Entrecerró un poco los ojos concentrada en su cabeza y llevó la punta de la pluma de vuelta a la página.

"Hace meses atrás le dijiste a Trixie que cada persona tiene una luz que ilumina la vida del otro" le recordó. "Dijiste que hallaste esa luz en mí y por eso creías en Trixie, tenías la seguridad que podría ser muchísimo más de lo que era. Pues tú también tienes luz Sunset, y la usaste para iluminarme el camino correcto. Que mi luz logré hacer lo mismo que lo que hiciste por Trixie".

Sunset se recostó en el espaldar de la cama, profundamente conmovida con los ojos vidriosos levitando con torpeza la pluma hacia el papel.

"Me haces falta" admitió.

"Y tú a Trixie".

"En serio quisiera tenerte aquí cerca"

"¿En serio?" sonrió suavemente y sus ojos se expresaron alegres "Pese la distancia, Trixie siente algo de ti cerca".

"¿Y qué sientes?".

"No sé…algo así como tu presencia. Como si estuvieras frente a mí pero invisible. Siento ese calor y tu energía. Ese fiel cariño".

Sunset curvó las cejas, descomponiendo de a poco el rostro. Twilight no le quitaba la mirada de encima.

"No sé cuánto tiempo pasará para volver a verte…tal vez pase mucho…no sé…" contestó Sunset "¿No te vas a olvidar de mí?".

-¡Qué estúpida pregunta!- se quejó Trixie ceñuda haciendo que Las Rainbooms se intercambiaran miradas.

"¡Por supuesto que no, Sunset!" escribió con cierta rabia "No debes dudar eso nunca. Trixie te promete que jamás te va a olvidar. Te promete que no vas a perder el espacio que ganaste en su corazón. Te promete estar sólo a un espejo de distancia, pero siempre estará su presencia latente. Te promete a ser siempre cada día la mejor versión de sí misma, a no recaer a su pasado, como sé que no recaerás tú. Te prometo serte leal y nunca, nunca, abandonarte ¿No sabes lo importante que eres? ¡Eres mi mejor amiga, quien me ha salvado de mí misma! soy más feliz de lo que fui antes y por eso siempre Trixie estará en deuda contigo".

Sunset no se resistió y lanzó un quejido con una torcida sonrisa, pero con el pecho que ardía en llamas mientras sus lágrimas empezaron a correr por sus mejillas, sin darse cuenta del rápido brillo purpura que atrapó las primeras gotas y se levitaron el pequeño frasco que sostenía Twilight, tapándolo y ocultándolo enseguida. "Espero y no sean de tristeza" pensó para mirar a una muy conmovida Sunset queriendo como arrancarse el pecho, sonriéndole a la página "aunque creo que no".

Sunset pasó un largo rato maniobrando más conversaciones con Las Rainbooms, haciéndola al fin sonreír con una real sinceridad después de estos días difíciles.

Tras despedirse, Sunset le entregó el libro a Twilight. Ella salió de la habitación levitando el libro.

-¿Y?- le preguntó Applejack caminando en el pasillo hacia ella.

-Parece que el plan funcionó- comentó levantando la mirada hacia la vaquera -. Si lloraría conmovida, sería por sus amigas de Canterlot High.

-Twilight…-la llamó como preámbulo -. ¿Qué has pensado sobre la reconciliación de Celestia y Sunset?

-¿Debería pensar algo en específico?- dudó por el tono extraño de voz de la vaquera -. ¿Quieres decirme algo?

-Pues sí- contestó. -. Twilight, creo que no debes confiarte mucho en Sunset.

Twilight frunció el ceño tensando de golpe el rostro y sus ojos se expresaron enojados.

-¿Ahora tú? ¿Rainbow Dash ya te convenció?

-¿Podrías abrir tu mente, por favor?- continuó manteniendo la calma -. No estoy del lado de nadie. Estoy en el mío y pienso, que si Sunset antes pudo manipular a su antojo al mundo, cayendo en ello la propia Princesa Celestia, debemos ser precavidas.

-Ella no me está manipulando si eso quieres decirme.

-¿Por qué tan segura?

-Porque es mi amiga. Está aquí porque quiere ayuda. Ya vieron esta tarde cómo le afecta emocional y físicamente esta situación.

-Y… ¿No has pensando que está aquí por otra cosa?

-¿Qué?- dudó torciendo el gesto -. ¿Cómo qué?

-Pues…por magia.

La alicornio mantuvo la mirada sobre su amiga sin inmutarse y de a poco, bajó los hombros y desvió los ojos hacia un lado, pensando.

-No la acuso de nada- aclaró Applejack -. Sólo estar precavidas para no caer en su manipulación. Me preocupas porque eres quien está todo el tiempo con ella. Vive bajo tu techo.

-Gracias por tu preocupación, Applejack- contestó con voz neutra, mirándola -. Lo tendré presente- le mantuvo la mirada -. En serio.

-Bien- asintió una vez con sus ojos enseriados, dejando un nido de preocupación en Twilight.

Si Applejack, una de las ponies más centradas que conoce, está recelosa de Sunset...debía tomar en serio sus comentarios, pero a la vez, sin perder la esperanza en la unicornio.

Una pony terrestre crema de ojos celestes y melena bicolor rosa y azul estaba sentaba en una de las mesas del Sugarcube Corner, mirando con normalidad una dona glaseada de frutilla siendo movida con un resplandor de magia dorada, como si fuese un muñeco.

-"Oh, soy tan apetitosa y redonda"- le hacía hablar a la dona con voz aguda una unicornio color menta con su mirada concentrada en el postre -. "No vayas a perderte en mis curvas"- continuó para fruncir el ceño con amenaza y levitarla entre sus ojos para hablar con su voz natural: -. Ooooh pero se me antoja esas curvas- advirtió con juguetona malicia, para agarrar con ambos cascos la dona y la devorara de una mordida, llenando sus cachetes -. Ñom. Ñom. Ñom. Sí que eras apetitosa… ¡Eras!- exclamó con la boca llena y un rostro "malvado" levantando sus cascos hacia arriba, haciendo efectos de rayos y truenos en su cabeza.

-Lyra…

-¿Sí, Bonbon?- preguntó viéndola para tragar con fuerza el postre pero torció el gesto y se le salió un tosido al atragantarse un poco y se golpeó el pecho con un casco sonando como tambor, para que al fin ruede.

Toda su hazaña hizo que la terrestre soltará una corta risa. Ya estaba acostumbrada.

-Eres rara- le dijo con una suave sonrisa y bebió de su café negro.

-También te quiero- pestañeó exageradamente rápido inclinada a ella para desviar el rostro apenas sonó la campanita de entrada del Sugarcube Corner -. ¡Derpy!- saludó radiante viendo a la pegaso entrar volando.

-Hola, chicas- saludó volando hacia ellas.

-¿Te sientas con nosotras?- le preguntó Bonbon.

-¡Sí! Podemos hacer pelear mi dona con tu muffin como la última vez- avisó Lyra.

-La última vez usaste mi café para "ahogar" el muffin de Derpy- se quejó Bonbon ceñuda.

-¡Y lo volvería hacer!- exclamó.

-Deberías dejar de jugar con la comida.

-Como sea- restó importancia la unicornio y le sonrió a la pegaso -. ¿Te nos unes? No hay tres mosqueteras sin nuestra cartera favorita.

-No puedo- se disculpó con una sonrisa -. Tengo que ir a ayudar al Doctor.

-Oh…con que así van las cosas…- dramatizó llevándose un casco a su pecho -…está bien…vete con el corcel…es decir… ¿Quién te necesita? ¿Tus mejores amigas? No…qué va, ellas no necesitan de ti- dramatizó con puchero y curvando las cejas.

-Pero soy su asistente- trató de calmarla aunque más de una vez Lyra actuaba de esa manera en juego pero la pegaso lo tomaba en serio. -. Debo ir con él cuando tiene un nuevo proyecto.

Bonbon le tiró un resoplido a la unicornio.

-No le hagas sentir mal- se quejó para mirar a Derpy -. Está jugando. Ve con Turner.

-Mañana- le dijo a Lyra -. A las once. Lo prometo. Y ahogaremos mi muffin en el café de Bonbon.

-¿Qué?- reclamó la terrestre.

-¡Sí!- celebró Lyra burlándose de Bonbon.

La pegaso asintió y se dirigió hacia la barra para ordenar.

-Es tan linda y tierna- sonrió Lyra.

-Sí pero no juegues así con ella, se lo toma a pecho. No me gusta.

-Es broma. Sabes que todo bromeo.

-Para ti, no para ella.

-Somos sus amigas hace mucho y ella sabe que no la lastimaría.

-Igual- sentenció llevando su taza a la boca.

-Eres muy protectora con Derpy. No es una potrilla, ¿sabes?

-Lo sé pero es…- se interrumpió al ver la ceja levantada de Lyra -…ya sabes, ingenua. ¿Crees que no me cuesta dejarla ir…a la casa de ese corcel…solos?

-Sé que no te agrada Turner- suspiró con un casco estirado hacia su plato de donas -. Pero han pasado tres años, Bonbon. ¡Tres! Exageras en que no debes confiar en él. Son como pan y mantequilla. Como tú y yo, que completamos nuestras oraciones. Apuesto a que adivinas en lo que estoy pensando.

-¿En que soy una exagerada sobreprotectora?

-Eres tan lista- se burló para dar un mordisco a su segunda dona.

-¡Nos vemos mañana!- despidió Derpy con una bolsa en un casco.

Ambas ponies le sonrieron y sacudieron sus cascos en despedida.

-¿En dónde estábamos?- dudó Lyra -. ¡Ah sí!- y levitó la dona -. "Oh, soy tan apetitosa y redonda"- habló con la voz aguda y la llevó hacia la cara de su amiga -, "¿no te provoco acaso, Bonbon? ¿Eh, eh, eh? Lo redondo es porque tienes donde agarrar"- y no evitó en soltar una carcajada.

-¿Qué hice para juntarme contigo?- se burló sonriéndose de lado para arrancharle la dona y llevársela a la boca torciendo los ojos porque Lyra daba grititos de agonía que provenían de la dona supuestamente. -. Psicópata.

Derpy llegó a una sencilla casa de tejas rojas. Tocó y tocó pero nadie abría. Ya sabía lo que significaría, así que simplemente abrió la puerta. Cruzó la sala hasta la cocina, donde abrió una puerta y bajó las escaleras, donde conducía a un espacioso sótano que terminó convirtiéndose en un improvisado laboratorio lleno de estantes, aparatos terminados y sin terminar, papeles, planos que empapelaban la pared, que no evitó soltar una sonrisa chueca por lo que retenía la bolsa con su boca al ver el dibujo de mejores amigos que hizo hace un par de días. Se detuvo frente a un desordenado escritorio, con un pony terrestre roncando suavemente sobre unos papeles llenos de fórmulas y planos por terminar.

Derpy Hooves sonrió conmovida curvando las cejas y dejó la funda de papel para sacar un muffin y dejarlo a su lado.

"Tonto, anoche te desvelaste, ¿cierto?" pensó en su cabeza ocultando una risa con su casco para que no haga ruido para despertarlo. Se dejó sentar a su lado, mirándolo con cierta cálida comodidad dentro de ella, sin poder borrar la sonrisa. Derpy acomodó sus patas delanteras sobre el escritorio y colocó su rostro sobre ellas, tal como estaba acomodado Turner dormido. La pegaso no podía dejar de contemplarlo, sintiendo el siempre raro ritmo de su corazón latiendo un poco más rápido cuando estaba con él. "Siempre se pone muy feliz" pensó bajando la mirada hacia su pecho. Trataba que su corazón se pusiera igual de feliz al pasar tiempo con Lyra o Bonbon, pero no pasaba igual. Sólo con él. Experimentaba otra clase de felicidad.

Suspiró curvando las cejas, con la repentina necesidad de algo que no se atrevía hacer por vergüenza. "Pero está dormido" pensó, suavizando el rostro. Si estaba dormido, no se daría cuenta y no pasaría vergüenza…¿cierto? Por una razón la idea hizo que su corazón se acelerara más y un raro calor se esparció por todo su cuerpo, entrando en unos absurdos nervios. Aun dubitativa, ella se acercó más hacia él, escuchando el suave ronquido cansado de una mala noche, sin percatarse de cuánto se empezaban a ruborizar sus mejillas, cerrando los ojos instintivamente mientras abría el ala izquierda y se posaba con apropósito lentitud al lomo del corcel. El rubor explotó en su cara cuando apenas lo abrazó con su ala, unos ojos azules se abrieron de golpe, mirándola enseguida.

Ambos se quedaron mirando, sin saber reaccionar.

Whooves se quedó tieso de la impresión. El corazón se le paró, agrandando sus ojos azules. Lo estaba abrazando con su ala. Nunca lo había abrazado con su ala antes. Y sabía lo que significaba esa costumbre. Sintió una mezcla de alegría y ternura, suavizando una sonrisa, agradecido del gesto y lo cercano que ella lo sentía para abrazarlo de esa manera.

Miró su enrojecido rostro, sus largas pestañas, el gesto dulce y su loca melena rubia desordenada a sus lados, con el cerquillo cubriéndole la frente. Ella era tan cálida, tan tierna y siempre olía a dulce, a…muffin. Time tiró una delicada sonrisa con un repentino buen humor y no pudo resistirse en inclinarse un poco para darle un delicado beso sobre su cabeza, que iluminó su cuerpo por completo en una indescriptible felicidad mientras Derpy agrandaba los ojos, sorprendida pero a la vez indescriptiblemente feliz de la calidez de sus labios sobre su cabeza que pese se apartó, aun podía sentirlos ahí, sellados.

El terrestre no apartó el ala de ella, que al separarse del beso que le dio, se mantuvo en una distancia aun muy cercana, casi intima, contemplándola. Aún sonrojada, Derpy quiso arremedar el gesto que le hizo y cerró los ojos para inclinarse rápido y darle un beso sobre la cabeza pero sus labios aterrizaron en su mejilla al no apuntar correctamente. Al sentir su rostro en lugar de melena, su corazón palpitó más fuerte.

Whooves la miró enseguida, sorprendido, con sus rostros tan cercas que le heló el cuerpo en una incomodidad agradable, viendo lo enrojecida que estaba ella con los cascos sobre su pecho. Pero tenía un rostro asustado.

-Muffins…

-Me siento rara- le dijo con hilo de voz.

-Esto…fue raro…

-Pero en serio me siento rara- insistió, asustada.

-Pues… ¿Tienes fiebre? Estás…algo roja…

-¿Te contagié?- se asustó más.

-¿Qué?- dudó.

-Es que también tienes la cara roja.

-¿En serio?- preguntó agrandando los ojos y llevando sus cascos a su cara.

-Sí. ¿Por si acaso también te duele el pecho?

-Eh…- dijo colocando su casco en el pecho -…pues me late anormalmente el corazón.

-¡El mío también!

-Y tengo la boca seca.

-¡Sí!- coincidió agitando sus alas -. ¿Y sientes escalofríos?

-¡Sí! ¿También tienes esa sensación rara…?

-¿En los labios?- le completó -. Pues sí.

-¿Sabes lo que significa?- preguntó y se quedaron mirando para corear: -. ¡El virus del corazón loco!

-¿Ya llegó a Ponyville?- exclamó Derpy volando a pocos metros del suelo.

-Las Pegasus fue la última ciudad en llegar- recordó -. Será mejor ir al hospital que nos revisen antes de contagiar a alguien.

-¡Buena idea, Doc!- exclamó y ambos salieron de allí directo al hospital.

La oscuridad se alzaba a su alrededor.

Podía sentir su corazón agitarse, desenfrenado.

Tenía el casco sobre su pecho que subía y bajaba descontrolado.

Su respiración era irregular, empezando a sacar y entrar aire por la boca, dejándosela seca y con los labios endurecidos.

No podía ver absolutamente nada. Sólo sentir mucha angustia, mucho miedo y cómo perdía el control de sus movimientos. Como si el cuerpo se durmiera. Podía percibir que tenía los ojos enormemente abiertos, como si se esforzara en ver a través de aquella pesada negrura que hasta la cubría a ella misma. Sus cejas estaban curvadas, con los cascos helados y escuchando el sonido de los jadeos angustiosos salir con fuerza de su boca.

Una brisa fría empezó aparecer de a poco, erizándole su pelaje y ponerla más nerviosa al sentir un aliento hirviendo que quemó su oreja: "Te advertí que no te encariñaras con nadie".

Sus ojos se llenaron de lágrimas, acelerando los jadeos mientras el frío la envolvía hasta impedirle moverse, haciéndole perder el control de su propio ser.

"¿Te lo dije o no?", reclamó la voz una respuesta y esta vez el aliento le quemó el rostro. "¿U olvidaste lo que le hicimos al último a quien quisiste?" Y Sunset sintió su corazón arder, en recordar un pasado al que se avergonzaba tanto pero a la vez asustaba, por lo que fue inevitable cruzarse inconscientemente por su mente las personas y ponies que le importaban, lamentando haberlos conocido. Escuchó una profunda risa y el aliento secó un poco sus mejillas húmedas de lágrimas. "Te lo advertí…tú no puedes querer ni ser querida. Atente a las consecuencias ahora".

Aspirando con fuerza, Sunset Shimmer despertó de lo que vendría ser la segunda pesadilla en un solo día. Respirando por la boca y el casco sobre su pecho donde su corazón latía desbocado, la unicornio trató de calmarse, sintiendo la boca completamente seca, mirando el alrededor de la oscura habitación de la madrugada. Lamentó una vez más no tener ni el más remoto recuerdo de lo que sueña, a la vez que sentía la necesidad urgente de beber agua. Quitó las sábanas levitándolas y salió de la cama, con un andar lento salió del cuarto, tratando de hacer el menos ruido posible para no despertar a nadie.

Podía escuchar los leves sonidos de sus pasos y mientras se dirigía a la cocina, podía recordar que hace mucho, había pisado estos mismos suelos.

Llegó a la cocina y se sirvió el agua. Al terminar de beber, sólo sintió más sed que antes y llenó el vaso de nuevo. Y de nuevo. Y de nuevo. Curvó las cejas paseando la lengua a los labios, secos. No tenía sentido. Llenaba de nuevo el vaso cuando una voz la hizo respingar.

-Noche difícil, ¿eh?- le preguntó Luna atrás suyo mientras Sunset se recuperaba del susto y se daba vuelta para verla -. Esa cabecita tuya está muy bloqueada- comentó acercándose mientras iluminaba su cuerno y tomó la jarra para llenarle el vaso. -. Tú y yo no nos conocemos. Tú sólo has oído de mí y yo he oído de ti- le levantó una ceja -. Tenemos un historial interesante, ¿no lo crees?

-Eso creo- murmuró levitando su vaso hacia sus cascos y ver su reflejo en el agua.

-No somos tan diferentes, Sunset- exclamó Luna con la mirada hacia la ventana, donde se podía ver la luna, iluminando con su luz el rostro de alicornio oscura. -. Yo también fui poseída por magia oscura. Fui forzada a dejar Equestria por mi ambición. Estuve sola…por mil años, en el frío satélite que lleva mi nombre.

Sunset bebía de su agua mientras Luna le hablaba que al terminar de escucharla, dejó el vaso sobre el mesón y caminó para detenerse a su lado, con la mirada hacia el rostro de la Princesa que observaba la luna con mucha atención.

-Supongo que tiene razón- le dijo Sunset -. Pero usted está libre de esa magia. Yo no. Y no entiendo por qué.

-Somos casos diferentes. Ponies diferentes- comentó para bajar la mirada hacia ella -. Tal vez yo fui más fuerte que tú, o la magia es más fuerte que la que tuve yo. Pero el punto es, que pase lo que pase, no dejes de luchar, no puedes olvidar quién eres en realidad y nunca dejes de sentir pureza en tu corazón.

-¿Usted hizo eso?

-Supongo- contestó parpadeando frunciendo levemente el ceño -. Creo que lo que me mantuvo aún viva dentro de Nightmare fue el volver a ver a mi hermana- confesó con un suspiro, sacudiendo la cabeza -. Celestia sufrió muchísimo por mi corrupción.

-Y por mi culpa también- murmuró Sunset desviando la mirada, sintiendo una culpa que le ahogaba el pecho. -. La engañé, la usé y traicioné. Convertida en demonio con la corona de Twilight, iba a Equestria a reclamar el lugar que según yo, merecía; su trono.

-Ella te ha perdonado- le comentó Luna -. Ya no tienes por qué sentirte mal. El pasado es lo que es, pasado. Este es el presente y debes aferrarte a él.

"Es tan sencillo decirlo" pensó Sunset sin decirle nada más a Luna que despedirse para retomar el sueño y la Princesa desapareciera para continuar su papel en el mundo onírico de los ponies. "Es tan difícil no dejar de pensar en lo que hice, en lo que sentí, en cuántas personas y ponies dañé. Escuchar y escuchar consejos que ya no sé cómo poner en práctica. Es frustrante, complicado y muy, muy agotador" se quejaba camino a su cuarto para detenerse en medio pasillo hacia su habitación y levantar un casco para acariciarse la cabeza "Ya estoy cansada de…".

"¿Luchar?".

Sunset detuvo su pensar y abrió los ojos con el ceño fruncido, apartando el casco y mover la cabeza en ambos lados. Alguien le había interrumpido el pensamiento. Pero sí, era cierto, estaba cansada de luchar. Pero no quería pensarlo demasiado fuerte, porque estaba mal pensar eso, ¿cierto?

Pensó que ya debía volver a la cama y dejar de pensar tanto. Deshacer esos pensamientos perdiéndose en el sueño…aunque le aguardaría de seguro una pesadilla. Ni allí estaba a salvo. Tal vez en ningún lado lo estaba en realidad.

Continuó caminando pero entonces el sonido de un aleteo la retuvo. Volteó la cabeza, no encontrando a nadie, pero si agudizada sus oídos, podía continuar escuchando aquel aleteo. Frunció el ceño.

-¿Rainbow Dash?- preguntó dándose la vuelta y caminar donde percibía el aleteo. -. Eres tú, ¿cierto?

Con tal de espiarla, podría desobedecer las órdenes médicas del reposo de sus alas. Frunció el ceño y llegó al siguiente pasillo para ver al fondo de este iluminándose brevemente. Acentuó su ceño y se teletransportó hasta allá.

-¿Me estás espiando?- preguntó apenas apareció para deshacer el ceño y sobre un candelabro ver una esplendorosa ave de plumas carmesí brillante claro y ámbar brillante, que se mantenía quieto, mirándola fijamente. -. ¿Un…fénix?- dudó parpadeando varias veces -. ¿Qué hace un fénix…aquí?

El ave le mantuvo la mirada y por una razón, Sunset se sintió incomodada. La mágica criatura parecía una estatua y sus ojos fijos sobre ella parecían atravesarle la piel. Sunset empezó a pensar que estaba a la defensiva el ave, tal vez un mal movimiento y se atrevería a atacarle.

-Se llama Philomena.

Sunset volteó de inmediato para chocarse con los ojos de Fluttershy.

-¿Qué haces aquí?- le susurró Sunset.

-Ehm…bueno…escuché ruidos cerca de mi puerta- aclaró señalando con su casco el pasillo y levantó la mirada hacia el fénix -. Ella es Philomena, la mascota de la Princesa Celestia. Es amigable- le aclaró al ver la pose defensiva de Sunset.

-No lo creo. Me mira muy ruin.

Fluttershy miró mejor al ave. Tenía razón. Normalmente Philomena era juguetona, bromista y muy amigable que no dudaba en volar alrededor de algún pony nuevo para conocer. Pero ahora no. Nunca la había visto en esa pose tan dura y distante hacia alguien.

-Oh, ¿Le hiciste algo?- se le ocurrió preguntar.

-No, Fluttershy- contestó con voz pesada endureciendo el rostro, -. Sólo me vio y bastó para ponerla así. ¿Siempre tengo que tener la culpa?

-Yo…no quise…lo siento…

-Te agradecería que no me trataras como alguien que va esparciendo su veneno por allí.

-Lo siento…

-Y deja disculparte- refunfuñó mirándola cuando ambas respingaron del susto en cuanto Philomena trinó violenta expandiendo sus alas incendiadas.

-¿Phi…Philomena?- tartamudeó Fluttershy al ver el ave aletear con fuerza y no paraba de trinar.

-¿Se enloqueció?- reclamó Sunset mientras escuchaba varias puertas abrirse a la vez.

-¡¿Qué es ese ruido?!- se quejó Rainbow Dash salir de una habitación del pasillo mientras las demás ponies salían de los suyos.

Mientras se reunían hacia Fluttershy y Sunset, Philomena saltó del candelabro y voló envuelta en llamas sobre ellas descuidadamente cerca, haciendo que ambas ponies se echaran al suelo y cubrieran sus cabezas con sus cascos, para después el ave perderse entre los pasillos de aquella torre del castillo.

-¿Qué pasó?- preguntó Twilight galopando enseguida hacia ellas, más bien hacia Sunset.

-¡Y yo qué sé!- se quejó ceñuda irguiéndose -. ¡Sólo sé que hasta esa tonta ave me odia!

-Aquí nadie te odia, Sunset- le corrigió.

-No, claro que no- contestó irritablemente cansada.

-¿Qué hacías levantada? ¿Una pesadilla? ¿No podías dormir? Mejor ven a mi cuar…- decía estirando un casco para posarlo sobre su hombro pero Sunset se lo apartó de un solo golpe violento que sorprendió tanto a Twilight, a las demás y hasta la misma Sunset.

-¡Hey!- le reclamó Rainbow ceñuda interponiéndose entre ambas -. No te atrevas a golpearla y peor aún frente a nosotras.

-Rainbow- llamó la atención la alicornio para mirar a Sunset.

-Perdón- dijo la unicornio sacudiendo la cabeza y los ojos vidriaron -. Te golpeé…a ti…- dijo con voz aguda. -. Pero es que me vuelves loca con tu sobreprotección y preguntas y…- jadeó cerrando los ojos -. Sólo estoy cansada de todo esto…- exclamó mirando a todas -. Yo no soy mala…yo no quiero hacer daño a nadie…pero es muy difícil…Ustedes no comprenden lo que pasa dentro de mí.

-¿Y qué pasa?- le preguntó Applejack con pose firme de recelo y Sunset la miró, doliéndole que no tuviera nada de lo que tiene su Applejack pero igual se limitó en contestarle.

-Caos.

...

So...ya vamos entrando en terreno...

El diálogo de indio de Cheese es un especie de guiño al capítulo "¿Dónde está mi rancho?" de los Simpson. Es que lo vi el día en que escribía esa escena xD

So, comenten, tengan un buen viernes, pasen un increible fin de semana y ya saben, si beben no conduzcan.

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